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Gustavo Coronel: En Venezuela estamos obligados a definirnos. Basta de disimulo y dobleces

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Diario de viernes

Nota: Tengo problemas con mi computadora de 12 años, el adaptador Toshiba ha sido reclamado por presentar peligro de incendio. Escribo esto a toda prisa para minimizar el tiempo de uso. Me enviarán un nuevo adaptador pero no sé cuánto tiempo debo esperar. Mientras tanto pido excusas por estas limitaciones.

En Venezuela estamos obligados a definirnos. Basta de disimulo y dobleces.

23 años de ruina venezolana, de humillaciones sufridas por el país a manos de una pandilla de criminales no han sido suficientes para convencer a algunos compatriotas que es necesario abandonar las posiciones ambiguas para definirse rotundamente: o se está con el régimen del chavismo/madurismo que nos tiene aprisionados o lo combatimos de frente, como lo exige la dignidad y los deberes inherentes a nuestra condición ciudadana.

Por largo tiempo ya vengo denunciando esta clase de venezolanos invertebrados quienes dicen ser demócratas pero piden transarse con el régimen criminal. Refugiándose en un concepto que suena irreprochable, ese de la necesidad de la reconciliación y la hermandad entre los venezolanos, pretenden meter de contrabando la idea de ofrecerles a la pandilla chavomadurista una salida que les garantice la impunidad a sus horribles crímenes. Actúan así por varias razones. Algunos lo hacen de buena fe, por pensar que la confrontación traerá muerte y violencia, sin darse cuenta que en estos años el número de víctimas venezolanas a manos de los criminales chavistas/maduristas se cuenta en centenares de presos, en miles de muertos a manos del régimen o de hambre y enfermedades generadas por la miseria y en millones de exiliados. Otros lo hacen porque ello les da beneficios personales, ya sea dinero, negocios, poder o estatus social.

El efecto neto de esta actitud, tanto de quienes actúan de buena fe como quienes lo hacen por conveniencia personal, es el mismo, es decir, la consolidación del régimen en el poder. Por ello, aun cuando sea penoso y delicado para una sociedad – como la venezolana – que ha practicado tradicionalmente la más absoluta discreción para hablar en público de actitudes de sus pares que se consideran impropias, pienso que es necesario debatir públicamente estas actitudes, porque ellas están amenazando gravemente las posibilidades de redención de la dignidad y de la democracia en Venezuela.

No discuto la complejidad de los procesos sociales y políticos que han llevado a algunos venezolanos a actuar de manera blandengue con el régimen, violando sus deberes ciudadanos y olvidando lo que les enseñaron en su hogar. Es indudable que aún los mejores ciudadanos se ven sometidos a duras presiones sociales y económicas por las dictaduras, las cuales llevan a muchos a quebrarse. Es también indudable que quienes permanecen en el país sufren mucha mayor presión de este tipo que aquellos venezolanos, como el suscrito, quienes salieron del país hace años, al advertir que el nuevo mandatario sería un dictador que llevaría el país a la ruina. Se podría pensar, inclusive, que quienes permanecen han mostrado mayor entereza patriótica que algunos de quienes nos fuimos. Digo esto porque esto es algo que está en la mente de todos nosotros los venezolanos y que algún día tendrá que debatirse abiertamente, un debate para el cual cada grupo tendrá sus razones y argumentos, sus críticas y sus quejas y el cual será positivo, si se lleva a cabo en la Venezuela democrática del futuro.

Lo perentorio es que la encrucijada política venezolana que se presenta este año determinará, dependiendo de la dirección que tome el país, la liberación de la pesadilla venezolana de los últimos 23 años y un retorno a la democracia y a la civilización o, al contrario, la consolidación de la existencia de un país forajido, manejado por criminales miembros de una mafia internacional y habitados por esclavos.  Aunque los grupos invertebrados que piden suavidad de maneras hacia el régimen puedan pensarlo así, no existe la posibilidad de una positiva conversión espiritual por parte de  la pandilla, por lo cual no sería efectivo un gobierno “mixto” que pudiera permitir  una cohabitación pacífica entre la Venezuela democrática y la pandilla. Esa posibilidad no existe y, quienes así la propongan, se engañan y nos engañan.

