El polémico empresario tecnológico invirtió más de 225.000.000 para impulsar aspirantes conservadores en Texas, donde trasladó la sede de sus empresas. Su patrimonio se redujo en 33.000 millones tras la ola azul de las elecciones. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al fundador de Tesla, Elon Musk.
Elon Musk despilfarró 500 millones de dólares al apoyar a candidatos republicanos que perdieron en las ‘midterms’.
El empresario Elon Musk es un tipo capaz de imaginar cómo crear una colonia de humanos en Marte o poner en marcha un proyecto para inundar la Luna de robots humanoides, pero también tiene problemas de conducta y es amigo íntimo de Donald Trump, quien lo contrató como consultor de la Administración federal para recortar el peso del Estado en un país donde lo público está en los huesos en comparación con los estándares europeos.
A Musk no le preocupa el dinero. Es el hombre más rico del mundo. Fue el primer billonario de la historia, según datos de Bloomberg. Y en estas elecciones no ha dudado en tirar a la basura cerca de 500 millones de dólares en apoyar a candidatos republicanos que han perdido en las elecciones de medio mandato. La mayor parte del dinero lo malgastó en apoyar al candidato republicano al Senado por Texas, Ken Paxton, ex fiscal estatal envuelto en casos turbios y que ha tenido un pésimo desempeño durante la campaña electoral.
El empresario sudafricano puso todos sus esfuerzos en impedir que el demócrata James Talarico se hiciera con el puesto al Senado por Texas, el Estado donde trasladó sus empresas ante las exigencias tributarias de California.
En agosto de 2024, movió la sede de SpaceX a Starbase, unas instalaciones cercanas a Brownsville (Texas). Allí tiene el negocio de cohetes, satélites Starlink y su filial de inteligencia artificial xAI, creadora de su bot Grok. Tres años antes, desplazó la sede de Tesla, la compañía de coches eléctricos, robots y energía renovables, desde Palo Alto (California) a Austin (Texas). Los millonarios incentivos fiscales concedidos por el Estado del Sol y una administración republicana que le garantizaba cumplir con todas sus exigencias le convencieron para el cambio.
Así que Musk, el hombre del billón de dólares, tenía un serio interés en que nada cambiara en Texas. Pero los votantes, cansados del aumento de las facturas de sus suministros y la contaminación por los centros de datos, y atraídos por el magnetismo del candidato demócrata, una especie de seminarista moderado, muy del gusto de la zona, decepcionaron al tecnooligarca.
Parece que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez, escribió Musk con cierta dosis de sorna este miércoles tras conocer el resultado de las midterms, en las que una ola azul arrasó el país, concediendo a los demócratas el control del Senado y la Cámara de Representantes y colocando a gobernadores en Estados muy importantes como Texas.
Musk ha sido el mayor contribuyente en la campaña electoral. Aportó más de 474 millones de dólares para apoyar al Partido Republicano, la mayor parte para ayudar infructuosamente a Ken Paxton.
El revés político que han sufrido los republicanos le ha costado mucho dinero a Musk, más allá de las contribuciones de la campaña electoral. Tras conocerse el resultado de las elecciones, las acciones de SpaceX cayeron casi un 4%. Los títulos de Tesla se dejaron casi un 3,5%. En total, las dos grandes empresas del grupo de Musk, que busca fusionarlas, perdieron en un solo día más de 125.000 millones de dólares en su valor en bolsa.
Tanto SpaceX como Tesla han caído más que los índices generales, en parte debido a las sospechas de que la campaña DOGE de Musk pueda provocar que algunos demócratas busquen algún tipo de represalia, explicó Russ Mould, director de investigación de inversiones de AJ Bell, a Bloomberg.
Atendiendo a las participaciones oficiales que Musk declara tener en estas empresas, un 35% en SpaceX y un 11% en Tesla, habría perdido unos 35.000 millones de valor de su patrimonio por las dudas sobre el futuro de los inversores debido a su proximidad a los republicanos y el cambio de gobierno en Texas. El senador demócrata electo James Talarico y la gobernadora elegida, Gina Hinojosa, prometieron en campaña frenar el inmenso poder de Musk.
El acercamiento del fundador de Tesla, que hace años era visto como un admirado gurú tecnológico, y ahora se ha convertido en un tecnoligarca, le traerá dolor de cabeza. Varios legisladores demócratas recién elegidos en las pasadas elecciones han asegurado que quieren poner en marcha investigaciones en el Congreso sobre sus desmanes con el DOGE, el Programa de Eficiencia Gubernamental con el que despidió a miles de funcionarios y recortó el gasto en agencias de cooperación, medioambientales y sanitarias al tiempo que engordaba los contratos del Pentágono con Starlink, su red de satélites de comunicación; y con la NASA para el lanzamiento de sus cohetes.
Otro de los asuntos que los nuevos legisladores se proponen investigar es el bloqueo de Starlink al ejército ucranio. La caída del servicio de las comunicaciones, que perjudicó los intereses ucranianos, se produjo a finales de septiembre, en plena presión al presidente Volodímir Zelenski para que aceptara las condiciones impuestas por Moscú para un alto el fuego.
Jesús Sérvulo González – El País de España

