El presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), Osman Quero, alertó sobre la crítica situación que atraviesa el sector agrícola nacional debido a la caída de los precios de compra frente a los costos de producción y la competencia desigual con los rubros importados.
Según explicó el dirigente gremial, los productores esperaban un valor de 400 dólares por tonelada (0,40 dólares por kilo) tanto para el maíz como para el arroz; sin embargo, los precios actuales se han derrumbado de manera considerable. En el caso del maíz, el valor bajó a 340 dólares y el amarillo desciende hasta los 300 dólares por tonelada, mientras que el arroz se comercializa por debajo de los 350 dólares, e incluso se adquiere a 310 dólares la tonelada. Como resultado, «el margen de pérdida debe estar en los 450 dólares por tonelada», tanto para los agricultores de maíz como para los de arroz.
Quero detalló que esta distorsión en los precios responde a un cálculo de la agroindustria basado en el «valor alterno de importación», el cual toma como referencia la Bolsa de Chicago y le suma fletes, seguros y traslados hasta las plantas procesadoras, sin considerar las exoneraciones de IVA y las rebajas arancelarias que el Estado otorga a las materias primas importadas. A juicio de Fedeagro, esto genera una profunda inequidad: «Las cosechas nacionales sí pagan todos sus tributos completos, pero las cosechas importadas vienen exoneradas de esos tributos y aranceles«, dejándolos en absoluta desventaja.
Asimismo, el titular de Fedeagro denunció que el sector enfrenta un panorama macroeconómico y fiscal muy adverso, agravado durante el año 2026: «Los productores agrícolas venezolanos perdieron el subsidio del gasoil que tenían, también se perdió el subsidio del fertilizante, específicamente de la urea nitrogenada, y por otra parte, no se renovó el impuesto sobre la renta que permitía descontar las inversiones que se hicieran en finca». A esto se le suma la ausencia de financiamiento bancario formal, lo que obliga a los agricultores a recurrir a casas comerciales con tasas de interés que incrementan los costos hasta en un 60 %.
A pesar de haber mantenido mesas técnicas y auditorías de costos con ministerios como el de Agricultura y Tierras, Alimentación, Finanzas y Comercio, Quero señaló que las respuestas se quedan en «buenas intenciones» porque las instancias de diálogo carecen de competencia para tomar decisiones definitivas, las cuales dependen directamente de la Presidencia.
Ante el descontento y las protestas que han escalado en las calles por parte de productores —muchos de ellos independientes—, Fedeagro exhortó a los agricultores a unirse en asociaciones formales y reiteró su llamado a las autoridades para que implementen políticas públicas claras: «Apostamos a que realmente pueda haber soluciones en este sentido y que de una vez por todas se quiten todas las trabas y todos los obstáculos que realmente están frenando el desarrollo del campo venezolano«.
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