*Elecciones Municipales 2013 y el Fin de una Era.
El fallecimiento de Chávez Frías y la elección de su sucesor, Nicolás Maduro, confirmó el inicio del declive de lo que se consideró una “mayoría” que se “legitimaba” en procesos electorales, pero que cada vez más se iban sosteniendo en el poder gracias a subterfugios, mañas electorales, desarrollo populista, uso de los recursos del Estado, intimidación de la población y también, hay que decirlo, debido a una fuerza opositora que no terminaba de encontrar el camino unitario para enfrentar ese poder.
Mi hipótesis es que, a partir de las elecciones presidenciales de 2013, fue manifestándose cada vez más la fragilidad electoral del régimen que se impuso en 1999, que ha persistido por 27 años, sostenida durante mucho tiempo por el uso de la fuerza y la represión que podía desplegar; y ahora por el apoyo del actual gobierno de los Estados Unidos.
¿Comparaciones válidas?
Desde luego los seguidores del régimen instaurado por Chávez Frías en 1999 siempre nos presentan los resultados electorales favorables a su tendencia como indicadores de su hegemonía, de su “mayoría” en el país y como la razón que justifica su permanencia en el poder; pero la realidad nos indica que se comenzaron a producir algunos cambios. Por ejemplo, ya se habían presentado algunos indicios del cambio de tendencia al ser derrotada la opción apoyada por Chávez Frías en el Referendo de Reforma Constitucional de 2007 y en las Elecciones Parlamentarias de 2010, en las cuales el PSUV obtuvo menos votos que la oposición y los disidentes del oficialismo.
Pero, a partir de 2013, estos indicios son mucho más claros.
Comparando resultados
Aunque no se pueden comparar resultados de elecciones diferentes −presidenciales con regionales o municipales, o con votaciones en referendos− sin embargo, sí podemos comparar cifras de participación e incremento o disminución de votos o porcentajes por cada una de las opciones. Por ejemplo, en las elecciones municipales de 2013, con relación a la elección presidencial de ese mismo año, ocho meses atrás, la participación descendió del 79,6% en las presidenciales al 58,9% en las municipales. Desde luego, eso se debió a que las elecciones presidenciales atraen muchos más electores y particularmente la del 2012, dada la circunstancia emocional por la salud de Chávez Frías y la expectativa de un sucesor.
Comparando márgenes
Pero lo destacable de las elecciones de 2013 es que el oficialismo perdió 2,4 millones de votos entre diciembre, municipales, y abril, presidenciales. También podemos comparar los márgenes entre las opciones; por ejemplo, el margen del oficialismo sobre la oposición en las presidenciales de abril fue de 1,5%, unos 220 mil votos; en las municipales aumentó y el oficialismo aventajó a la oposición en seis puntos porcentuales, unos 840 mil votos, debido probablemente a que los votantes de la oposición, como casi siempre ocurre tras una derrota electoral −en este caso dos seguidas, 2012 y 2013−, se abstuvieron de votar mucho más que los votantes del oficialismo. El morbo de la abstención siempre ha perjudicado más a la oposición.
Por otra parte, recordemos que hay cierto margen de error en las cifras, pues las fuentes indirectas que se pueden consultar toman o reportan o mezclan información de boletines parciales con boletines definitivos, que no es posible verificar ahora, dado el cierre de la página Web del CNE. Por eso, para tener una idea más clara de lo que comenzó a ocurrir a partir de 2013 en los procesos electorales en Venezuela, lo mejor es comparar los resultados de las elecciones municipales de 2008 y las de 2013; y para ello, veamos antes cuál fue la situación de las elecciones municipales de 2013.
