Hace pocos días falleció en San Francisco, California, un extraordinario héroe ciudadanos. Se trata de Charles Feeney, un inversionista en nuevas tecnologías quien logró acumular una fortuna de unos ocho mil millones de dólares. El Sr. Feeney falleció a los 92 años en un modesto apartamento alquilado de dos habitaciones, donde vivía con su esposa de largos años. En el momento de su muerte el Sr. Feeney no tenía casa propia ni auto. Su reloj pulsera era de $10 y prefería andar en bus. En otras palabras, vivía con una gran sencillez, rayana en la austeridad.
Su muerte fue anunciada por la organización que fundó en 1980, llamada Atlantic Philantropies, creada para ir donando progresivamente su fortuna a diferentes organizaciones educativas y de salud en los Estados Unidos y en otros países como Irlanda, de donde había inmigrado originalmente su familia. Al momento de su muerte su fortuna era cero. La había donado toda aún en vida, con excepción de sumas adecuadas, no extravagantes, reservadas para sus hijos y de dos millones de dólares destinados a su fondo personal. De resto, su dinero fue a universidades en cinco continentes, clínicas en África del Sur y otros países, una organización para curar niños nacidos con el paladar hendido, hospitales en California y la construcción de unos mil edificios para diferentes comunidades en diversos países del mundo. A su alma mater, la universidad de Cornell, donde se graduó en Administración Hotelera, le regaló mil millones de dólares.
Durante su vida, el Sr. Feeney llegó a tener siete mansiones en diferentes partes del mundo. De repente se dijo: “ Que hago con tantas mansiones, autos, tanto dinero”?
y se dedicó a regalar su fortuna, eso sí, sin que nadie lo supiera. A diferencia de la mayoría de los filántropos, quienes desean ver su nombre asociado a sus donaciones, el Sr. Feeney insistió en permanecer anónimo.
Un gran héroe ciudadano, en la mejor tradición del ser humano en su más alto nivel de excelencia.
Mi perspectiva negativa del diálogo entre Maduro y USA
Hablo del diálogo entre Maduro y USA porque eso es lo que parece haber ocurrido en Barbados. Es difícil saber hasta qué punto la llamada delegación venezolana presente en Barbados tuvo influencia importante en el curso de las conversaciones. Digo esto porque, en efecto, la “negociación” giró en torno al ablandamiento de las sanciones impuestas por los Estados Unidos como pago de “concesiones” hechas por Maduro para llevar a cabo elecciones que – por otra parte – son obligatorias de acuerdo con las leyes venezolanas. En su significado más descarnado esta “negociación” no fue otra cosa que un toma y dame entre la extorsión que lleva a cabo el régimen contra el país y el soborno que USA está dispuesto a ofrecer para que Maduro afloje su extorsión. Es una reunión entre grupos que han dejado la ética a un lado hace mucho tiempo. Las llamadas concesiones hechas por Maduro, hemos visto, son actos tan arbitrarios como los que están revirtiendo. Los presos liberados NO DEBÏAN ESTAR PRESOS. Mejorar las condiciones para llevar a cabo la elección presidencial de 2024 es algo que debía existir en el país para comenzar. De manera que Maduro y su pandilla no están dando nada a cambio de la suavización de las sanciones petroleras y de cualquiera otra concesión que USA le esté dando a Maduro, por ejemplo, el uso de los $3200 millones congelados en el exterior ( algo cuyo mecanismo de implantación no comprendemos). Como decía Cantinflas, en Barbados se sentaron, no como caballeros sino como lo que son.
Israel, Hamas y Samuel Huntington
El horroroso conflicto entre Israel y el grupo terrorista Hamas ha superado en violencia y muerte de inocentes todo lo que había sucedido antes en esta zona de constante fricción bélica. Este conflicto que tiene una aparente razón política, es decir, la necesidad de crear un estado palestino, algo que hasta ahora ha sido imposible de lograr, está casi inevitablemente derivando hacia un conflicto de mayor profundidad, religiosa y cultural. En 2011 el notable politólogo estadounidense radicado en Harvard publicó su libro: “The Clash of Civilizations and the remaking of World Order”, en el cual explicó que los grandes conflictos del futuro estarían generados no ya por motivos políticos o económicos sino culturales. Habló abiertamente de un enfrentamiento entre civilizaciones. La reacción adversa a este planteamiento no se hizo esperar por quienes advertían en ella rasgos racistas y radicales. La verdad es que el libro es una obra maestra, llena de hallazgos, atisbos, observaciones y ejemplos históricos que muestran como más allá de lo político, económico y territorial está lo cultural como posible fuente de enfrentamiento violento. Huntington describe en ese libro la historia de centurias de rivalidad entre el mundo musulmán y el mundo occidental. Dice que, a diferencia de otras civilizaciones notables como la china o la hindú, las cuales no pretenden tener la exclusividad de la verdad, las dos grandes civilizaciones judeo-cristianas e islámicas, cada una de ellas pretende ser la verdadera. Ambas civilizaciones son monoteístas y pretenden que su Dios es el verdadero. Basado en ese clivaje religioso fundamental dice Huntington, se han ido acumulando áreas de fricción adicionales: el crecimiento de la población musulmana ha generado una legión de jóvenes fanáticos, desempleados, que no tiene problemas con recurrir a la violencia. La insistencia del Occidente de imprimir sus valores en los demás ha creado grandes resentimientos. El colapso del comunismo ha eliminado un enemigo común y ha resaltad las diferencias entre ellos. Para estas dos civilizaciones lo importante es quien tiene la razón. Quien va a prevalecer? Las diferencias están cada vez más basadas en valores , en la necesidad de ser diferentes y de tener la razón.
Ojalá podamos encontrar una salida a lo que parece ser una inevitable lucha entre dos civilizaciones.
Otro abogado cómplice de Trump se declara culpable de crimen electoral y será testigo en su contra
La abogada Sídney Powell, aquella asesora loquita del ex presidente Trump, quien decía que a Trump le habían hecho trampa debido a un plan del fallecido Hugo Chávez y amenazaba con contarlo todo sin jamás hacerlo, se declaró culpable de intentar cambiar los resultados electorales presidenciales a favor de Trump en el estado de Georgia. Al hacerlo cambió su posible condena de seis años en prisión por el mismo tiempo en libertad condicional. Pagará una multa y se comprometió a atestiguar en el juicio, algo que será muy incriminatorio para Trump. Poco a poco se ha ido comprobando la magnitud del esfuerzo hecho por la pandilla de Trump para cambiar los resultados electorales a su favor, es decir, para dar un golpe de estado.

