Y ahora, ¡critíquenme por disfrutar un tremendo partido de fútbol! Corina Yoris @yorisvillasana.
Colombia dice trabajar para una “transición tranquila” en Venezuela. El Mundo.
Venezolano llega con un solo pie a la frontera de México en busca de una prótesis en EEUU. EFE-La Ceiba de Ramón Muchacho.
El cambio, la transición, por efecto de una fuerza tranquila (como solían decir del socialista Francois Mitterrand en la Francia gobernada por el conservaturismo) es lo que se puede indicar en nuestro país de un eventual triunfo de quien ha logrado el más amplio consenso como alternativa a un estatus quo que en lugar de resolver ha agravado los grandes problemas históricos del país. Una persona equilibrada que encarna un cambio para un futuro mejor, frente a una opción prepotente, auto-celebrada, que sustantivamente representa al pasado más ingrato que ha conocido la democracia venezolana. Al menos en educación que es el asunto que conmueve el esfuerzo que hacemos para construir académicamente la Memoria Histórica del desarrollo institucional de la educación de este país. Pocos nos perdonarían que en tiempos como los que vivimos no tomáramos partido por el cambio necesario para una sociedad que tiene, sí o sí, que ponerse rumbo al siglo XXI. La educación institucionalizada y equilibrada en su propósito de diseño e instrumentación, es la vía más civilizada para desarrollar el clima cultural que facilite ese cambio calmo pero seguro, que sin duda pasa por la creación de una economía de inversión y gasto social proclive al desarrollo tecnológico imprescindible para el progreso social real.
Todo lo cual pasa a su vez por reconocer la urgencia de recuperar la calidad de vida de la gente, las personas reales, que harían que ese cambio no sea pura fórmula retórica. Recuperar lo perdido pero con la vista puesta en la necesidad de dignificar el oficio educativo como nunca; eso sí, cabalgando el necesario compromiso diario con el mejoramiento cuantitativo y cualitativo de la mejor opción que tiene el común venezolano para el ascenso social que le permita vivir mejor, como lo es el Sistema Educativo Escolar Venezolano. Para ello no hay otra fórmula, en el medio venezolano teñido de constitución, que articular los esfuerzos de la gobernanza a las realidades que encarna el derecho humano de agremiarse para luchar por los intereses de clase o sector social. Los gremios educativos, con sus fallas que nadie puede ocultar, se lo han ganado en la lucha diaria y por la colocación de los intereses de país al lado de los suyos. Muchas veces arriesgando los costos de contravenir mucha de la demagogia que suele acompañar al gremialismo afiebrado. Cuestiones que llevan a pensar que es posible la construcción de la Alternativa Educativa que, en consideración de las posibles contradicciones que puedan existir, guíe el necesario equilibrio entre los intereses de los usuarios del sistema educativo escolar con los de sus principales protagonistas laborales, según se pauta en la Constitución.
Revista 1004 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

