Las empresas que retomaron operaciones reinvierten los ingresos de sus propios campos, pero evitan comprometer capital fresco. El economista Ricardo Penfold advierte que la incertidumbre institucional y la falta de garantías condicionan las decisiones. La crisis eléctrica y las dificultades operativas también representan obstáculos para aumentar la producción petrolera.
La llegada de nuevas inversiones al sector petrolero venezolano avanza con cautela, pese a los anuncios de apertura y los acuerdos suscritos para reactivar la industria. Las compañías que han retomado sus operaciones en el país están destinando los recursos generados por sus propios campos a mantener y ampliar esas actividades, pero todavía muestran reservas antes de comprometer capital adicional.
Así lo advirtió el economista venezolano Ricardo Penfold, exdirector gerente de Goldman Sachs Asset Management, durante una entrevista radial con Circuito Éxitos, en la que explicó que empresas como Chevron y North American Blue Energy Partners (NABEP) mantienen una estrategia gradual de inversión.
Según Penfold, estas compañías comienzan por trabajar en campos que ya cuentan con infraestructura y producción, para luego reinvertir los ingresos obtenidos en esos mismos activos. Se trata principalmente de yacimientos maduros, cuya recuperación requiere condiciones distintas a las de los llamados campos verdes, que necesitan grandes desembolsos para desarrollar nuevas áreas desde cero.
El economista considera que las empresas esperarán mayor claridad sobre la continuidad de la apertura petrolera antes de comprometer recursos de mayor escala.
Ellos esperarán a ver cómo evoluciona todo el proceso de la apertura. ¿Es sostenible esta apertura petrolera? ¿Un cambio de gobierno va a llevar a cambiarla?, planteó.
Incertidumbre institucional y crisis eléctrica
Penfold señaló que las debilidades institucionales y la falta de confianza representan obstáculos para atraer capital extranjero. Como ejemplo, mencionó las declaraciones del director ejecutivo de GE Vernova, quien afirmó que la empresa todavía no había recibido el primer pago por los trabajos de reparación de la red eléctrica venezolana.
En ese sentido, destacó la necesidad de recuperar las relaciones financieras con organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), al considerar que su participación podría contribuir a restablecer la confianza de los inversionistas.
También advirtió que las deficiencias del sistema eléctrico limitan directamente la capacidad de producción de la industria petrolera. Sin electricidad no va a haber producción petrolera y el crecimiento va a tener una restricción muy importante, afirmó.
Dudas sobre el acuerdo con NABEP
Las advertencias del economista coinciden con los cuestionamientos que han surgido alrededor del acuerdo entre las autoridades venezolanas y NABEP para la explotación de 17 campos petroleros.
El pacto, descrito por el presidente estadounidense Donald Trump como el más grande de la historia, contempla una participación del 35 % del Gobierno de Estados Unidos en la matriz de NABEP y el derecho a adquirir el 20 % de la producción a costo de extracción.
La empresa, dirigida por el empresario Alejandro Betancourt, ha planteado como objetivo cuadruplicar su producción hasta superar el millón de barriles diarios, frente a los aproximadamente 224.000 barriles por día reportados a mediados de octubre.
Sin embargo, especialistas del sector han expresado dudas sobre la viabilidad de alcanzar esas metas. Algunas estimaciones apuntan a que durante los 25 años contemplados por la legislación venezolana podrían desarrollarse unos 10.000 millones de barriles, una cifra inferior a los 64.000 millones mencionados por la administración estadounidense.
A estas interrogantes se suman reportes de trabajadores y contratistas sobre dificultades de NABEP para recuperar infraestructura deteriorada, conseguir taladros y plantas eléctricas, además de obligaciones pendientes con proveedores.
En la cuenca del Lago de Maracaibo, cerca del 80 % de los aproximadamente 4.000 pozos inactivos requiere una rehabilitación profunda, según el vicepresidente de Petróleos de Venezuela, Jovanny Martínez. El funcionario estimó que alcanzar una producción de un millón de barriles diarios podría tomar entre seis y siete años.
El acuerdo también ha recibido cuestionamientos desde sectores de la oposición, incluida María Corina Machado, por la falta de transparencia sobre sus condiciones. Por su parte, el exministro de Energía y Minas Humberto Calderón Berti consideró que el pacto no va a durar mucho tiempo, al cuestionar la trayectoria y las credenciales técnicas de la operadora.
En este escenario, la reactivación petrolera venezolana enfrenta un desafío que va más allá de los anuncios de inversión: recuperar la confianza de las empresas, garantizar condiciones operativas y ofrecer certezas sobre la continuidad de las reglas del sector.
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