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Ezequiel Aranguren: 2027 el año del retorno a la democracia

 

Un pueblo libre puede elegir gobernantes, pero un pueblo esclavo  solo puede elegir amos. Jean-Jacques Rousseau

El filósofo romano Cicerón con gran tino afirmaba “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tener ninguno”, vaya expresión tan contundente que retrata a la perfección la actual coyuntura venezolana. No basta con traer consignas que determinen la acción política, ¡Democracia o nada!, la realidad es más profunda y angustiante.

Hemos pasado por tantos episodios malignos, degradantes, perversos, que sólo pudiera reflejarse en el Apocalipsis Now. No queremos eso, no deseamos que continúa la Cleptocracia en funciones de gobierno. Ya es mucho el daño causado el cual es harto conocido por los ocho millones de venezolanos que conforman la diáspora obligada a dejar a su país, a su familia, para lanzarse a destinos inciertos en procura de dar estabilidad a quienes dejan en situación precaria.

También es del conocimiento de los millones de venezolanos que nos quedamos en tierra patria para soportar las inclemencias de los servicios públicos, hoy más colapsados que nunca. La pobreza continúa en aumento y las cárceles aún repletas de presos políticos a los cuales no les da la gana dejar en libertad.

Ahora estamos transitando hacia la conformación de las estructuras básicas del Estado democrático para llegar al proceso electoral más deseado por venezolano alguno, obvio, con excepción de aquellos que pensaron, actuaron y hacen maniobras malignas para continuar allí, adonde nunca debieron estar, en el manejo de las riendas del poder.

Tal como lo dijo Cicerón, no deseamos un “buen amo”, obraremos por conquistar un país libre y soberano, eso deseamos, a ello nos acostumbramos y por él debemos ir.

La transición hacia la democracia pasa por, previamente instaurar bases sólidas, las cuales le darían Estabilidad A La Nación. La fase jurídica como piedra angular del proyecto democrático es la tabla fundacional de esa estructura que requerimos. Felizmente ya marchamos hacia ella con lo cual se acabaron las peticiones del poder ejecutivo sobre las decisiones a tomar.

Ese actual Tribunal Supremo de Justicia se convirtió en la peor de las injusticias de nuestra vida republicana, de allí en ser el primer eslabón de la cadena a romper. Pero el Tribunal Supremo de Justicia que lo sucederá, debe ser sustituido una vez que se realicen elecciones presidenciales libres ya que el Tribunal de la Transición será producto de negociaciones lo que le quita transparencia a la selección de los futuros magistrados. Para finales de diciembre está programada la escogencia del nuevo TSJ.

Igual suerte correrá esa otra institución fundamental de la democracia, me refiero al CNE. El actual será sustituido a principio de enero del año próximo. Dos fechas patrias pudieran ser reforzadas para presentar oficialmente a los miembros de ese nuevo CNE, apunto al 3 de enero, fecha de la extracción de Nicolás Maduro y otra fecha patria sería el 23 de enero, caída de otro dictador, Marcos Pérez Jiménez.

Será ese nuevo CNE, conformado por ciudadanos de reconocida formación técnica quienes se encargarán de fijar la fecha del proceso electoral presidencial y quizá sea acompañado de la elección de la nueva Asamblea Nacional.

Para poder fijar ese Calendario Electoral ya Delcy Rodríguez en los primeros días del mes de enero debe anunciar la Vacancia Absoluta De La Presidencia De La República, situación que tendría un año de atraso, pero así son las transiciones. Me temo que demasiado bien estamos saliendo para buscar argumentos leguleyos y sacar a relucir nuestra Constitución Nacional la cual ha sido ignorada vergonzosamente. Ahora nuestra obligación es retomarla mediante las elecciones por venir.

Sin bases sólidas y confiables no podremos dar estabilidad a la Nación venezolana, y sin estabilidad institucional ni los inversores, ni la comunidad internacional, ni siquiera nuestros hermanos venezolanos, podrán salir de la incertidumbre generalizada que hoy mostramos ante el mundo, de allí que la seguridad jurídica nos traería estabilidad económica y la estabilidad económica nos daría estabilidad social.

2027 será el año del ¡Quiebre Histórico, El Entierro Del Estado Que Se Ha Negado A Negado A Morir Y El Nacimiento Del Nuevo Estado Que Ha Forcejeado Por Nacer! Salimos del Interregno, entramos en Transición y pasaremos al Estado democrático.

El Tejido Social se ha roto, la democracia “participativa y protagónica” hizo aguas en las playas de la corrupción generalizada; el Socialismo del Siglo XXI se convirtió en una consigna hueca que sirvió para conseguir apoyos geopolíticos que terminaron unos estafados económicamente, y otros expoliadores de la cosa pública se sirvieron de nuestra riqueza y ni siquiera mataron el hambre de los propios pueblos que decían ayudar.

Ahora, con la premura del caso, se hace inexorable reconstruir ese tejido social en su conjunto. Abrir las compuertas a los inversionistas tanto nacionales como internacionales, dando las garantías necesarias y la apertura requerida, siempre apegado a las leyes venezolanas, evitando la opacidad.

Los trabajadores han sufrido todo el peso del desgobierno, sin seguridad social, sin salario, sin seguridad jurídica. Más sacrificio es imposible pedir a quienes tanto han dado y están a punto de colapsar.

Contamos con dos elementos esenciales de la ecuación, inversionistas, empresarios, sector privado interactuando en plena armonía con otro sector, los trabajadores, ciudadanos y pleno apoyo de las estructuras del Estado, quien además de gobernar con total ecuanimidad debe ser implacable en la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y los matraqueros de oficio.

Ya tenemos una ruta segura, 2027 como año electoral. Vamos a transitar del Estado que tenemos al Estado que queremos evitando idealizar lo imposible. El Capitalismo Salvaje sería tan indeseable e injusto como un Estado distanciado de la realidad de los ciudadanos. El Estado debe ser garantista tanto de la propiedad privada, como de la justicia social.

Necesario es crear un Pacto Histórico que involucre al gobierno, a empresarios (sector privado), a trabajadores y pueblo en general. Sólo en armonía entre los sectores sociales podemos reconstruir sin sobresaltos innecesarios a nuestro país. Tengamos siempre presente que si contamos con un gobierno que tenga una planificación estratégica bien definida y que sea del conocimiento de la ciudadanía para que traiga la paz social, no será posible ofrecer seguridad a los inversionistas y sectores privados que generarán fuentes de empleo productivo.

Es más que obvio tratar con la urgencia del caso el tema de la pobreza real y estructural, para ello se requiere un abordaje multidisciplinario, salud, educación, infraestructura, vialidad, agua, electricidad, seguridad jurídica, son algunos de ellos, y para alcanzar el éxito se debe crear un círculo virtuoso donde el peso del Estado determina y da impulso, ese debe ser un Estado con alma, con espíritu y mentalidad tanto gerencial como humana.

Las elecciones presidenciales traen consigo el Estado Libre y Soberano, así daremos término al Estado tutelado. Los Estados Unidos serán para Venezuela un Socio muy importante al cual debemos agradecer por el apoyo dado al pueblo venezolano en su liberación de gobiernos de facto.

Sociólogo