La abrumadora mayoría del país que votó a conciencia por Edmundo González Urrutia, “tiene toda la razón, pero va presa”, como suele decirse coloquialmente.
Ahora todos somos terroristas, conspiradores, delincuentes, solo por no avalar, el descomunal “adefesio electoral” que el terrorismo de estado de la narco dictadura, quiere imponer a troche y moche, pero además, que se aplauda su farsa comicial, como el gran logro revolucionario de los nuevos tiempos.
Pareciera que el siniestro propósito, es que los venezolanos emulemos a los norcoreanos de llorar públicamente, a lágrima suelta, la muerte de Kim Il sung, su eterno dictador (1994), so pena de ser azotados y encarcelados. O bien, que como lo pidiera el carnicero del caribe, Fidel Castro, nos volquemos masivamente cada 1 de mayo, a la plaza de la revolución,(su par de El Silencio), a vitorear la osadía de mofarse a placer, del imperialismo yanqui, por encima de las calamidades y miserias del pueblo.
En otras palabras, que nos comportemos a pies juntillas, como orates, o eunucos conformistas.
Todo el país es testigo, como el régimen con la diligente complicidad y mansa obediencia, de los poderes del estado, se apuró a montar un adefesio leguleyo electoral, desde el CNE y el TSJ, pasándose por “el forro”, la constitución y las leyes. Lo que le faltó, fue vociferar, L´Etat c´est mio, (El Estado soy yo), como lo pidiera, el alevoso e imberbe Rey Luis XIV, de Francia, para su monarquía absoluta.
Aparte de la mega torta del CNE, se cobijó de inmediato, bajo el manto protector de las armas, instrumentó las leguleyas maniobras del TSJ, paralelamente, activó la más implacable represión policial y parapolicial en las calles y hogares del país, con el fin de sembrar el terror paralizante. Todo apuntalado, con un masivo y bien direccionado bombardeo de desinformación, por los distintos medios y redes sociales, como el supuesto jaqueo.
Llegaron al extremo de decomisar los celulares a los empleados públicos, primero, luego en desafiantes operativos de calles y carreteras del país, a pacíficos ciudadanos que se desplazara de un lugar a otro, a fin de hurgar en sus vidas, burlando su privacidad, sin las órdenes legales correspondientes.
Con el mayor desparpajo nazi-fascista, marcaron con las Xs del odio, las casas de los vecinos bajo sospechas de haber salido a protestar, contra el visible fraude.
Ya no queda duda alguna en el mundo civilizado, de la tramposería urdida por esa mezcla de estado fallido, con narco dictadura, que domina al país ( “Un narco-estado disfrazado de revolución”), del historiador italiano Roberto Saviano, tras conocerse el tsunami de votos, que dio la aplastante victoria electoral, al candidato de la unidad, Edmundo González Urrutia.
Una imponente lección de coraje y civilidad impartida por el bravo pueblo venezolano, que ahora se busca mancillar y borrar del imaginario nacional, a sangre y fuego, con tan nauseabundo adefesio electoral.
Por eso no podía ser más patética, la anunciada y esperada sentencia, de la Sala Electoral del TSJ, que tras tantas piruetas leguleyas, se estuvo reelaborando, solo para convalidar, lo que ya había adelantado entre gallos y media noche, el árbitro electoral del régimen, de dar ganador a Maduro.
Aunque cada cual, a su particular manera estratégica, el país se ha declarado en pie de lucha permanente, contra la monumental burla electoral. Y María Corina Machado, lo ha explicado claramente, “existen suficientes argumentos técnicos y jurídicos, para desmontar tamaño adefesio. Llevar la lucha hasta el final, y que se reconozca, la victoria del pueblo”.
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