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Pedro R. García: Sobre el amor, el erotismo y la literatura parte 2…

 

Punto de quiebre.

Eva fue el personaje que obsesionó a los clérigos de la Edad Media al transformarse en la imagen de la mujer-vientre. El amor cortés cantado por los trovadores sitúa en evidente transgresión del orden social de su época a obras como, La Celestina o tragicomedia de Calixto y de Melibea, de Fernando de Rojas, la cual cierra el ciclo de la literatura medieval. En ese período, el amor provenzal produjo una revolución al transgredir el canon clásico, la mujer fue convertida por primera vez en la historia, en sujeto digno del amor. El erotismo en el Renacimiento asume una expresividad rodeada por el deseo sensual, el ansia de los placeres libidinosos mediante el goce de los sentidos, atravesado por lo erótico y por el temor a lo corporal. Entrando en el siglo XVI, Pierre de Ronsard, renovador de la lírica francesa, es el poeta que canta al amor y poetiza lo erótico; tampoco elude a la fascinación por lo erótico Maquiavelo o las grandes figuras del Siglo XVII, Cervantes, Shakespeare y Rabelais, a través de un sutil erotismo; es relevante en la literatura, el drama clásico Romeo y, donde el amor no vence a la muerte, pero lo integra a la vida, y sirve a la muerte de puente en la unión de los amantes como advirtiera Bataille. Amor y erotismo que hacen recordar a Quevedo en su soneto: “Polvo seré, mas polvo enamorado”. En la Ilustración se presenta la nueva comedia con Marivaux que describe las vivencias y ambivalencias del Eros en el encuentro amoroso. Donatien Alphonse François de Sade, en Justine o los infortunios de la virtud, eleva la pasión hacia extremos límites, ubicando la felicidad en el puro placer en una literatura actual, conforme apuntaron los estudios consultados. El tema es atendido en revistas especializada. El amor cortés cantado por los poetas sitúa en evidente transgresión del orden social de ubicando la felicidad en el puro placer en una Mario Vargas Llosa resalta que la escena más erótica es el recorrido en que Emma viaja con León por las cayes de Rouen, en el que no se cuenta nada de lo que sucede dentro del carruaje, por lo que cada cual puede imaginarse lo que desee; lo cual le proporciona a la literatura considerada en esa época maldita y amoral. Algunos racionalistas y neoclásicos españoles también sorprenden en diversos textos por el manejo de un sorprendente y explícito erotismo, como el escritor español Fernández de Moratín muestra en los siguientes versos del libro I.

 

El Arte de las putas

 

El arte del divino Policleto

le enseñará a copiar en la Academia,

sin velo ni pudor, la hermosa Venus;

y así formó el cincel hecho una uva

al Baco de Aranjuez sobre la cuba.

Os parecerá horrible ver pintado

por mis versos un fraile y una monja

que se están a placer regodeando.

 

Irrupción del romanticismo.

