El expresidente Barack Obama criticó el registro de la vivienda de la congresista Ilhan Omar, acusando al gobierno de Trump de utilizar recursos federales para amedrentar a sus detractores. La situación genera alarmas sobre el uso de instituciones públicas para fines políticos.
Barack Obama, expresidente de Estados Unidos, no se guardó nada al condenar el allanamiento de la vivienda de la congresista demócrata Ilhan Omar, un acto que calificó de intimidación política. En una declaración contundente publicada en X, Obama subrayó que todo el peso del gobierno federal está cayendo sobre una funcionaria electa que simplemente ha ejercido su derecho a criticar al presidente.
El registro de la casa de Omar, realizado la semana pasada por agentes federales, forma parte de una investigación que la congresista ha denunciado como un intento de acoso político. La operación ha generado inquietud entre antiguos funcionarios del Departamento de Justicia, quienes advierten que su ejecución durante un día festivo federal y su cercanía a las elecciones de mitad de mandato son motivos de preocupación.
Obama también cuestionó las intentonas de la administración Trump de invalidar la ciudadanía de Omar, quien llegó a Estados Unidos desde Somalia y se naturalizó a los 17 años. La administración está intentando activamente deportar a la congresista Omar, aparentemente basándose únicamente en la teoría infundada de que ella tenía 18 años cuando su padre se naturalizó, escribió el exmandatario.
En su análisis, Obama enfatizó que es un principio básico de la democracia estadounidense que el gobierno no puede seleccionar a individuos como objetivos simplemente por sus creencias políticas. Sin embargo, sostiene que eso es precisamente lo que está sucediendo con Omar, a quien se le confiscaron documentos personales y se le incautó el teléfono durante el registro, en busca de evidencias sobre su estatus migratorio.
Los posibles cargos que se mencionan incluyen conspiración y falsedad en documentos migratorios, según una fuente cercana a la investigación citada por NBC News. Omar, por su parte, relacionó el allanamiento con los continuos ataques de Trump, denunciando que “esta es solo la última escalada en su campaña de intimidación política”.
Obama, quien considera a Omar una de las críticas más férreas de la administración republicana, advirtió que el uso de instituciones federales para presionar a una representante electa es un riesgo que trasciende las diferencias partidistas. El hecho de que cualquier presidente esté dispuesto a realizar esfuerzos tan evidentes para intimidar a alguien debería indignar a todos los estadounidenses, expresó.
La situación ha sido aprovechada por Trump, quien desvió la responsabilidad del allanamiento hacia el Departamento de Justicia, aunque no perdió la oportunidad de calificar a Omar como una persona terrible. En un reciente mitin en Ohio, Trump arremetió contra ella y los inmigrantes somalíes, lo que provocó cánticos de “deportación” entre sus seguidores.
Obama comparó el caso de Omar con otros ataques a figuras críticas del gobierno, incluyendo a la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el exdirector del FBI, James Comey, sugiriendo que estas acciones son parte de un patrón más amplio de acoso a los adversarios políticos por parte de la administración Trump.
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