pancarta sol

Nelson Chitty La Roche: Breves del poder para hacerle fraude a la historia

 

Solo hay dos poderes en el mundo; el ilegítimo es la coacción y el legítimo es la voluntad general. Benjamín Constant.

Nosotros sabemos que mienten. Ellos saben que mienten. Ellos saben que nosotros sabemos que mienten. Nosotros sabemos que ellos saben que nosotros sabemos que mienten. Y, a pesar de todo, continúan mintiendo. Apócrifo

Estamos peor, pero estamos mejor… Porque antes estábamos bien, pero era mentira. No como ahora que estamos mal, pero es verdad. Mario Moreno, Cantinflas (Su Excelencia, 1967)

Lo siempre patológico del poder comienza cuando el que lo ejerce decide que los hechos acontecidos no pasaron como sucedieron sino de otra forma y desde allí, aparece una suerte de bifurcación entre la realidad y, la presentación que hace de la misma el detentador y, las consecuencias de esa deformación que por cierto se proyectan hacia el futuro invariablemente.

Siempre recuerdo a Hugo Chávez Frías y los hechos que se convirtieron en una masacre el 11 de abril del 2002. Lo que pasó aquel día aún retumba en mi mente como un latido rebelde que no se ha marchado. El presidente Chávez renunció, pero no renunció y los asesinos de puente Llaguno pasaron a ser víctimas, porque así lo dispuso el hoy difunto y bastó su voluntad para que administrativamente se torcieron los relatos y unos policías metropolitanos inocentes, cambiarán para ser reos de delitos de lesa humanidad e investigadores, ministerio público y tribunales fueron solícitos instrumentos de un crimen de estado aún impune.

Aplicado seguidor de la escuela cubana de Fidel que nunca dijo nada que no conociera el sesgo ideologizado y no trastocara la realidad sino en una versión útil a la revolución, el de Sabaneta se hizo mitómano y, además, se regodeo en el poder cuasi absoluto que manejó, descalabrando no solo las finanzas públicas sino la justicia misma, disponiendo las decisiones judiciales, corrompiendo a la otrora nacional fuerza armada y abriendo el boquete a los guyaneses para cogerse el esequibo.

La actual experiencia venezolana pugna por legitimar una ilegalidad que sin embargo gobierna. El régimen de Maduro cuyo origen es el golpe de estado perpetrado el 28 de julio del 2024 permanece sin el dictador, en la persona de sus colaboradores principales, aunque trata de mutar y simular mimetizarse como un gobierno democrático. Para hacerlo, recurre con la ayuda del hegemón del norte, a la falacia según la cual, es el garante de la estabilidad. ¿A cuál estabilidad se están refiriendo? ¿Será una mueca de inercia lo que los mantiene en el poder?

Ciertamente hay acciones positivas que han sido presentadas como formando parte del inicio de un proceso de transición, pero, precisamente se obvia el elemento más necesario, aquel que sitúa en la perspectiva una certeza, la legitimación del liderazgo.

¿Por qué no se determina de una buena vez la fecha de realización de elecciones libres, limpias, transparentes? Se habla de la reinstitucionalización de los poderes públicos como paso previo y se propone una planificación en base a fases indeterminadas en el calendario. Entretanto, el tiempo sigue pasando y el mal gobierno remanente de la tiranía se entroniza, la gente sigue sufriendo de todas las carestías y en especial, la desconfianza en los protagonistas del episodio.

Y allí, se hace evidente el fraude en curso. El gatopardismo que solo quiere asegurar la continuación en el mando de los ilegítimos, maniobra para mantenerse a punta de la facticidad que devendría paso a paso “legalidad” y que niega, manipulando, la legitimación que el país quiere y mejor todavía, necesita.

Ciertamente devolverle al pueblo su desempeño soberano, no parece estar inscrito como prioridad ni en el Departamento de Estado y mucho menos, en las personas que siguen ocupando las más altas dignidades nacionales. Cada discurso de Trump o Rubio trasluce opacidad; no obstante, la interacción entre los que gobiernan y la dirigencia nacional de empresarios, comerciantes, sindicatos transmite una amenaza real, la resignación y así llaman a Delcy Eloina presidente de Venezuela, sabiéndose sin embargo ilegítima e ilegalmente posesionada.

Elegir un TSJ digno de sus prestaciones constitucionales y legales, la designación de un nuevo CNE, imparcial, creíble, confiable no puede ni debe distraer nuestra atención de lo más importante y si bien toma algún tiempo, debe hacerse sin demoras ni dilaciones que hacen el fondo de la cuestión borrosa soliviantando el espíritu de la gente ansiosa de cambiar a quienes ya se desgastaron en una revolución de todos los fracasos y por ello hoy carecen de atisbo alguno de legitimidad.

¿Hay una lógica en la historia? Hegel y Marx pensaban que si la había y de allí que se aventuraron a predecir, pero Popper, crítico del historicismo lo negaba, aducía que las tendencias no son leyes y que el conocimiento crecía y hacía difícil adelantarse a los hechos y circunstancias.

La historia como ciencia no es buena o mala per se. Recoge lo que fuimos, somos y seremos, pero no por ello deja de mostrar también, responsables, en la perspectiva de nuestra incidencia en ella, por acción o por omisión.

Lo que muestran todos los estudios de opinión en una absoluta convicción de que hay que cambiar de dirección y superar estos 27 perniciosos años. Empero, allí también juegan aquellos que prefieren que todo siga igual. De eso se trata el dilema que nos desafía y allí el fraude otrora exitoso enseña sus colmillos. Hay que tomar partido.

¡Venezuela será libre… Dios mediante!

nchittylaroche@gmail.com – @nchittylaroche