Dede el editorial de La Trinchera de Llamas, en es Radio, Manuel Llamas, se lo dedicó a la crisis que vive Francia. Lo tituló Francia ha caído y tiene difícil solución. Repasó el mes de disturbios en el país vecino y las respuestas de Emmanuel Macron y Marine Le Pen. También defendió que el origen del problema está en el exceso de gasto público y en el fracaso del multiculturalismo como modelo de integración.
Sobre la crisis de Francia: Es la gran enferma de Europa y está en su lecho de muerte.
Francia yace en su lecho de muerte
Las sociedades, al igual que las personas, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pues bien, ya podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Francia yace ahora mismo en su lecho de muerte, arrancó Llamas. A su juicio, el país no va a desaparecer, pero sí que la Francia que conocemos hoy nada tiene que ver ya con su glorioso y próspero pasado.
Llamas recordó que las huelgas y las algaradas callejeras no son nuevas en la República: la Revolución, mayo del 68 y los chalecos amarillos de 2018 y 2019. Pero ahora, amigos, hablamos de algo diferente, advirtió, porque a la extrema izquierda, que ya es violenta per se, se le ha sumado el islamismo radical, fruto de un modelo, el multiculturalismo, que ha fracasado estrepitosamente en la integración de la abundante inmigración de origen musulmán que puebla el país vecino.
Situó un punto de inflexión en la final de la Champions de 2022 entre el Liverpool y el Real Madrid, en el estadio de Saint-Denis. El programa recuperó el testimonio que el empresario Martín Varsavsky dio a The Objective. Contó que él y sus hijos fueron rodeados por una multitud que se reía de los niños y los insultaba. Y pasamos mucho miedo. Nos rescataron un grupo de españoles que hicieron como un escudo humano, relató Varsavsky. Fue un trauma en nuestra familia, añadió.
Francia en estado de guerra
Para Llamas, aquel episodio tan solo fue el preludio de lo que acontecería después, de lo que sucede hoy mismo, con miles de jóvenes quemando calles, asaltando comercios y agrediendo sin control tanto a civiles como a policías. Según explicó, lo que empezó hace un mes como una huelga de profesores y estudiantes en los suburbios de París por falta de personal y recursos se ha transformado en una oleada de disturbios con cientos de heridos y miles de detenidos.
Llamas dio sus cifras del último fin de semana: 2.500 detenidos, 1.000 policías heridos, al menos un muerto y hasta 3.000 comercios saqueados. Habló de más de medio millón de personas en la calle y de grupos de encapuchados que asaltaron el ayuntamiento de Marsella, quemaron la oficina de turismo de Lyon y prendieron fuego al consistorio de Limoges, un palacete decimonónico que ha quedado prácticamente destruido. En París, añadió, ardieron coches y barricadas a pocos metros del Elíseo.
Según recordó, el Gobierno de Macron apuntó directamente a la ultraizquierda y denunció que su intención es derribar la República. Y no le falta razón al presidente galo, sostuvo. El programa recuperó las palabras de Macron: El sábado pasado tuvimos a la vez actos políticos e incluso sediciosos llevados a cabo por grupos organizados de ultraizquierda cuyo objetivo es derribar la República, con una extrema peligrosidad, una gran violencia y una gran planificación.
Según Llamas, Macron ha ordenado toques de queda y ha prohibido las marchas que no estén convocadas por los sindicatos. Las solicitudes hechas por gente que no tiene ninguna legitimidad para ello serán prohibidas porque no es el momento, porque queremos el retorno a la calma, se escuchó decir al presidente.
El programa también emitió un corte de Marine Le Pen, de Agrupación Nacional. Según Llamas, Le Pen culpa de los disturbios a La Francia Insumisa que lidera Jean-Luc Mélenchon. Desde hace años debería haberse aprobado una ley antivándalos, afirmó Le Pen. Sostuvo también que ya no son protestas de universitarios o de institutos, sino disturbios organizados por profesionales y enmarcados, al parecer, por diputados de La Francia Insumisa que incitan al delito.
Llamas comparó a Mélenchon con el Hugo Chávez o, si lo prefieren, el Pablo Iglesias de Francia. A su juicio, el líder de La Francia Insumisa pretende colarse en la segunda vuelta de las presidenciales del próximo mayo para enfrentarse con Le Pen. Según él, eso es lo que está realmente buscando: polarizar la sociedad al máximo para que los franceses tengan que decidir entre los extremos del arco parlamentario.
Lo que está matando la República
La gran paradoja, a juicio de Llamas, es que la izquierda proteste con la excusa de unos tibios e insuficientes recortes en un país que considera el gran adalid del socialismo occidental. Según sus cifras, en Francia viven del Estado 30 millones de personas entre pensionistas, empleados públicos y receptores de ayudas, frente a apenas 21 millones de trabajadores del sector privado. Habló de un gasto público que roza el 60 % del PIB y de 50 años sin presupuestos equilibrados, y de una deuda próxima al 120 % del PIB.
El problema de Francia, en definitiva, no es el capitalismo ni el libre mercado, sino el socialismo. Eso es lo que está matando la República, afirmó. Francia está enferma, es la gran enferma de Europa, y quien diga lo contrario, miente o no sabe de lo que habla.
Llamas lo comparó con otros países: Es lo mismo que sucedió en la Argentina peronista durante décadas, solo que, por desgracia, pasa en España desde el año 2004, sobre todo ahora bajo el Gobierno de Sánchez. Francia tiene lo que la izquierda prometió, y ahora que lo ha alcanzado, se da cuenta del engaño, pero lejos de corregir, pide más, añadió.
Una cosa es el islam y otra el islamismo
La segunda parte del editorial se centró en la inmigración. Llamas distinguió entre religión y movimiento político: Una cosa es el islam y otra el islamismo. Dentro de la comunidad musulmana, dijo, hay personas moderadas, pero también islamistas radicales cuyo ideario es incompatible con Occidente, puesto que su objetivo es imponer sus creencias sobre los demás. Apoyó su argumento en porcentajes sobre la población musulmana de Reino Unido, Francia y Estados Unidos que atribuyó a diversos estudios, sin precisar cuáles.
Su conclusión fue que el multiculturalismo ha fracasado estrepitosamente como sistema de integración. Y trazó la frontera: Una cosa es respetar la libertad religiosa, que es un derecho básico de Occidente, […] y otra muy diferente es tratar de imponer tu religión a los demás por la fuerza, pisoteando los principios y valores básicos de Europa. Según él, ahí es donde la izquierda y el islamismo tejen su particular alianza.
El programa emitió también un corte traducido de Amine El-Khatmi, político y ensayista francés de origen magrebí: La extrema izquierda no quiere a los árabes emancipados. Sobre los jóvenes de los disturbios, El-Khatmi dijo: No les excuso, no les perdono nada, pero también son el fruto y el resultado de discursos victimistas.
¿Cuál es la solución?
Llamas planteó la pregunta en el tramo final: Y si el socialismo y el multiculturalismo han fracasado, ¿cuál es la solución entonces?. Su respuesta: Pues todo lo contrario, amigos, todo lo contrario: capitalismo, integración social mediante el trabajo y el respeto absoluto a los principios y valores de Occidente. Punto, no hay más. Francia ha caído y mucho me temo que tiene difícil, muy difícil solución, concluyó.
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