El oficialismo busca incentivar la votación en las comunidades, en un contexto donde la capacidad de movilización ha mostrado fragilidad. Una tarima del PSUV.
A menos de cinco días de la consulta popular fijada para el próximo domingo 18 de octubre, el aparato territorial del oficialismo intenta engranar una maquinaria que muestra signos de fatiga, desinterés y desencanto. Mientras los altos jerarcas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) promueven el evento como un «ejemplo democrático auténtico» para el mundo, en los sectores populares la movilización avanza marcada por convocatorias a través de grupos de WhatsApp de baja respuesta, descontento por la crisis de servicios públicos y la sombra de un contexto político y social fracturado.
El oficialismo busca incentivar la votación en las comunidades, en un contexto donde la capacidad de movilización ha mostrado fragilidad. El pasado 7 de octubre en Caracas, la marcha convocada por el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, para conmemorar los 14 años del último acto de campaña de Hugo Chávez, se vio afectada por fuertes precipitaciones que provocaron la dispersión de los asistentes congregados desde distintos ministerios e instituciones públicas.
En entes gubernamentales como el Ministerio de Finanzas ya a los trabajadores se les giró la instrucción de participar en el evento. «Quieren que se vea movimiento de multitud», dice a TalCual un trabajador de la institución que pide resguardar su identidad. Otra persona, voluntaria de Somos Venezuela, dice que no participará. «Me salí de los liderazgos comunitarios y ahora solo trabajo y oriento a los adultos mayores. Me salí y no votaré porque no se están haciendo las cosas como deben ser y estamos descontentos».
La consulta popular se realizará nueve meses después de la captura y extracción de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y tres meses después del terremeto que estremeció a Venezuela, devastó gran parte del estado La Guaira y dejó en evidencia, de acuerdo con testimonios de afectados, la horfandad en la que se encuentra la ciudadanía.
El evento también se enmarca en una baja en la estima hacia el chavismo. En un estudio realizado por CID Gallup a principios de año, se registra que 80% de las personas consultadas evalúa negativamente el impacto del chavismo en la historia del país (69% de valoración «muy negativa» y 11% «algo negativa»). Al evaluar la preferencia por figuras políticas específicas, la simpatía directa por la gestión o liderazgo de Nicolás Maduro se ubica en torno al 5%. Delphos y Datanalisis, en cambio, coinciden en situar el respaldo al «chavismo duro» o al gobierno actual en una franja de entre 10% y 15%. En estudios recientes de Delphos, la demanda ciudadana de un cambio político global alcanza cerca del 87% al 90%. Quienes ostentan el poder niegan que esto sea así por lo que intentaría mostrar el músculo que les queda en la consulta.
Cuotas por calle
En el estado La Guaira, región golpeada por el doble terremoto del pasado 24 de junio, la dirigencia comunal afronta la tarea de dinamizar la participación en medio de las secuelas del sismo. Yelitza Bastardo, responsable de la sala de autogobierno de la Comuna Turística Socialista José María España, explicó a TalCual que su jurisdicción fue seleccionada para administrar recursos destinados a recuperar 28 salas de autogobierno clasificadas en estatus rojo, amarillo y azul tras el desastre natural.
Bastardo detalló que la gestión previa comprende 14 proyectos ejecutados que incluyen servicios de odontología, vacunación y medicina general en la oficina del Consejo Comunal Centro 012, además de actividades recreativas para niños en La Carlota. No obstante, de cara al 18 de octubre, la estrategia se orienta hacia el cumplimiento de metas operativas en las 39 calles de su sector.
«Estamos solicitando treinta por calle, y vamos al casa por casa a partir de este momento en la tarde, para decir, para buscar la estrategia, para decirle a la gente que tenemos que escoger nuestro proyecto para ayudar; los proyectos que están en esta comuna es para ayudarla, para el renacer de Venezuela. Tenemos un reto difícil, no te voy a decir que es fácil, pero lo estamos haciendo a través de estrategia electoral. Nosotros específicamente en esta comuna tenemos 39 calles y los hemos concientizado. Buscamos estrategias como jornadas de optometría y así muchas más para concientizar a la gente, porque todos fuimos afectados posterremoto, la gente está sensible, pero la gente está amena a escucharnos y nosotros vamos a ir hasta su casa a escucharlo. La Guaira tiene que volver a ser la más votada el 18, porque es comuna o nada», enfatiza Bastardo.
Por su parte, José Correa, vocero del desarrollo organizativo comunal en La Guaira, detalló la escala técnica del evento en la entidad: se habilitarán 160 centros electorales y 166 mesas en las 80 comunas del litoral para someter a votación un total de 522 proyectos. El proceso se inserta en la Agenda Concreta de Acción (ACA) y las «7 Transformaciones», bajo una articulación entre el Ejecutivo nacional, regional, municipal y las bases comunales.