Elecciones municipales de 2013
Estas elecciones se pospusieron de abril a diciembre de ese mismo año debido a la elección presidencial extraordinaria que fue necesario realizar por el fallecimiento de Chávez Frías. Se llevaron a cabo el 8 de diciembre de 2013; el CNE estimaba una población de 28,9 millones de habitantes y un Registro Electoral (RE) de 19 millones de electores; concurrimos al proceso 11,1 millones de electores, para una participación del ~58,9% −ya hay que comenzar a usar cifras aproximadas, dependiendo, como ya dije, del boletín del CNE que se tome−; el llamado Gran Polo Patriótico y sus aliados obtuvieron ~5,2 millones de votos, ~48,69%, mientras que la MUD obtuvo 4,3 millones, un ~40,8%. Con estos resultados, el oficialismo obtuvo 257 alcaldías, mientras que la oposición solo obtuvo 77 alcaldías −en ambos casos cada opción obtuvo una Alcaldía Metropolitana− y los independientes 3 alcaldías.
Comparación con elecciones municipales de 2008
Vistas así, sin analizar, las cifras anteriores, resulta “aplastante” la victoria del oficialismo. Pero estas cifras no contemplan que el oficialismo y sus aliados perdieron 16 alcaldías en 2013, con respecto al 2008; mientras que la oposición y sus aliados obtuvieron 22 alcaldías más en 2013. Los denominados “otros” o “independientes”, en 2013, lograron obtener 3 alcaldías. Nuevamente vemos aquí lo que en otro momento he comentado, que el sistema electoral de mayoría simple, debido a la “sobrerrepresentación” hace que el oficialismo con el ~48,69% de los votos, obtenga el ~76,4% de los cargos; mientras que la oposición, con el ~40,8% de los votos solo obtiene el 22,7% de los cargos.
En el siguiente cuadro resumo los indicadores que nos permiten apreciar y comparar lo ocurrido en 2013, con lo ocurrido en 2008.
Elecciones Regionales y Municipales: 2008 / 2013
Nota 1: Cuadro elaborado con información obtenida a través de IA/Gemini, de diversos boletines del CNE.
Nota 2: El signo (~) de virgulilla, antepuesto a determinadas, cifras indica valores aproximados o estimaciones derivadas de los boletines oficiales disponibles, utilizados para agrupar postulaciones de alianzas independientes o no completamente oficializadas en comicios previos.
Nota 3: La base de calculo del número de alcaldías cambio de 2008 (326) a 2013 (335), debido a que en 2008 no se realizaron elecciones en varios municipios: Achaguas del Estado Apure, Miranda del Estado Carabobo y Manuel Monge del Estado Yaracuy, así como en los municipios Carrizal del Estado Miranda, Nirgua del Estado Yaracuy, Miranda del Estado Trujillo y Miranda del Estado Zulia
Nota 4: Estas cifras corrigen las que presente en mi artículo del 3 de octubre (Ver vinculo más arriba) con relación al numero de alcaldías, votos y porcentajes de la elección de 2008; el actual es con base al último boletín que se conoce del CNE.
Estas cifras, por ejemplo, tampoco aclaran que el oficialismo domina en sectores rurales o semiurbanos, mientras que la oposición domina las alcaldías de los grandes centros urbanos: Caracas y zonas urbanas cercanas −Alcaldía Metropolitana, Sucre (Petare), Baruta, Chacao, El Hatillo, Los Salías (San Antonio de los Altos); y además en grandes capitales y otras ciudades, como: Maracaibo, Barquisimeto (Municipio Iribarren), Valencia, Maturín, Barinas, San Cristóbal, Mérida, Puerto Ayacucho (Municipio Atures), La Asunción (Municipio Arismendi), San Diego y Naguanagua (Carabobo), Palavecino (Cabudare), Lechería (Gran Barcelona – Pto. La Cruz), Mario Briceño Iragorry (Gran Maracay); Guasdualito (Distrito Alto Apure), y otras.
Hipótesis de interpretación
La votación del oficialismo venía descendiendo desde la elección de Chávez Frías en 2012, hasta el punto que casi es derrotado Nicolás Maduro en 2013; habría que preguntarse, ¿Qué es lo que explica, entonces, los resultados de las elecciones municipales de 2013, en las que el oficialismo, según el último boletín del CNE, obtiene el 76,4% de las alcaldías del país?, ¿Se puede hablar de una cierta recuperación del oficialismo? O más bien ¿por qué la oposición no termina de recuperarse electoralmente?
