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​Italo Zapata: ¿Petróleo o dignidad? El precio geopolítico del sufrimiento venezolano

 

​La crisis multidimensional que atraviesa nuestra nación representa una de las paradojas socioeconómicas más desgarradoras de la historia reciente: la coexistencia de un vasto potencial de recursos naturales con el deterioro sistemático y cruel de las condiciones básicas de vida de la población.

​Hoy resulta innegable que los intereses de la geopolítica internacional apuntan a privilegiar el acceso al petróleo y a los minerales, subordinando acuerdos y diplomacia a la fría lógica del mercado energético. En esta escala de prioridades globales, el sufrimiento cotidiano y el colapso progresivo de la calidad de vida de los venezolanos terminan relegados a un segundo plano, tratados apenas como un costo colateral en el tablero de las potencias.

​Tres factores evidencian la profundidad de este colapso estructural:

​La pulverización del poder adquisitivo: La devaluación continua ha destruido el valor del trabajo. El salario mínimo y las bonificaciones resultan insultantes e insuficientes para cubrir la canasta básica, sometiendo a las familias a la humillación de la subsistencia precaria o la dependencia de remesas.

​El colapso de los servicios públicos: La infraestructura crítica —encabezada por el desastre del Sistema Eléctrico Nacional y el desabastecimiento de agua potable— padece las consecuencias de años de corrupción, opacidad y abandono. Racionamientos incansables paralizan la vida, la salud y la producción de todo un país.

​La vulneración de los derechos humanos y los presos políticos: La persecución, la injusticia y la privación de libertad por motivos políticos continúan desgarrando al tejido social. La libertad de los venezolanos y la dignidad humana no pueden seguir tratándose como fichas de canje en mesas donde solo importa el flujo de caja petrolero.

​Frente a esta triste realidad, debe quedar claro que ningún acuerdo comercial ni parche económico enfocado exclusivamente en la extracción de recursos devolverá la estabilidad a la nación.

​Sin un cambio en la conducción política del país mediante un proceso real y transparente de elecciones, no habrá posibilidad alguna para la solución de tan graves problemas.