En este momento hay grupos de venezolanos quienes se dicen demócratas, promoviendo activamente, de buena y de mala fe, acciones domésticas y externas que – de llevarse a cabo – nos llevarían a la consolidación de una Venezuela espiritual y materialmente degradada. Lo que está en juego en Venezuela hoy es tan fundamental que es necesario olvidar las antiguas reglas de la “cordialidad” venezolana para enfrentarlos abiertamente, aun cuando deban sufrir lazos de amistad de muchos años.

https://www.costadelsolfm.org/2024/04/18/programa-de-opinion-gustavo-coronel-jueves-2024-04-18/

El presidente de Pdvsa pide que no sigan “mitigando” al pueblo venezolano

Mitigar verbo transitivo. Moderar, aplacar, disminuir o suavizar algo riguroso o áspero

Vean y oigan a Pedro Tellechea,  presidente de PDVSA, utilizar este verbo: Mitigar?

Sabrá el flamante ministro de petróleo y presidente de #PDVSA @tellechearuiz, el significado de sus propias palabras?

No parece… pic.twitter.com/zau2duad6A

— Einstein Millan Arcia (@EinsteinMillan) April 17, 2024

Para este caballero mitigar significa algo así como agredir, provocar. En todo caso, algo diametralmente opuesto a lo que nos dice la Real Academia Española. No solo es un analfabeta funcional este señor sino que, además, dice que en Venezuela hay una total democracia. Es decir, también es mentiroso.

Da pena ajena.

Con gente como esta en el poder Venezuela ha llegado a ser un estado forajido, colocado en el más profundo foso del atraso social, económico y político. Ah, y ¡moral!

Esta es la gente con quien Fedecámaras y los invertebrados de la pseudo – oposición desean cohabitar.

Teresa Carreño, Edward McDowell y un cráter en Venus

Teresa Carreño y Edward McDowell

Teresa Carreño y Edward Mcdowell.

Junto con Clara Schumann Teresa Carreño fue una de las dos más insignes pianistas del mundo durante la segunda mitad del siglo XIX y parte del siglo XX. No solo ejecutante sino compositora de unas 70 piezas para piano y de un cuarteto para cuerdas. Además, cantó opera y su fama de artista se e extendió por toda Europa, USA y, por supuesto, en su nativa Venezuela.

Fue maestra del compositor estadounidense más destacado de su época, Edward McDowell, j=hoy un tanto olvidado, cuyo concierto #2 para piano y orquesta dedicó a su maestra. Teresa Carreño ejecutó la música de McDowell por todo el mundo. En Berlín, cuando hubo oposición a que incluyera la música de McDowell en sus programas dijo:

“No McDowell, no Carreño”. Así de sencillo.

El concierto #2 para piano y orquesta de MacDowell:

 

Ah, algo que no sabía: ¡En Venus existe un cráter llamado Teresa Carreño!

Una vulgar maniobra más de la pandilla chavista/madurist, le cambian el nombre a 6.415 escuelas donde los venezolanos irán a votar

La impresentable ministra de educación Yelitze Santaella anunció muy oronda el pasado 9 de abril que unas 6415 escuelas donde los venezolanos irían a votar en las elecciones presidenciales han cambiado de nombre. La razón dada por esta delincuente es que se trata de un programa de “descolonización”. Por supuesto, la verdadera razón para esta nueva bofetada a los venezolanos es confundir a los votantes, hacerles más difícil el proceso de ir a votar, todo enmarcado dentro del plan para mantener al delincuente mayor, Nicolás Maduro, en el poder.

