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Rafael Gallegos: El legado de Pérez Alfonzo

 

Petróleo sin Reservas 752.

En momentos inciertos como el que padecemos, es fundamental recordar – y analizar- figuras como Juan Pablo Pérez Alfonzo. Su vida fue un bregar continuo para defender el derecho de los venezolanos de aprovechar los recursos petroleros, para transformarlos en bienestar.

Fue diputado al Congreso en 1943, durante la discusión de la Ley de Hidrocarburos. Cuando se aprobó dicha ley, salvó su voto. Entre otros aspectos expresó su oposición a la extensión de las concesiones por cuarenta años, a la no revisión de irregularidades en concesiones existentes, y consideró baja la participación fiscal del estado en el negocio petrolero.

EL trienio adeco

Tras la Revolución de Octubre de 1945, fue designado Ministro de Fomento, quedando así encargado de la política petrolera, la fiscalización y el monitoreo del negocio. Estuvo en el cargo bajo las presidencias de Rómulo Betancourt y de Rómulo Gallegos.

Desde el mismo 1945 Pérez Alfonzo veló por incrementar la participación de Estado en el negocio. El gobierno creó en 1945 un impuesto sobre las grandes ganancias, que afectó fundamentalmente a las petroleras. Luego incrementó el Impuesto Sobre la Renta (ISRL) desde 12 hasta 26%. Ello trajo para el Estado la consecuencia de un alza sustancial del ingreso por barril de crudo, que aunado al incremento de producción, conformó nuestro primer boom petrolero.

El 11 de noviembre de 1948 el Congreso aprobó el fifty-fifty, consistente en repartir las ganancias del negocio mitad y mitad, entre transnacionales y el gobierno. El gobierno de Rómulo Gallegos fue derrocado trece días después de la aprobación. Cuando el insigne novelista llegó a Cuba en condición de exiliado, expresó que el gobierno norteamericano había participado en el golpe. Mensaje para inocencios.

Otro aspecto adelantado en materia petrolera durante ese período, fue el cobro de las regalías en especie, para proceder a comercializarlas. Parte de estas las intercambiaban por ganado argentino, también por productos agrícolas de Colombia o Costa Rica. Igualmente gestionaron la construcción de refinerías en el país.

En el nacimiento de la República Civil

Al ser derrocado Rómulo Gallegos, JPPA se exilió. A su regreso – luego de la caída de Pérez Jiménez – quería dedicarse a explotar una finca en el Estado Sucre, pero el presidente electo Rómulo Betancourt lo convenció de continuar al frente de la política petrolera en el nuevo gobierno. Así, asumió el cargo de ministro de Energía y Minas.

Previamente el presidente de la Junta de Gobierno Edgar Sanabria, había elevado en 1958 la tasa máxima de ISLR a 46 %, lo que incrementaba el desembolso de los ingresos petroleros para el gobierno. Adicionalmente colocó los porcentajes de los beneficios Estado – compañías petroleras en 65- 35, dejando atrás al fifty-fifty.

La política petrolera que JPPA siguió a lo largo de ese período, se sintetiza en el llamado Pentágono Petrolero, consistente en cinco medidas:

– No más concesiones…  Retomó esta política que venía del Trienio, y fue suspendida durante el gobierno de Pérez Jiménez.

– Fundación de la OPEP…  En un cambio de paradigma, en lugar de observar como rivales a los árabes, se asoció con ellos. La meta era que los países productores pudieran participar en la conformación de precios y otras medidas. Lo sucedido después con la OPEP es historia.

– CVP… Se fundó la empresa petrolera Corporación Venezolana de Petróleo, a objeto de que el personal venezolano aprendiera del negocio y que el Estado dejara de ser un simple cobrador de impuestos; de romper el monopolio de las concesionarias, y dar sentido práctico a la política de No más Concesiones.

– Participación Razonable…  

Y Política de Conservación de los Hidrocarburos.

Pérez Alfonzo dejó el Ministerio de Minas el 15 de diciembre de 1963.

La nacionalización chucuta

JPPA fue un emocionado partícipe del proceso de nacionalización del petróleo. Estuvo radicalmente opuesto (a nuestra manera de ver, de forma equivocada) al Artículo Quinto, que permitía en casos especiales la incorporación de capitales privados al negocio petrolero. Por ello llamó al proceso nacionalización chucuta.

El Efecto Venezuela

Ante los gigantescos ingresos petroleros a partir de 1973, Pérez Alfonzo alertó al país. Dijo que tantos ingresos lo iban a intoxicar. Puso como símil, a un indigente que se ganara el premio gordo de la lotería, se pusiera a comer siete veces al día… y se descompensara. Venezuela se va a convertir en un país descompensado- expresó. En plena borrachera colectiva por los gigantescos ingresos petroleros, JPPA actuó como aguafiestas.

Dijo que esta descompensación se iba a denominar Efecto Venezuela. Un temazo para otra crónica. Pero también una premonición (diez años antes) del viernes negro de 1983, a cuya vera hemos estado durante más de cuarenta años.

El profeta de Los Chorros

En sus últimos años, convocaba para su casa de Los Chorros a concurridas ruedas de prensa. En ellas alertaba acerca de lo mal que iba el país por la corrupción, la deuda, el gasto público y tantos temas. Sus advertencias motivaron que en lugar del Profeta de Los Chorros, defensores del establishment lo denominaran Profeta del Desastre.

En síntesis

 Se puede o no estar de acuerdo con sus actuaciones. Pero es innegable que como pocos líderes resaltó por su indoblegable honestidad, sencillez de vida, brillantez y nacionalismo.

Su estuviera entre nosotros habría alzado su voz contra la destrucción de Pdvsa, contra la opacidad y discrecionalidad de los contratos petroleros, contra el Acuerdo que reza que se llevarán el 20 % del petróleo al costo y muestra un importante deficiencia ética de los socios.

Aspectos en que lamentablemente pocos de nuestros políticos se han expresado con claridad. Además, estuviera exigiendo conocer el destino de los ingresos petroleros venezolanos manejados desde Washington.

Es que la trayectoria de hombres tan especiales como Juan Pablo Pérez Alfonzo, los convierte en conciencia del país. Convoquémoslo pues.