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Donald Trump tumbó el avispero, por Ernesto Carrillo

 

Un avispero es un caos potencial. Mientras no se le toque, algunas avispas revolotean alrededor como advirtiendo que hay actividad y que van a defenderse si se las molestan. Nunca falta alguien con mala intención que sabe esto y que espera que la gente esté cerca del avispero, confiada y desprevenida viendo cómo hunden las lanchas de los narcotraficantes para tumbarlo y poder correr a tiempo, con premeditación, alevosía y nocturnidad. O sea, con un plan estratégicamente calculado. Portaviones incluido.

Donald Trump tumbó el avispero y capturó a la reina y al zángano y dejó el caos.

A ver el caos por partes:

El caos chavista

Puso a los líderes entre la espada y la pared. O colaboran con Trump o acompañan a maduro. Y tal como lo pensó Pérez Jiménez en circunstancias parecidas de que pescuezo no retoña, estos flamantes líderes eligieron que, viéndolo bien, Trump no era tan antipático.

Ahora las bases no se tragan el cambio, y ven que el enemigo pasó a ser el aliado pero el clap sigue desaparecido. O sea que sus líderes ni chicha ni limonada. Ni harina pan, aunque sea de Mendoza. ¿Y ahora qué hacemos?  Se preguntan: ¿Aplaudimos a Trump porque es nuestro nuevo mejor amigo o le pedimos que libere a maduro? ¿Qué hacemos, a quien toca olvidar? ¿Y por qué entregan a Alex Saab que era el ministro plenipotenciario? ¿Dónde está el poeta de la revolución, y como está Tarek El Aissami? ¿Quién sigue después? Y ¿A quién seguimos ahora? Si María Corina ataca a Trump ¿Defendemos a Trump o a María Corina?

El caos en la oposición

Trump tenía un 90 y pico de aprobación en enero de 2026. Ahora mismo, de vaina tendrá el pico. Y lo que suelta por el otro pico hunde su popularidad aún más. Ya entendemos que su plan de tres fases era en realidad el mismo del que es mala paga: transición tarde, mal y nunca. Su plan no incluye a María Corina Machado y sí a Alejandro Betancourt.

Y la oposición se pregunta: ¿El plazo para esperar por las tres fases termina cuando? Las fases son imprecisas, rápidas en algunas cosas y necesitan preparación en otras. Las fases deben ser aceptadas, salvando las distancias y con todo el respeto hacia los católicos, como la Divina Trinidad, sin cuestionarlas, creyendo ciegamente; así como cuando Chávez, que decíamos no vale, Venezuela no es Cuba y quedamos más sancochados que los sapos de la moraleja.

Y la oposición se pregunta: ¿Si nos oponemos a Trump va a volver a traer el portaviones para llevarse está vez a María Corina cuando regrese? ¿Le plantamos cara o dejamos que nos lo siga pasando por la cara? ¿Apoyamos a la mesa o a María Corina?

El caos Alacranato

Están los alacranes clásicos que de tanto tratar de reacomodarse con el poder ya parecen un remolino. Deben estar como en un juego de pingpong  japonés: mirando a cada lado cien veces por minuto.

Luego están los alacranes clásicos pero neo-rebeldes. Conscientes de que no hay cama pa tanta gente quieren mimetizar hacia una oposición desde el curul que se ganaron participando contra la oposición.

Y están los nuevos alacranes de última generación. No están tan rayados como los alacranes clásicos y ven que siempre unos alacranes nuevos son bien recibidos dentro del régimen y del plan de las tres fases. Hasta se sientan a la mesa con Jorge a compartir el tutelaje con la promesa de un paraíso después de su muerte política. Seguidores y peregrinos de la fé delciana.

El caos de Diosdado

Coño Diosdado, te va a parecer una locura. Pero tú mejor opción es apoyar y apostar por el regreso y triunfo de María Corina. Tú maricoriando.  Tú sayonistico. Porque a final de cuentas ella te va a dar la oportunidad de pagar solamente 30 años de cárcel aquí en Venezuela, peores cárceles. Que te voy a contar que ya no sepas. Pero aquí quizás te puedan llevar arepas a la cárcel, no hay esas cuatro estaciones y esa nostalgia que castigan a nueve millones de exiliados y sobre todo no hay cadena perpetua.

De todas maneras si puedes consúltale a Nicolás.

En cambio con Delcy, bueno ya sabes cómo es ella de práctica y como práctica sus prácticas. Yo no sé tú, pero si Delcy vio a Trump simpático en este caos de avispero tumbado tienes derecho a decir Con María Corina hasta el final.

Post data: Las minúsculas son a propósito y se las ganaron ellos con sus despropósitos. A todos los niños: los nombres propios se escriben con mayúsculas y las personas deben ser integras para ganarse una reputación, un respeto y un buen nombre entre sus semejantes.