Amigos lectores:
I. Áxel Capriles Méndez, con la participación de Áxel Capriles Hernández y de los arquitectos españoles Salvador Moreno Peralta y Julio Touza Rodríguez han creado en los meses recientes, la Fundación de Estudios de la Ciudad. Con Joel Valencia Paredes como responsable operativo. Durante una conversación, que además contó con la participación del exdecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela y crítico de arte, Guillermo Barrios, escuché la propuesta del dossier que va de las páginas 1 a la 7. El conjunto resulta revelador del inagotable y magnético temario que guarda la fórmula “estudios de la ciudad”.
II. –Áxel Capriles Méndez y Joel Valencia Paredes escriben Reimaginar la ciudad: “La Fundación surge como un espacio participativo, abierto a preguntas organizadas alrededor de ejes temáticos: desde el metabolismo urbano y la resiliencia frente a crisis climáticas, hasta los imaginarios que una ciudad construye sobre sí misma, pasando por la gobernanza, la economía urbana y la ciudad digital. Se concibe como una plataforma independiente, sin filiación partidaria, que combina investigación académica, formación, observatorios y laboratorios urbanos”.
–Guillermo Barrios, Cruzamento: Trashumancia y ciudad en el arte contemporáneo: “Si la ciudad contemporánea es un territorio inestable, en perpetua movilidad, pocos la anticiparon con tanto lirismo como León Ferrari (Buenos Aires, 1920-2013). Durante su exilio en São Paulo, entre 1976 y 1991, el artista que había desafiado con ferocidad la iconografía de la guerra y de la religión se volvió hacia la metrópoli que lo acogía y la dibujó con la herramienta más humilde: el letraset. Sus Heliografías, de soporte frágil y trazo tenue, no pasaron inadvertidas en La bondadosa crueldad, la retrospectiva que le dedicó el Museo Reina Sofía entre 2020 y 2021”.
–Federico Vegas, Del girovagante al digivagante: “Así como los girovagantes recorren el mundo, el flâneur es capaz de realizar viajes, igual de profundos y provechosos, pero en una misma ciudad. Sus recorridos por la esencia de lo urbano, sin rumbo, observando el fluir de la vida cotidiana y dejándose sorprender por lo inesperado, ha inspirado numerosas obras literarias y artísticas a lo largo de la historia. Quien define y conduce al flâneur con más sentido y profundidad es Baudelaire”.
–Tulio Hernández, Los caminantes venezolanos y las ciudades portátiles: “La segunda imagen, sobrecogedora por su dramatismo, tiene fecha precisa. Corresponde al mes de febrero de 2018. Se trata de una fotografía aérea en la que se avista el Puente Internacional Simón Bolívar —el que une a San Antonio del Táchira con Cúcuta— repleto a reventar, de principio a fin, por miles de venezolanos que intentan atravesar una barrera que, ya del lado colombiano, pretende contener o por lo menos regular la avalancha de personas que de manera desesperada tratan de entrar al país vecino”.
–Marco Negrón, Cosmopolitismo, tolerancia y conocimiento: claves del éxito de las ciudades: “Caracas fue la principal receptora de esas migraciones, tanto internas como internacionales, lo que hizo que, en los veinte años que van de 1941 a 1961, su población casi se cuadruplicara al pasar de 350 mil habitantes a 1,34 millones”.
–Salvador Moreno Peralta, Una movilidad incómoda: la ciudad de los expulsados: “Este fenómeno de la expulsión implica por sí mismo el drama del desarraigo pero, descendiendo a lo más concreto, los fenómenos que acarrea en forma de terribles campos de refugiados interpelan muy directamente a la clase política e incluso a las más bienintencionadas organizaciones humanitarias”.
–Manuel Bello Marcano, Moverse por el cuerpo de la ciudad: imaginarios de la procesión y del cruzador: “La procesión es, sin duda, el comportamiento social más arquetípico de nuestra relación con la ciudad. Mucho antes de ser una práctica festiva, fue una herramienta política y religiosa: los caminos de lo sagrado, el via crucis, la puesta en escena de la salvación. El relato bíblico de Jericó es la ilustración más contundente de ello — siete días marchando alrededor de la ciudad, siete vueltas el séptimo día, y las murallas que caen al son de los cuernos. La procesión, aquí, no es un simple desplazamiento: es un arma política, una herramienta de destrucción física, una forma de reconquistar un territorio mediante la repetición del paso”.
–Julio Touza Rodríguez, Movilidad urbana: nuevos modelos habitacionales: “El Flex Living representa un cambio de paradigma residencial y arquitectónico. Ya no se busca un espacio por obligación, sino habitarlo por la comodidad, el diseño y el bienestar que ofrece el “aquí y ahora”. Es una solución pensada para quienes prefieren vivir al día, disfrutar del momento y adaptarse a las circunstancias sin “la pesada carga de la permanencia”. Hoy estás en Madrid, mañana tu proyecto te lleva a otra ciudad, y tu hogar simplemente fluye contigo”.