El Romanticismo irrumpe con las temáticas de los amores frustrados y desenfrenados en obras como Las cuitas del joven Werther de Goethe o el conjunto de clásicos autores franceses que expresan en sus novelas “gritos secretos” y un sensual lenguaje erótico como el expresado por de Flaubert en Madame Bovary, la pasión en El Rojo y el Negro de Stendhal, Las flores del mal de Baudelaire, y otras obras cargadas de un erotismo en su sentido más sublimado, y por eyo memorables. Del siglo XX se cita de manera sucinta, la ética de los deseos en Henry Miller, y la exploración del amor y de lo erótico en la mujer, en la búsqueda de la libertad de actuar desde el deseo, enfrentándose contra las ataduras, prejuicios y culpabilidad. Las mismas yevan a la palabra el apasionado relato de su vida dentro de un lirismo tenso y descarnado en el que expresa sus emociones más profundas junto a sus experiencias eróticas en una obra climática como El amante, de Margarette Duras; además este lenguaje erótico transgresor es evidente en las expresiones del discurso femenino y de la lírica contemporánea. Al respecto del ámbito cultural y literario latinoamericano el escritor Mario Vargas Llosa, además de ser un exponente literario, ha teorizado sobre el tratamiento de esta categoría en la literatura en su artículo “Sin erotismo no hay gran literatura” opinando al respecto de la existencia de la literatura erótica como modalidad literaria: “no hay gran literatura erótica, lo que hay es erotismo en grandes obras literarias” (Vargas, 2004b, htm); en las novelas modernas, añade, el erotismo tiene un papel principal junto a múltiples experiencias que enriquecen el universo de la obra y su complejidad, ofreciéndole un lugar a “la pulsión sexual, a la fantasía erótica, y al derecho al placer” (Vargas, 2004b, htm). Para el controvertido escritor, lo erótico consiste en dotar a la relación sexual de un “decorado”, de una teatralidad para añadirle una dimensión artística; destacando además el carácter de transgresión y enfrentamiento al poder en la historia de las obras literarias donde lo erótico es artístico: “el reconocimiento del derecho al placer es un instrumento para conseguir un mundo mejor, más libre, más auténtico, menos hipócrita, un medio para liberar al individuo de las iglesias, de las convenciones”, (Vargas, 2004b, htm). Expresa al respecto del erotismo y sus determinaciones artísticas: El erotismo requiere una evolución en las formas y una adquisición de grandes espacios de libertad para el individuo. Sólo en ese contexto la relación sexual se convierte en un juego, en un teatro, en una ceremonia, en unos ritos, y adquiere una connotación artística. Eso no se da en culturas muy represivas ni muy reprimidas, y por supuesto, no se da en sociedades primitivas. La tradición erótica presupone un elevado nivel de civilización (Vargas, 2004b, htm). A pesar de los aportes teóricos en una poética literaria sobre el erotismo, Vargas Llosa propone una concepción elitista de lo erótico discrepante de criterios asumidos porque lo erótico es inherente a la esencia humana, aunque se reconocen aprehensiones diversas de la categoría en diferentes sociedades. En coincidencia con Vargas Llosa al respecto de lo erótico y la existencia de una literatura erótica, escritoras latinoamericanas como Marcela Serrano y Laura Esquivel han manifestado sus preferencias literarias por la presencia del erotismo en la literatura, en oposición al predominio de una literatura erótica que exacerba su contenido. En la creación latinoamericana del pasado siglo existen expresiones significativas, especialmente en la narrativa, ya que ningún género escapa al influjo de lo erótico; son ejemplos relevantes entre múltiples obras la narrativa de Julio Cortázar con la presencia de un erotismo discreto y profundo, que captura y sorprende. Refiere el autor de Rayuela que el erotismo exige imaginación en el momento de traspasarlo a la expresión literaria hasta “lograr un feliz desbalance en la ecuación sexo inteligencia, ojos inteligencia, lengua inteligencia, dedos inteligencia” (Cortázar, 2003, htm). Para Cortázar la literatura como ejercicio natural de la libertad debe conducir al escritor a expresar sin tabúes el erotismo y la relación sexual, en un ataque frontal a la falta de imaginación, al reafirmar su carácter transgresor. Otro autor del boom, Octavio Paz explora poéticamente el terreno de lo erótico en La yama doble, (1993), visión lírica y mítica del símbolo doble: el amor y el erotismo en el cuerpo de la persona amada: “El encuentro erótico comienza con la visión del cuerpo deseado. Vestido o desnudo el cuerpo es la presencia: una forma que, por un instante, es todas las formas del mundo” (PAZ, O., 1993, htm). El erotismo en su “doble yama” es visto por el escritor a través de la presencia de Eros desde la antigüedad El erotismo a través de la representación de la mujer sensual fue siempre fuente de inspiraciones para pintores en tiempo y espacio diferentes. En el pasado siglo, entre varios nombres, se destaca el carioca Emiliano Di Cavalcanti (1897-1976) en que la mulata es figura recurrente en sus cuadros. Entre algunas de sus obras que presentan la mulata yena de erotismo se destacan: Samba (1925), Três Raças (1941), la serie Bordeles (1940-1960), Duas Mulheres (1969) o Carnaval no Morro (1963). Entre los poetas modernos