El fundador de Virgin planteó evaluar vuelos entre Caracas y Londres, explorar la llegada de cruceros y adaptar un programa británico de préstamos y mentorías para emprendedores. En un encuentro con medios durante el Startup Venezuela Summit 2026, vinculó las perspectivas de inversión con los próximos 18 meses y defendió la reconciliación como parte de una transición democrática. Sir RichardBranson recorrió La Guaira y algunas de las zonas afectadas por el terremoto apenas aterrizó en el país. La visita incluyó una parada estratégica en el local de las populares Arepas de Margaret.
Sir Richard Branson: Muchos inversionistas esperarán elecciones y Estado de derecho en Venezuela. Mucho depende, obviamente, de los próximos 18 meses.
Sir Richard Branson puso un plazo sobre la mesa. En entrevista con seis medios venezolanos, el fundador de Virgin vinculó las oportunidades de inversión con una transición, elecciones y el establecimiento de reglas. Sin anunciar una fecha electoral expuso las condiciones bajo las cuales, a su juicio, muchos capitales considerarían apostar por el país.
Muchos esperarán a que se celebren las elecciones y a que exista un verdadero estado de derecho en Venezuela antes de invertir capital de forma seria, afirmó.
El empresario que abrió el Startup Venezuela Summit 2026 con elogios al talento local reservó para el encuentro privado una advertencia. La determinación de los emprendedores no sustituye las garantías que reclama para los inversionistas.
La conversación duró unos 40 minutos. Branson mostró cansancio, tropezó con algunas palabras y reformuló respuestas. Su sonrisa socarrona y disposición al diálogo permanecieron intactas.
En su segundo día en Venezuela, sostuvo reuniones oficiales, visitó La Guaira y habló ante cientos de emprendedores. De hecho, a ese round table, como se llamó al encuentro con medios en el que participó El Nacional, llegó después de reunirse con el canciller Félix Plasencia. También contó que el día anterior conversó con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
En una conversación con seis medios durante el Startup Venezuela Summit 2026, el fundador de Virgin vinculó la llegada de inversiones con elecciones y Estado de derecho.
Conversó de las oportunidades del país, pero también de lo que faltó para convertirlas en inversiones. No presentó contratos, montos comprometidos ni fechas de ejecución para las posibilidades que enumeró durante la entrevista.
Una vez que se celebren las elecciones y se establezcan las reglas del juego, creo que Venezuela tendrá una oportunidad tremenda de cara al futuro, sostuvo.
Su optimismo, no obstante, quedó sujeto a condiciones. El horizonte de 18 meses tampoco constituyó una convocatoria oficial.
Richard Branson: de vender discos a negociar rutas
Antes de convertirse en un nombre asociado con aviones, cruceros y viajes espaciales, Branson emprendió con una revista juvenil, Student. En 1970 inició Virgin como un negocio de venta de discos por correo. Después desarrolló Virgin Records y extendió la marca a sectores tan distintos como telecomunicaciones, turismo, salud y banca. Su biografía corporativa describe una red de más de 40 empresas Virgin en más de 35 países.
Esa trayectoria explicó el interés de los asistentes al Startup Venezuela Summit en escucharlo. No llegó al país solamente un empresario con recursos sino el creador de una marca que trasladó su reconocimiento de una industria a otra. En medio de cientos de caraqueños -y algunos turistas que vinieron a la ciudad solo para entender su visión- este miércoles 21 de octubre en Caracas Campus, en La Trinidad, relató sus comienzos y defendió la competencia frente a empresas dominantes. Recomendó buscar negocios en aquello que produce frustración: servicios deficientes, necesidades desatendidas y problemas que otros aceptaron sin resolver.
Sin embargo, cuando los periodistas, en privado, preguntaron por Venezuela, el repertorio de posibilidades no se convirtió en una decisión empresarial.
Branson contó que Plasencia le propuso vuelos de Virgin Atlantic Caracas Londres, quizá con conexión en Barbados. Él consideró inicialmente más sencilla una conexión directa y prometió estudiar la propuesta. Tendremos que evaluar si resulta viable desde el punto de vista económico; si es así, sería fantástico.
La respuesta delimitó el alcance del encuentro. Hubo una conversación y un compromiso de análisis, no el anuncio de una ruta. Tampoco presentó frecuencias, inversión o fecha de apertura. Por ahora.
Cientos de personas se reunieron el miércoles 21 de octubre de 2026 para escuchar los 60 minutos que duró la charla de Branson en Caracas.