Esta es una razón más para reafirmar a Venezuela en el propósito de enviar a la cárcel a estos bandidos tan pronto podamos desalojarlos del poder. Esta es una prueba más de que con esta gentuza no es posible tratar de transarse y que quienes están tratando de hacerlo son simples cómplices del desastre que ha llevado a Venezuela al foso donde se encuentran los países más atrasados e infelices del planeta.

Porque estoy a favor de las sanciones petroleras de USA contra el régimen de maduro

Según encuesta de la empresa DELPHOS una clara mayoría de los venezolanos encuestados se pronuncian en contra de las sanciones petroleras que USA aplica al régimen de Maduro y por un diálogo entre la oposición y el régimen que pueda sacarnos de la crisis. . ¿Por qué estoy contra el deseo de esa mayoría de mis compatriotas?

Para responder a esta pregunta hago notar que en la misma encuesta de DELPHOS un 87% de los encuestados dice desear la salida del poder del régimen de Maduro.

Yo digo que estos dos deseos se contradicen, ya que para sacar a Maduro del poder desde el cual ha arruinado a Venezuela las sanciones petroleras que aplica USA son uno de los factores más eficaces en el proceso de debilitamiento que este régimen perverso de Maduro está sufriendo.

Albert Einstein decía que la locura era actuar de la misma manera una y otra vez esperando tener resultados diferentes. Esto es lo que hemos haciendo en relación a la pandilla chavista en el poder, reuniéndonos con ellos, esperando que tales reuniones y nuestras concesiones logren que Maduro permita llevar a cabo elecciones libres y transparentes en Venezuela y que la oposición pueda presentar su v-candidato (a) libremente,. Esto no ha ocurrido y tales reuniones han sido tiempo ganado para la consolidación de Maduro en el poder. Debido a tales reuniones las sanciones petroleras contra Maduro han sido relajadas y ello le ha permitido al régimen obtener ingresos mayores para financiar su ejercicio ilegítimo del poder.

Esto está muy claro. Entonces, si queremos sacar a Maduro de Miraflores pero no queremos que se le apliquen sanciones petroleras que podrían acelerar ese proceso, estamos actuando como decía Einstein. Con la mano derecha estaríamos borrando lo que la mano izquierda hace.

Lo cierto es que ya hemos visto claramente que Maduro no sale del poder por las buenas, que se requiere presión interna y presión externa para sacarlo del poder. Mientras estemos pidiendo el cese de las presiones externas estamos ayudando a Maduro a seguir en el poder. Algunos venezolanos, con buena o mala intención, piden que cesen las sanciones petroleras. Unos, porque temen seriamente que el pueblo siga sufriendo, otros porque las sanciones estorban sus planes personales de dinero y poder. Yo no tengo simpatía ninguna por los segundos. Y a los primeros les digo que el infortunio de los venezolanos está en tener a Maduro y al chavismo en el poder, porque cada dólar que entre a Venezuela será despilfarrado o robado por ese grupo criminal, con total desprecio por el bienestar de los venezolanos. Es decir, si no hay sanciones y Venezuela vende más petróleo por ello, esos ingresos irán a consolidar a Maduro en el poder y a grupos de la pandilla a enriquecerse de manera obscena, como ha sido el caso de Rafael Ramírez su entorno, de Tareck El Aissam y su entorno, de los contratistas como los bolichicos y de los empresarios y banqueros enchufados con el régimen, como Gorrín, Alex Saab y otros, bien conocidos por los venezolanos.

La prueba de que es así está en el hecho que Venezuela había emprendido el descenso mucho antes de que las sanciones petroleras se implantaran y se ha probado que el robo a lo El Aissami y el desastre del oro protagonizado por la Fuerza Armada y sus cómplices civiles como Nicolasito son los principales culpables de que el dinero no legue a los venezolanos. No es un asunto de las sanciones, es un asunto de la pandilla a la cual hay que sacar del poder.

No es posible comernos la torta y guardarla en la nevera.

 

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