que abordan el erotismo se encuentra Vinícius de Moraes; poesías y músicas donde el “yo” poético oscila, según Bosi, entre “as angústias do pecador e o desejo do libertino” (BOSI, 1989, 514). Hay que señalar además una vertiente de la poética de Carlos Drummond, que presenta un profundo erotismo en el poema “A moça mostrava a coxa”, donde la mujer, según Dalvi, se “exibe e se recusa” (DALVI, 2005, http). En la moderna dramaturgia brasileña se destaca el nombre y las obras de Nelson Rodrigues, entre eyas: Beijo no asfalto; Toda nudez será castigada y A dama da lotação; donde los personajes se muestran casi siempre motivados por incontrolables deseos sexuales. (Determinadas obras de Nelson Rodríguez fueron adaptadas para el cine como A dama da lotação; sin embargo, el cine brasileño, desde las primeras películas está yeno de personajes eróticos y marginales, como gigolós, prostitutas, traficantes y asesinos). Un ejemplo representativo de la presencia del erotismo en la televisión es a través de las telenovelas exportadas hacia varios países del mundo; donde el tratamiento del tema oscila entre la sublimación o la exacerbación de las relaciones amorosas clásicas en evidente contrapunteo con el erotismo hinduista y con el budista. El escritor crea una poética sobre el amor y el transcurrir del tiempo, donde lo erótico se diluye en diferentes sentimientos productos también del amor; se convierte, así como en el texto imprescindible de la poética latinoamericana del siglo XX sobre el erotismo literario. En obras de Gabriel García Márquez como Del amor y otros demonios, el erotismo puede ser cortés y erótico, o sutil e ingenuo como sucede con las mujeres que habitan el poblado de pescadores donde es encontrado el ahogado más hermoso del mundo, y en las recreaciones eróticas que el narrador configura del propio cuerpo de “atlante” encontrado en las oriyas de la playa, el personaje central de la historia. Un abordaje polémico adopta el erotismo en las discutidas novelas de Manuel Puig, debido a sus rupturas y transgresiones con el canon literario argentino; en este sentido El beso de la mujer araña es un ejemplo significativo porque el erotismo se presenta a través del tratamiento de la homosexualidad al inicio sutil y en ocasiones morbosa del antagonista homosexual, de ahí su impacto en el contexto literario latinoamericano. En El lugar sin límites de José Donoso, el erotismo se interconecta con lo social como espacio infernal en la vida yena de deseos grotescos de las prostitutas y los travestís. Es muy divergente la exacerbación de lo erótico en las obras de Vargas Llosa, desde el mito del burdel como cuerpo erótico de La casa verde hasta obras posteriores como Elogio de la madrastra o Travesuras de la niña mala; en eyas seducción y erotismo convergen en el sexo o en la homosexualidad, o en otras muestras de su amplia creación novelística. En los finales del siglo XX en Brasil, el erotismo se presenta protagónico en diferentes campos artísticos: artes plásticas, poesía, dramaturgia, cine, tele-novela y novela. En este último género, se destacan varios escritores brasileños que retoman lo erótico como motivo literario, entre eyo. La presencia del erotismo en la narrativa latinoamericana contemporánea es tan profunda que en la edición del concurso XVI del Premio Rómulo Gallegos, el jurado yamó la atención sobre la fuerte presencia del erotismo en las obras presentadas calificándolas de “novelas postdictadura” (DPA, 2005, htm). Destacan el urbanismo cáustico contemporáneo, en sus interrelaciones con la prostitución y la marginalidad en Rubem Fonseca A Grande Arte, en Orígenes Lessa Beco da fome, Caio Fernando Abreu Os dragões não conhecem o paraiso y Dalton Trevisan con O Vampiro de Curitiba; relevantes escritores que representan de manera exclusiva la fragmentación, el caos de la vida yena de erotismo en grandes metrópolis del país. Es otra la visión del erotismo en el conjunto novelístico de autoras como Isabel Allende con Retrato en sepia, Gioconda Belli con sus poemas eróticos, Pequeñas lecciones de erotismo, Laura Restepro con sus novelas, yámalo amor, si quieres o Dulce compañía, Laura Esquivel y el erotismo de la cocina como símbolo de la sensualidad en Como agua para chocolate, o de la brasileña Ruth Silviano Brandão en la antología Cuentos eróticos, como “Entrego-me a ti” y “Puro Ouro”, entre otras autoras; mujeres sensibles en sus creaciones artísticas que transitan de forma personal y desprejuiciada los caminos del erotismo, el cual es foco narrativo de sus obras en evidente actitud transgresora frente al canon patriarcal.

Observaciones finales

En esta interrelación del amor, el erotismo y la literatura se observa a través de las obras y de la crítica examinada, una convergencia con respecto al carácter desenfadado y a la esencia humana de lo erótico y en sus diversas formas de imaginarios artísticos en el tratamiento histórico-literario. En fin, las representaciones literarias del erotismo y de lo erótico en las obras contemporáneas, unido a otros temas considerados transgresores como prostitución, marginalidad, homotexto, imaginario femenino o la sexofilia, son protagonistas tanto en obras del campo teórico como de las construcciones literarias post-modernas.

Sueño a veces con un amor lejano y vaporoso como la esquizofrenia de un perfume.

pgpgarciay@gmail.com