Entre ruinas y cruceros
Recorrió La Guaira y algunas de las zonas afectadas por el terremoto apenas aterrizó en el país. La visita incluyó una parada estratégica en el local de las populares Arepas de Margaret, donde se comió una de pabellón y otra reina pepiada, su favorita. Comió mientras observaba las cicatrices dejadas por el doble terremoto ocurrido el 24 de junio. La escena encapsuló una especie de paradoja nacional: el sustento cotidiano y el sabor popular conviviendo, casi insultante, con la desolación estructural.
Su impresión ante las ruinas fue respetuosa. Puso primero la alimentación y las necesidades básicas de los damnificados ante cualquier cambio, aunque después introdujo otra posibilidad de recuperación: llevar al puerto los cruceros de Virgin Voyages.
La propuesta, explicó, surgió de personas con las que conversó durante la visita. Dijo que la consideraría seriamente, aunque la situó a varios años de distancia.
De esta manera, entre la emergencia que observó y el turismo que imaginó quedó una diferencia de tiempos. Atender a la población exige urgencia; incorporar un destino a sus cruceros requiere una evaluación futura.
Asimismo, planteó adaptar el modelo británico de préstamos y mentorías de Virgin StartUp. Según su relato, el programa apoya a cerca de 10.000 pequeñas empresas mediante una colaboración con el gobierno. Aseguró que sugirió una iniciativa semejante durante su reunión rápida con la presidenta encargada. No detalló presupuesto, operador local ni condiciones de financiamiento.
Branson tuvo la mirada puesta en el tablero geopolítico y económico del país.
Un concierto sin preguntas, perdón y garantías
El antecedente humanitario quedó fuera del intercambio permitido, pero no de la historia de Branson con Venezuela. El 22 de febrero de 2019 impulsó el Venezuela Aid Live en Cúcuta. La convocatoria fijó una meta de 100 millones de dólares para ayuda humanitaria. El balance publicado por los organizadores al cierre de la primera fase, el 22 de abril, registró 2.351.812 dólares: alrededor del 2,35% de aquel objetivo.
La distancia entre la promesa de recaudación y el resultado fue considerable. Los organizadores crearon Aid Live Foundation para canalizar recursos hacia programas en Venezuela y para migrantes venezolanos en Colombia.
El informe de 2019, reseñado por Voz de América, reportó cinco proyectos financiados y más de 15.000 beneficiarios directos. Otro balance, atribuyó a esos fondos programas de nutrición, agua potable, salud e integración.
El encuentro ofrecía una oportunidad para pedirle a Sir Branson una explicación actualizada sobre los resultados y el seguimiento de aquella iniciativa. La restricción de preguntas cerró esa posibilidad.
Al consultarle, además, sobre qué necesita Venezuela para transformar la esperanza en oportunidades, Branson puso el ejemplo de Sudáfrica. Dijo que el engranaje económico no puede disociarse de la arquitectura social.
El empresario apeló a su memoria histórica y recordó su presencia en la Sudáfrica de Nelson Mandela durante el fin del apartheid. El perdón y la disposición al sacrificio mutuo entre facciones opuestas, enfatizó, son una necesidad funcional inapelable para que una democracia inicie su recuperación económica.
Para lograrlo es necesario que ambas partes estén dispuestas a ceder, respondió sobre la transición venezolana.
No desarrolló cómo se combinaría ese perdón con las responsabilidades pendientes ni qué garantías exigiría cada parte. Su respuesta propuso reconciliación; sus observaciones sobre inversión reclamaron instituciones. Entre ambas quedó un posible dilema: ¿cómo pasar de una expectativa de cambio a condiciones concretas para vivir, emprender y comprometer capital en el país?
Del 21 al 23 de octubre, la sexta edición del Startup Venezuela Summit reunirá a más de 100 speakers y cerca de 20 fondos internacionales.
En la charla inaugural, moderada por Esteban Torbar, director del Startup Venezuela Summit 2026, defendió la reputación como un activo esencial y pidió construir empresas que mejoraran la vida de otros. Además, insistió en que el verdadero motor de la nación reside en la determinación de sus ciudadanos.
Lejos de proponer soluciones mágicas, sugirió replicar esquemas de mentoría y financiamiento similares a sus Virgin StartUp Loans británicos, adaptados a la realidad local. Al finalizar la jornada, con “Don’t Stop Me Now” de Queen sonando de fondo, dejó el protocolo y se acercó al público para estrechar manos y abrazar asistentes. La escena tuvo entusiasmo y contacto directo.
En la conversación con los medios, en cambio, sus respuestas marcaron cautela: vuelos por evaluar, cruceros para dentro de varios años y préstamos todavía por explorar. No comprometió inversiones; señaló qué tendría que cambiar para que llegaran.
Karem González – El Nacional