–Juan Ignacio Aranguren, Habitar en movimiento: arquitecturas para una ciudad móvil: “En Chengdu, en el contexto de la transformación de China hacia una economía basada cada vez más en la innovación y el conocimiento, Unicorn Island plantea una nueva relación entre ciudad, trabajo y vida cotidiana.
Concebido para aproximadamente 70.000 investigadores, trabajadores, residentes y visitantes, el proyecto no se plantea como un distrito de oficinas al que se llega para trabajar y del que se sale al terminar la jornada. La intención es construir un ecosistema donde diferentes actividades puedan coexistir”.
–Antonio Ochoa Piccardo, Beijing, la ciudad de los seis anillos: “Cuando llegué a Beijing, a comienzos de los años noventa, todavía quedaban patios.
Había muros, puertas, bicicletas y mercados. Dos ciudades convivían apacibles, aunque completamente distintas.
La antigua ciudad de los hutong tenía una escala que permitía saber dónde terminaba una calle y comenzaba otra. La vida ocurría cerca: se reconocía al vecino, al árbol, a la tienda, al patio. Aquella ciudad estaba a punto de desaparecer”.
Lo repito: el dossier recorre de las páginas 1 a la 7.
III. En la página 8 Federico Vegas recuerda a William Niño Araque (1953-2010). El ensayo se titula El orden de William: “Vivimos en una ciudad de amplio espectro que tiene desde necesidades y vicios terribles hasta oportunidades y bienes inmensurables. Estas urgencias, cargas y promesas explican que William no temiera porfiar, remachar, especialmente con sus descripciones de la naturaleza que Caracas posee, que Caracas merece, que Caracas no puede dilapidar. Al recitar su lista de torrenteras, morichales, incandescencias, planicies, miradores, atalayas y farallones, vientos, aguaceros, tempestades, y sus imprescindibles palmeras washingtonias, William celebraba que el recinto más urbano de nuestra geografía pudiera coexistir, con tanto vigor y felicidad, junto al más natural de los reinos”.
IV. Así llegamos a la página 9, a las columnas de la semana:
-En La política de la no política, dice Carolina Guerrero: “El episodio más conocido sobre esa tragedia ha sido la insistencia de Zhu Xiao-Mei en ejecutar en su mente las Variaciones Goldberg. Logró tocarlas con la complicidad misericordiosa de algún cancerbero, en un instrumento tirado a un barracón, sin pedales, con cuerdas rotas. Arriesgar la vida con ese acto de disidencia en el corazón de un campo de neoexterminio no es un refugio estético. Ni un consuelo. Es la restitución del aire”.
-En La música es para honrar, Mario Morenza: “En Los oyentes se recrea cómo fue gestándose el gusto por el rock progresivo en los melómanos protagonistas, quienes escuchan, analizan, discuten y refieren discos de este género: Bernardo, Mariana, Alvarito, Anne Marie, Carlucho, Gallo, Andrés, Gustavo, Eduardo, Yayo, Therese, Selena. Doce personajes, doce temperamentos. Los oyentes disponen la esencia arquetipal de grupo social, con sus encuentros y desencuentros componen un pentagrama existencial que perdura años”.
-En Nuestra salvación (Notre salut), Cristina Raffalli: “Notre salut se construye sobre el personaje de Henri Marre, bisabuelo del director, a quien el cineasta solo conoció a través de la correspondencia familiar. La lectura de esas cartas le fue revelando a un hombre de bordes difusos, cuya mediocridad y oportunismo, vanidad y disimulo frente al oprobio, fueron los escalones por donde medró con los ojos bien cerrados. Swan Arlaud (el abogado en Anatomía de una caída, el cura en El extranjero) lo encarna desde una actuación marcada por la economía dramática y la vibración de lo introspectivo”.
V. Esta coincidencia: en los días en que preparamos esta edición dedicada al crucial asunto de la ciudad, leo el libro entrañable, memorioso y organoléptico que Juan Carlos Méndez Guédez dedica a Caracas. Se llama Caracas. Recuerdos de ciudad, y ha sido publicado por la Editorial Confluencias, España. Es un objeto pequeño (11 de ancho X 17 de alto), de unas 350 páginas. Como si fuese un misal grueso, que uno puede portar en un bolsillo grande. Mientras avanzo con sosiego por los recorridos de sus páginas, me digo que quizá, el arbóreo y expansivo mundo de estudios y ensayos sobre las ciudades, todavía tiene por delante un flanco abierto: algunas respuestas a la pregunta de cómo amamos los que amamos a una ciudad en cualquier parte del mundo.
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Hasta la próxima semana, Nelson Rivera.

