El Lago de Valencia en Venezuela ha crecido más de 92 kilómetros cuadrados en apenas cuatro décadas. ¿Pero qué significa esto para quienes viven a su alrededor?
Entre 1978 y 2020, su superficie total pasó de 325,5 a 418 km². Un crecimiento de 92,5 km² que ha transformado su entorno y aumentado los riesgos para las comunidades cercanas.
Detrás de este problema hay décadas de decisiones sobre el manejo del agua, trasvases entre cuencas, crecimiento urbano y descargas de aguas residuales sin tratamiento adecuado.
Y las consecuencias van mucho más allá de lo ambiental.
Son familias que han visto el agua acercarse a sus viviendas, terrenos afectados, comunidades expuestas a inundaciones y un ecosistema que continúa deteriorándose.
Durante años se han anunciado obras y soluciones, pero el problema exige mucho más que intervenciones aisladas.
Recuperar el Lago de Valencia requiere un plan integral: tratamiento de aguas residuales, control de los aportes de agua, monitoreo permanente y protección de las comunidades de Carabobo y Aragua.
El lago forma parte de nuestra historia. Su recuperación también tiene que formar parte de nuestro futuro.
¿Recuerdas cómo era el Lago de Valencia hace 20 o 30 años? ¿Qué ha cambiado en las comunidades cercanas?
Quiero leer especialmente a quienes viven en sus alrededores.
Fuentes: Gabriel Fernández González, Análisis de la expansión del Lago de Valencia (1978–2020); NASA Earth Observatory.
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