¡No es un debate, es el cambio!
Las recientes declaraciones internacionales —visibilizadas entre otros voceros por el senador estadounidense Rick Scott— confirman una postura firme e inequívoca por parte de la líder de la alternativa democrática, María Corina Machado: la disposición a entablar una interlocución directa y estratégica con quienes ejercen el poder institucional de facto, señalando a Delcy Rodríguez como una de sus principales voceras.
Ante esta coyuntura, la ciudadanía debe tener clara una distinción fundamental: no se trata de abrir una tribuna para el espectáculo mediático ni para el debate retórico, sino de encarar la urgencia de un encuentro decisivo para definir, aclarar y avanzar.
1. Superar el show retórico: Por qué Venezuela no necesita un debate
Un enfrentamiento tradicional de discursos contrapuestos solo serviría para alimentar la polarización, perpetuar el atrincheramiento ideológico y justificar la gestión oficialista ante las cámaras. Venezuela no requiere una guerra de micrófonos que pretenda equiparar realidades contundentes con propaganda oficial; la profunda crisis estructural y el sufrimiento cotidiano de las familias venezolanas exigen un nivel superior de responsabilidad y altura política.
2. Definir, aclarar y avanzar: La verdadera naturaleza de la interlocución
Un encuentro formal y directo entre la representación democrática y la cúpula del poder actual solo tiene sentido si se constituye en una mesa de negociación efectiva con metas históricas e impostergables:
Definir: Los términos, garantías e instrumentos de una transición política ordenada, segura e irreversible que restablezca la soberanía popular y el imperio de la Constitución.
Aclarar: Las condiciones innegociables para el restablecimiento democrático, comenzando por la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, el cese del hostigamiento judicial y la restitución plena de los derechos y libertades ciudadanas.
Avanzar: Hacia la designación inmediata e imparcial de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), pasos clave para estructurar un cronograma electoral transparente y fijar la fecha definitiva de la elección presidencial con observación y garantías internacionales.
3. La madurez de la alternativa democrática
Sentarse frente al adversario político no representa un gesto de debilidad ni una concesión de principios. Al contrario: es un acto de madurez estratégica, firmeza y responsabilidad de Estado. Quien sustenta su posición en la voluntad mayoritaria del pueblo no teme mirar a la cara a la cúpula gobernante para exigir la restitución del orden institucional y la apertura de una ruta real hacia la reconstrucción nacional.
Conclusión y compromiso
Desde Poder Ciudadano, reafirmamos que cualquier canal de comunicación que se concrete en el plano nacional o internacional debe desmarcarse de escenografías dilatorias o falsos diálogos del pasado. La única interlocución válida y aceptable es la que asuma, con rigor y valentía, la tarea de definir el cambio, aclarar las reglas del juego democrático con instituciones independientes y avanzar decididamente hacia la libertad.
¡El Poder Ciudadano es la gente!

