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Javier García: Destrucción a fondo

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La profundidad del daño provocado en el país es totalmente desconocido.

La ausencia de toda información esencial sobre la administración pública, del manejo de nuestras empresas, sobre el dinero de todos los venezolanos, y nuestras riquezas es inconmensurable.

La censura, la violencia política contra las leyes, contra las obligaciones legales, constitucionales, para borrar del mapa toda huella del latrocinio, del asalto, del saqueo a los dineros públicos;  la amenaza a quien osara cumplir con el deber de informarnos a los venezolanos sobre el paradero de nuestro patrimonio, ha sido de tal saña, que es imposible tener un diagnóstico al menos cercano a las lesiones que han provocado.

Lo que ha salido a la Luz pública es porque no existe nada perfecto, nadie es infalible, siempre hay brechas, goteras por donde se escurre el agua.

La voracidad ha sido generalizada, no ha quedado hueso sano, no existe aspecto del país que no haya sido violentado, ultrajado, expoliado, profundamente.

No es suficientemente con decir que las escuelas están destruidas, menguadas, empobrecidas material, culturalmente y espiritualmente.

Hace falta recorrerlas una por una, revisarlas tramo a tramo, escuchar los testimonios de los docentes, representantes, del personal de mantenimiento, obrero, administrativo, etc. Y con los niños. Para tener una idea de la magnitud del proceso destructivo que no has sido infligido.

Domingo Faustino Sarmiento ha dicho que en los pupitres de las escuelas es donde se forjan las grandes naciones.

Todo ha sido menguado desde abajo, no casualmente; todo ha sido medido, para domarnos progresivamente, porque nos han estudiado tanto, como criminal que estudia a la presa que anhela; que saben que abruptamente no pueden.

Y que no basta con hacernos ignorantes, también nos necesitan cobardes, pusilánimes, inmorales.

Si, son proxenetas profesionales, para prostituir hasta doblegar moralmente, la voluntad de los hombres, sean estos curas, representantes “políticos y sindicales, luchadores sociales”, pastores, científicos, intelectuales, empresarios, militares, santos beatificados y otras especies.

Si, los daños son incuantificables, tanto los materiales, morales, culturales, y espirituales.

Nos tocará rehacer las verdades, las informaciones, el diagnóstico, al caer las murallas que los protegen y que poco a poco se desvanecen.

Pero lo haremos con paciencia, y con firmeza, e iniciaremos la Reconstrucción Moral y Democrática de Venezuela, la Refundación de la Patria.

¡Que así sea!

 

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