Una primera hipótesis de explicación, que se desprende de lo dicho con la “sobrerrepresentación”, es que no podemos confundir número de alcaldías con número de votos o recuperación de electores, pues bien sabemos que, por las características electorales, un alto número de alcaldías se puede lograr con una pequeña ventaja de votos, en pequeños municipios y poblados; y hemos visto que varias ciudades muy grandes y capitales del país quedaron en manos de la oposición. Por otra parte, hemos visto también que el oficialismo recuperó en 2013 su margen de ventaja respecto de la oposición, pero no recuperó el número de votos con respecto a abril de 2012 −como ya indiqué, perdió 2,4 millones de votos− ni el número de alcaldías, con respecto a 2008, cuando tenía 16 más. Sin embargo, se repitió lo ocurrido en 2010, cuando el PSUV y sus aliados obtuvieron menos votos que la oposición, otros independientes y disidentes del oficialismo.
¿Por qué se recupera el oficialismo…
Hay otros factores que explican esta “recuperación” del oficialismo o por qué la oposición no logra “recuperarse” cada vez que sufre una derrota electoral. Entre esos factores de “recuperación” del oficialismo están:
*La “maquinaria electoral” con la que sí cuenta el oficialismo. No podemos olvidar que en elecciones locales o regionales −donde además un puñado de votos pueden decidir la elección de un alcalde o concejal− juegan un papel importante los empleados públicos, de gobernaciones, alcaldías, concejos municipales, etcétera; así como el “movimiento inconsulto” de electores, que es evidente que el oficialismo maneja y abusa de esos “recursos”.
*El impacto de la situación económica; recordemos que la contracción e inflación económica del país comenzó a manifestarse intensamente a partir de 2014, pero entre 2011 y 2013, a raíz de la campaña electoral del 2012, que se extendió en el 2013, el gobierno forzó rebajas de precios −recuérdese el llamado “Dakazo”, que se extendió a otras cadenas (Pablo Electrónica, J3V, Sigo), tiendas de ropa, calzado, electrodomésticos, etc.− e intensificó sus grandes Misiones que incrementaron considerablemente el “gasto social”, como ya señalé en artículos anteriores.
– Regionales en 2008, Referendo en 2009 y Parlamentarias en 2010. Disipado el pernicioso efecto…
*La desmovilización del oficialismo no fue mayor, seguramente debido en parte a que el oficialismo siempre “valoró” los procesos electorales como una forma de legitimarse y en 2013, desde abril, jugó además un papel importante el factor emotivo del fallecimiento de Chávez Frías.
… y por qué no se recupera la oposición?
Esos factores que explican la recuperación del oficialismo, de alguna manera explican porque no se recupera la oposición:
*Construir una “maquinaria electoral” para cuidar o defender votos, siempre ha sido un enfoque fundamental de la oposición; pero pareciera, que esa “maquinaria” menosprecia el trabajo político cotidiano; olvida que una elección también depende de tener alcaldes y concejales −que son los funcionarios públicos más cercanos a los ciudadanos− o gobernaciones; desarrollar tener lo que comúnmente se llamaba “aparatos políticos” que crean redes que tienen peso e importancia en esos municipios pequeños y rurales que hoy controla el oficialismo.
*Las derrotas electorales precedentes siempre afectan sobre manera a la oposición, pues pareciera que se plantea cada elección como una suerte de “plebiscito” contra el gobierno, “todo o nada”, y al no ganar la elección, el resultado no solo es una evidente derrota, sino que facilita los objetivos y la “narrativa triunfalista” del oficialismo, aunque las cifras desde la elección parlamentaria de 2010, ya no avalen esa “narrativa”.
*El “techo electoral” no suele ser considerado por la oposición; hasta 2013 ese “techo” era de 7,3 millones de votos, en una situación de máxima polarización y no era razonable que ese “techo” se alcanzara o funcionara para las elecciones locales y regionales; para elevar ese “techo electoral” y crecer es necesario captar simpatizantes descontentos del oficialismo y captar abstencionistas y en 2013 la crisis humanitaria aun no era aún tan profunda como para lograrlo. Veníamos además del gran “gasto social” −léase populismo− desplegado para las Elecciones Presidenciales de 2012, como ya he señalado.
