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Luis Fuenmayor Toro: El goteo nasal posterior

 

Una condición de salud frecuente, en muchos casos molestosa, sobre todo a la hora de conciliar el sueño, es el goteo nasal posterior, que se produce cuando se descarga de la nariz, una cantidad de mucosidades mayor que la usual, a través de las coanas hacia la rinofaringe y no de las fosas nasales hacia el exterior. Este moco desciende por la faringe y al hacerlo producen una sensación en la garganta, que desencadena carraspera, tos y deglución. Esta sensación es mayor cuando se está en posición supina (acostado), pues la fuerza de gravedad, en este caso, no ayuda a que el moco descienda hacia el esófago y éste se acumula, creando adicionalmente sensación de ahogo, salivación y deglución constante. La ingesta de mucosidades puede crear adicionalmente molestias gastrointestinales, tanto por el moco como por la deglución de aire cada vez que se traga.

La nariz, la faringe y los senos nasales, son usualmente húmedos, pues existe una cantidad normal de mucosidades, que tienen distintas funciones, la principal mantener húmeda y protegida las mucosas respiratorias y de la orofaringe, de manera que pueda ejercer sus funciones. El moco, al ser espeso y viscoso, atrapa y ayuda a eliminar partículas ambientales que ingresan a nuestro organismo, las cuales pueden ser inertes o tener una carga alergénica, infecciosa o irritante, nociva para la salud. Este proceso generalmente no es percibido por las personas, pues el moco se mezcla con la saliva y es deglutido o se expulsa al exterior a través de la boca o de la nariz. Pero, si el organismo genera demasiado moco por la causa que fuere, el proceso se hace consciente y el paciente siente la presencia molestosa permanente de la mucosidad en su garganta. En este caso, se habla de goteo nasal posterior.

Personalmente distinguiría, y lo digo así porque soy médico, pero no especialista en otorrinolaringología, entre el goteo nasal posterior que se produce en forma aguda, ante una congestión de la mucosa naso faríngea de carácter infeccioso, sea éste viral o bacteriano, o por una condición alérgica del paciente (alergias estacionales, rinitis alérgica u otras) y el goteo nasal que sufren muchos pacientes, digamos en forma crónica, sin una causa determinada: el llamado goteo nasal posterior idiopático. Es a este último, al que me refiero principalmente en este artículo. Mi recomendación general es que quien sufra de goteo nasal posterior acuda a consulta médica con un especialista, otorrinolaringólogo o alergólogo, para descartar las causas conocidas de esta condición, y después proceder a los diversos tratamientos existentes para reducir o controlar sus síntomas.

Existen una serie de medidas sencillas, que perfectamente pueden tomarse para reducir los síntomas del goteo nasal posterior idiopático, sin tener que recurrir al consumo de medicamentos, los cuales, en principio, deberían ser prescrito por un profesional de la medicina autorizado. Hidratarse adecuadamente, ingiriendo unos 2,5 a 3 litros diarios de líquidos, en condiciones ambientales y de actividad física normales, reducen la densidad del moco respiratorio y por lo tanto facilitan su movilización sobre las mucosas, disminuyendo de esa manera la sensación desagradable de taponamiento del mismo. Como las molestias se exacerban en decúbito dorsal, se puede tomar la medida de dormir ligeramente con la cabeza elevada, apoyándola sobre una o dos almohadas, lo que facilitaría la movilización de las mucosidades.

Otras medidas simples, pero eficaces, serían las de emplear humidificadores del aire o inhalar vapor de agua, para reducir la sequedad de las mucosas nasal, faríngea y bronquial, y promover la fluidificación del moco nasal; usar aerosoles con solución salina isotónica para instilación nasal, evitar agentes irritantes como el humo, incluido el del tabaco, y otros como los existentes en ciertos productos de limpieza; evitar las comidas muy condimentadas. Incluso, se pueden utilizar aerosoles nasales de libre venta de vasoconstrictores simpaticomiméticos, teniendo cuidado de usarlos sólo ocasionalmente, en los momentos más severos del goteo nasal posterior, y no constantemente por más de tres días. El tratamiento medicamentoso debería siempre ser prescrito por un médico.

El goteo post nasal es una entidad bastante corriente, de carácter cíclico, molestosa en algunos momentos, pero manejable por los propios pacientes.