Correa indicó que la estructura organizativa requirió la sustitución formal de dos responsables de salas de autogobierno que fallecieron durante el terremoto. A pesar de ello, afirmó que la entidad cuenta con la totalidad de sus miembros de mesa capacitados y los bancos comunales activos.
«En asamblea de ciudadanos reorganizamos las ideas de proyectos en el marco de la necesidad posterremoto. Se repite mucho el tema de la sustitución de tanques de agua. Parece mentira, pero el fenómeno impactó viviendas que no tuvieron afectaciones estructurales pero sí se les dañaron los tanques. Por eso destacan proyectos de tanques por crédito o subsidio, rehabilitación menor de fachadas y caminerías. Además, impulsamos un proyecto para la economía comunal: financiamientos de las comunas a sus vecinos sin cuota inicial ni intereses. Son créditos para emprendedores que retornan el mismo dinero para que la comuna siga dinamizando su vida económica», precisa Correa.
Ante la presencia de ciudadanos distantes de la militancia partidista —a quienes la estructura oficialista denomina «minis»—, Correa defendió la consulta como un mecanismo de gestión vecinal despojado de siglas partidistas.
«Hemos arrancado un plan de campaña hablándole a los vecinos que no están conectados con los planes, pero tenemos algo en común: nuestras necesidades. El que quizás ese ‘mini’ tiene la misma necesidad de agua o servicios que yo, porque somos vecinos. Hemos construido un diálogo permanente. La consulta no tiene un color político; es una iniciativa que nos permite resolver entre vecinos nuestros propios problemas. Aquí nos jugamos si los problemas se los dejamos a los políticos profesionales o si los resolvemos de manera colectiva. Si la calle está iluminada o la escuela tiene su muro perimetral, lo colectivo favorece al individuo», argumenta Correa.
El chavista cansado
El vicepresidente para el Área Social y Territorial, Héctor Rodríguez, planteó el 9 de octubre la necesidad de revisar el esquema de conducción política y repensar el modelo de las jefaturas de calle. Afirmó durante su participación en una asamblea que «no se trata de un nombre, sino del método y de apostar a un liderazgo más colectivo, de diálogo, de reconstruir los lazos, redes, unidades del chavismo». Dijo que, «como todos», hay personas afectas al oficialismo que a veces están casandas. Según dijo, «a veces» se ha sentido así y se ha preguntado «si todo el esfuerzo valdrá la pena».
Rodríguez urgió atender al que se fue, «el que se alejó» y al que «no aguantó». Reconoció que la ciudadanía habla del costo del pasaje, que incrementó a 220 bolívares, que el agua no le llega y el salario no le alcanza. Para el funcionario, el chavismo ha superado «los peores momentos», pero «tenemos grandes dificultades». Instó a mantener una lectura realista sobre el poder adquisitivo, las pensiones y la estabilidad cambiaria.
El ministro de Educación admitió que hay sectores del chavismo que cuestionan los acercamientos que la administración de Delcy Rodríguez ha mantenido con EEUU tras la captura y extracción de Maduro, lo que podría suponer una traba para la consulta del venidero 18 de octubre. Rodríguez respaldó las negociaciones. «Hay gente que ha dicho ‘traición, debíamos inmolarnos’. Y yo no tengo ningún problema con ellos. Yo creo que es verdad que a veces en la historia a la izquierda le ha tocado inmolarse. Pero también es cierto que en algunas coyunturas hemos dicho ‘no es el momento’. Las negociaciones procuran resguardar a la población y garantizar la continuidad del proyecto político», aseveró.
El despliegue organizativo hacia la cita del 18 de octubre contrasta con el panorama demotécnico registrado en los últimos años. En octubre de 2012, durante el cierre de campaña de Hugo Chávez en la avenida Bolívar, la movilización popular se mantuvo bajo un torrencial aguacero respaldada por sondeos que, como los de Datanálisis y Varianzas, situaban al mandatario con una intención de voto cercana al 50% frente a una oposición competitiva.
En contraste, mediciones recientes de firmas encuestadoras muestran modificaciones sustanciales en el escenario político. En enero de este año CID Gallup ubicó en 80% la evaluación negativa sobre el impacto histórico del chavismo, con una simpatía directa hacia la gestión de Nicolás Maduro en torno al 5%. Por su parte, Delphos y Datanalisis han registrado la caída del respaldo al núcleo duro del oficialismo en una franja de entre 10% y 15%, mientras que la demanda ciudadana de un cambio político global se ubica entre el 87% y el 90%, según estudios realizados desde 2019. Meganalisis también expusó una caída en el respaldo, tras una encuesta realizada en mayo de este año: solo 4,3% de los encuestados se consideraron chavistas.
Con el respaldo de metas numéricas por calle y un enfoque centrado en la resolución de servicios públicos locales, el oficialismo encara la consulta del próximo domingo 18 de octubre en medio de un tablero político atravesado por la exigencia de participación y el debate sobre los métodos de gestión comunal.
Roison Figuera – TalCual