*Las contradicciones que en su electorado y seguidores crean algunos mensajes y “narrativas”, es quizás un factor importante que impide la “recuperación” opositora; por ejemplo, impugnar los resultados de la elección presidencial de abril de 2013 y luego llamar a votar en diciembre de ese año, como si se tratara, además, de un plebiscito con relación al gobierno de Chávez Frías/Nicolás Maduro. Esas disputas internas, que se abren regularmente y nunca se cierran, como el debate sobre la “vía electoral”, versus la “presión de calle”, son otro factor que impide la unidad y la recuperación. Tuvo su máxima expresión en “La Salida”, a inicios del 2014, a la cual me referiré al comentar las Elecciones Parlamentarias de 2015.
Resumen e hipótesis
Vale la pena hacer un resumen sobre cómo interpreto los resultados electorales que he narrado hasta ahora. Como dije desde el primer artículo de esta serie.
Desde que se instauró el gobierno de Chávez Frías −que perdura hasta hoy−, dos temas se han desarrollado de manera paralela, cada uno con sus propios mitos y problemas: la “mayoría” del gobierno iniciado en 1999 y la “unidad” de la oposición.
Chávez Frías supo aprovechar la coyuntura del descontento popular frente a una democracia que no resolvió los agudos problemas de la población; un malestar exacerbado por una narrativa inclemente contra la política y los partidos, lo que trajo como consecuencia la dispersión de las fuerzas democráticas del país. Una vez en el poder, se mantuvo en él mediante el uso y abuso de los recursos del Estado, combinando la intimidación y la fuerza represiva con la legitimación de estas acciones a través de procesos electorales amañados e incluso fraudulentos, en su desarrollo. Nunca han necesitado alterar el conteo de votos o las máquinas de votación.
Por su parte, la oposición, a pesar de avances y retrocesos en su política electoral, logró alianzas electorales que infligieron derrotas significativas a Chávez Frías y a su gobierno en circunscripciones, gobernaciones y alcaldías clave, y muy especialmente en el referendo sobre la reforma constitucional de 2007. Sin embargo, la dinámica comenzó a cambiar en 2010 cuando −como ya he señalado− la oposición democrática y los disidentes del oficialismo obtuvieron más votos que el PSUV en la elección parlamentaria de ese año.
Creo que no supimos interpretar correctamente ese resultado; pero, quien sí lo leyó con claridad fue el propio Chávez Frías. De allí que, en 2012, para su última elección presidencial y las regionales de ese mismo año, modificara su estrategia hacia campañas más agresivas y procesos electorales decididamente más “sesgados”, valiéndose de todo tipo de mañas, triquiñuelas y trampas: modificaciones del calendario electoral, cambios en circuitos electorales, creación o eliminación de centros electorales y mesas, extensión del horario de votación para movilizar electores, “fabricación” de votos en centros sin testigos ni observadores, intimidación de testigos y electores opositores y un largo etcétera. Todas estas “tácticas” se emplearon hasta la elección presidencial de 2013 y las municipales subsiguientes, hasta llegar al punto de inflexión de 2015 y al desconocimiento de resultados, como en las elecciones regionales de 2017 en el estado Bolívar, las del estado Barinas en 2021 y las Elecciones Presidenciales de 2024, procesos todos que analizaré en su momento.
Conclusión
No pretendo exagerar la importancia de las elecciones regionales de 2013, las cuales, en comparación con otros procesos −presidenciales, referendos o “megaelecciones” −, resultan prácticamente anodinas. Sin embargo, me interesa destacar que esos comicios marcaron el cierre de una etapa dentro del régimen fundado por Chávez Frías en 1999, y que perdura hasta hoy. El año 2014 representó un intervalo sin procesos electorales, pero convulso en acontecimientos políticos cuyo análisis resulta clave para comprender las elecciones parlamentarias de 2015. Estas últimas constituyeron otro hito fundamental que dio inicio a una nueva fase en la dinámica electoral del país, aspecto que abordaré en la próxima entrega.


