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Román Ibarra: Primer inning 2024

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Comienza 2024, y promete ser un año altamente difícil para Venezuela en un contexto político –interno y externo- complejo en extremo, habida cuenta de que se trata del primero de dos años electorales consecutivos.

Este que comienza está marcado en el cronograma constitucional por la elección del Presidente de la República, en fecha aún no determinada por el CNE, pero casi con toda seguridad a celebrarse en el segundo semestre. Y el próximo 2025, será el de la renovación o elección de los nuevos Gobernadores; Alcaldes, y sus respectivos cuerpos legislativos, como son, Consejos Legislativos Regionales, y Cámaras Municipales, respectivamente.

El gobierno nacional encabezado por Maduro, atrapado en infinitas contradicciones, y divisiones internas, que hasta el presente le ha impedido instrumentar un modelo eficaz, y productivo, para mejorar y desarrollar, no sólo la economía del país, sino la de los ciudadanos en consecuencia.

Se trata de la depauperación sistemática del aparato productivo de la nación en un largo período que ya alcanza 24 años consecutivos, divididos entre el gobierno de Chávez, y luego Maduro, inmerso además en presuntos actos de corrupción en distintas esferas con cifras astronómicas, sin consecuencia jurídica alguna.

La promesa incumplida de adelantar una economía al estilo de China, el cual, haciendo abstracción de su conformación política, ha demostrado eficacia, productividad, y crecimiento sostenido por largo tiempo. Todo ello acompañado de una bajísima aceptación popular, pintan un panorama oscuro para el gobierno, que no obstante, dispone de un sinfín de mecanismos institucionales que le permiten movimientos tácticos y estratégicos muy interesantes, que con toda seguridad veremos en breve.

Por su parte, y hablando de la (s) oposición (es), la división persiste. Por un lado está un sector importante encabezado ahora por Ma. Corina Machado, amplia ganadora de la Primaria celebrada en octubre 2023, y acompañada por la ¨Plataforma Unitaria Democrática¨, antiguo G4. Por otro lado, aparecen diversos partidos y figuras independientes, quienes aun no deciden una postura, por lo que solo analizaremos la nueva postura de la candidata Machado.

Es de hacer notar el viraje que exhibe en sus declaraciones recientes. Ha pasado del lenguaje extremista, a una forma más realista y conciliadora de ver la política.

Ahora acepta las reglas impuestas por la negociación promovida por el gobierno y la plataforma unitaria, acudiendo al TSJ a promover su defensa contra la inhabilitación promovida por el gobierno, y reconoce estar participando en una ¨negociación compleja¨ con el oficialismo; todo ello auspiciado por el gobierno de los Estados Unidos, en su nueva relación directa con el gobierno de Maduro, tras la liberación de licencias de operación de empresas petroleras en Venezuela, y levantamiento de sanciones contra el país.

En una de sus declaraciones expresa con claridad, a diferencia del pasado reciente, su disposición a mantenerse en la ruta electoral, sin importar lo que el gobierno intente, con lo cual, admite que si le cierran el paso alguien más continuará la labor. Ese cambio de actuación habla bien de ella, y ojalá se mantenga para contribuir a encontrar una salida, para evitar que el país siga sufriendo la destrucción sistemática, producto de la incapacidad del gobierno, pero también de la oposición para construir una alternativa.

Ahora se abre un amplio abanico de actuaciones de todos los sectores interna e internacionalmente, en el contexto de conflictos bélicos en amplios sectores del mundo que tienen influencia geopolítica en nuestro país debido a las relaciones y alianzas de parte y parte, de gobierno y oposición.

En efecto, lo que viene es muy interesante para la política, y la economía venezolana, sin poder advertir ahora acerca de si el resultado será favorable o desfavorable. En todo caso, abrigamos esperanzas por el bien de todos.

Provoca decir al estilo del narrador deportivo Buck Canel: No se vayan, que esto se pone bueno.

 

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