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Javier García: Venezuela, en el filo de la navaja

 

María Corina Machado fijó desde el pasado julio 2026 su posición sobre el papel de Dinora Figuera y la llamada “mesa”. La cual se resume en que por informaciones del Departamento de Estado esperaba que antes de finalizar el 2026 se cumpliera con el  TSJ y CNE que permitiera ir a unas elecciones presidenciales libres, transparentes,  y verificables.

Posteriormente junto a Edmundo González Urrutia anunciaron que ellos no estaban participando, siendo los más interesados en que rindiera los frutos que satisficiera los anhelos del pueblo venezolano.

Que como es de esperarse para ellos y todos los venezolanos, todo lo que sea aceptable será bien recibido y lo contrario bueno, estaremos vigilantes…

Como tiene que ser…

Ese proceso está en marcha más allá de los pareceres y especulaciones.

Nos corresponde a todos estar encima de los detalles y procedimientos, en alerta y siempre dispuestos a hacer lo sea necesario.

Dispuestos siempre a hacer lo que sea necesario no es un detalle de menor significación, sino quizás el de mayor importancia.

No es lo mismo estar frente al escenario con rabia, impotentes y además temerosos, acobardados como  liebre acorralada por los zorros, que como un león que observa con hambre pero tenaz, y con la paciencia necesaria a su presa.

Avanzamos, si avanzamos si lo observamos humildemente, detenida y serenamente, sin prejuicios, sin aprensiones.

Que avanzamos lentamente, también es cierto.

Hay fuerzas, aspectos, circunstancias que no dependen de nosotros.

Pero las que si dependen de las nuestras debemos desarrollarlas más allá de cualquier límite, sin temores.

Han caído unos cuantos, siguen y seguirán cayendo hasta que sea suficiente y determinante.

Para mí lo crucial es acabar con el aparato represivo, columna vertebral que sostiene al motor de nuestros padeceres.

Y es un tema ante el cual no podemos hacernos los locos, ni dejarlo para luego, debatirlo en secreto, a escondidas, bajo un manto de misterio y con miedo.

No.

Este es el tema crucial que obstaculiza todos nuestros sueños sobre la Venezuela grande, libre, digna, vigorosamente humana y Democrática.

Sobre él anuncian el periodista David Alandete quien cubre la casa Blanca, y David Placer venezolano residenciado en España,  que tiene meses compartiendo datos interesantes, que EEUU está en estos momentos controlando el Sebin y el Dgcim.

David Placer: Afirma que agentes y fuerzas de inteligencia de Estados Unidos asumieron el control operativo de una parte importante del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) en Caracas y el interior del país. Según su versión, esta cooperación habría sido facilitada por Diosdado Cabello como parte de negociaciones para mantener el poder. Parte de las operaciones de vigilancia y espionaje ahora requerirían “luz verde” o autorización estadounidense.

David Alandete: En un análisis publicado en el diario ABC, señala que Estados Unidos ha comenzado a acceder a los ficheros secretos del chavismo y busca intervenir progresivamente en la estructura de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) para depurar sus mandos y desmantelar los mecanismos de persecución política de forma gradual. El informe también apunta a distanciamientos en el alto mando (como entre Diosdado Cabello y Gustavo González López) debido a acercamientos individuales con EE. UU. para negociar su situación judicial.

Bueno.

Estamos a la espera de los acontecimientos.

Pero eso no significa que estemos esperando inermes, confiados.

Lo de ayer, fue una extraordinaria movilización, una hermosa y oportuna manifestación de voluntad, determinación y entusiasmo del pueblo venezolano, y del liderazgo indiscutible de María Corina Machado.

Hacía falta.

Pero podemos reforzar nuestra agenda, por ejemplo.

El debate público sobre el desmantelamiento del aparato represivo, la exigencia del encarcelamiento de Diosdado Cabello y de la estructura de torturadores, policías, delincuentes, jueces y fiscales que lo acompañan.

Sabemos también, porque las sufrimos en carne propia, que las condiciones económicas son lacerantes, y agobiantes.

También hacia allá debemos ayudar dirigiendo en ese propósito nuestros mejores esfuerzos.

No es lo mismo incluso esperar el cronograma perfecto para unas elecciones presidenciales libres, transparentes, y verificables, en la situación socialmente deplorable en las que nos encontramos los venezolanos, que con un poder adquisitivo razonablemente suficiente para cubrir los alimentos y las necesidades básicas familiares.

Tampoco podríamos estar en  sociego, con todos nuestros hermanos prisioneros políticos aún padeciendo los castigos del encarcelamiento.

Necesitamos entonces un TSJ que facilite esas elecciones, y un CNE que cubra todos los aspectos para que los venezolanos fuera y dentro de Venezuela puedan expresarse y ejercer su voto libremente.

Esa es la tarea de  todos los venezolanos.

Pulso a pulso, cuerpo a cuerpo; nunca habíamos transitado un escenario tan complejo y delicado como este, en el que estamos, avanzando en el filo de la navaja.

No tengo dudas que somos capaces de hacerlo, y saldremos adelante haciendo realidad nuestros sueños.

Que así sea.