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Josep Borrell y Romano Prodi: Es hora de construir los Estados Unidos de Europa

 

Europa ha llegado a uno de esos momentos en que las crisis dejan de ser emergencias temporales y se convierten en una prueba de supervivencia política. El orden multilateral se deteriora rápidamente. Rusia continúa su guerra de agresión contra Ucrania y ahora está intensificando sus ataques híbridos contra los países europeos. Ya no puede darse por sentado, sin más, que Estados Unidos garantizará la seguridad de Europa en cualquier circunstancia. China consolida su posición como potencia mundial, mientras la inestabilidad en Oriente Próximo amenaza el comercio y el acceso a recursos críticos. El cambio climático añade otra capa de inseguridad. En el plano interno, las fuerzas nacionalistas ganan terreno ante varias elecciones nacionales que se celebrarán en 2027, como se acaba de ver en Sajonia-Anhalt. Solo una Unión capaz de estar a la altura de los desafíos actuales puede invertir esta tendencia.

Europa ha empezado a despertar ante esta nueva realidad. Pero despertar no basta. Por primera vez en generaciones, los europeos deben ser capaces de garantizar su propia defensa, su seguridad económica y su soberanía tecnológica. Las crisis recientes han demostrado lo que Europa puede lograr cuando la necesidad obliga a los gobiernos a actuar juntos. La respuesta a la covid, el endeudamiento común y el apoyo sin precedentes prestado a Ucrania habrían parecido políticamente imposibles en otro tiempo. Pero gobernar permanentemente mediante la emergencia no es ni eficiente ni democrático. Europa necesita poder actuar, no limitarse a reaccionar. Necesitamos un liderazgo más fuerte, mayor cohesión política, y capacidad institucional.

El problema es que la Unión Europea no fue concebida para ejercer poder a esta escala. En política exterior y de seguridad, la unanimidad permite que un solo gobierno impida actuar a la Unión. Lo mismo ocurre en ámbitos políticos clave señalados por Letta y Draghi como cruciales para recuperar la competitividad. El presupuesto de la UE sigue siendo demasiado reducido para las responsabilidades que los europeos esperan que asuma. El Parlamento Europeo carece de auténticas competencias fiscales y de un papel decisivo en las cuestiones de paz y guerra. El resultado es una contradicción: los europeos necesitan y reclaman más soluciones europeas, mientras las instituciones de la Unión siguen constreñidas por normas concebidas para otra época.

Por tanto, la prioridad debe ser superar la unanimidad. Los tratados vigentes permiten ampliar las decisiones por mayoría. Las llamadas “pasarelas” deben activarse cuanto antes, en particular en la política exterior y en el marco financiero de la Unión. Pero superar la unanimidad exige a su vez la unanimidad.

Como alternativa, el Parlamento Europeo ya ha propuesto una reforma integral de los tratados. Sin embargo, el Consejo Europeo todavía no ha abierto el debate constitucional solicitado por la Eurocámara. Este bloqueo debe terminar. La Unión debería iniciar el procedimiento de revisión de los tratados conforme al artículo 48 del Tratado de la Unión Europea y, al mismo tiempo, utilizar el artículo 42 para avanzar hacia una auténtica defensa común europea como parte del pilar europeo de la OTAN. Una Unión que defienda a sus ciudadanos no puede depender indefinidamente de 27 cadenas nacionales separadas de decisión política.

La reforma es igualmente necesaria en el ámbito fiscal. Los bienes públicos continentales requieren recursos europeos. Un presupuesto de la UE sustancialmente mayor debería financiarse con verdaderos recursos propios, en lugar de depender principalmente de contribuciones nacionales, y el Parlamento Europeo debería ejercer las competencias presupuestarias normales que corresponden a un parlamento democrático. El gasto europeo conjunto en defensa, tecnología, energía o infraestructuras puede generar economías de escala que el gasto nacional fragmentado no puede alcanzar.

La ampliación hace que la reforma sea aún más urgente. Ucrania, Moldavia y los Balcanes Occidentales tienen un futuro europeo. Pero una Unión que podría acercarse a 35 miembros o más no puede funcionar eficazmente si cada gobierno conserva un veto sobre decisiones esenciales. Reformar antes de la ampliación o en paralelo a ella no significa poner obstáculos a los países candidatos; significa garantizar que se incorporen a una Unión capaz de funcionar. El Parlamento debe estar dispuesto a utilizar su poder de aprobación del presupuesto anual y plurianual para incentivar la acción de los Estados sobre las pasarelas, la reforma de los tratados, la defensa común y la financiación de los bienes públicos europeos.

Mientras tanto, quienes estén dispuestos a compartir más soberanía deberían empezar a avanzar juntos. La integración europea ya lo ha hecho antes. Schengen y el euro comenzaron con grupos diferenciados. Una nueva vanguardia podría hacer lo mismo en varios ámbitos, incluidos la defensa y la política exterior, permaneciendo abierta a todo Estado miembro dispuesto a aceptar las decisiones por mayoría. La reforma a Veintisiete y una vanguardia federal no son estrategias contrapuestas: la segunda puede hacer posible la primera. El grupo E6 —que reúne a Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y los Países Bajos para acelerar la cooperación en materia de inversión, euro, defensa y seguridad económica— podría constituir un punto de partida para esa coalición pionero.

El septuagésimo aniversario de los Tratados de Roma, en marzo de 2027, brinda una oportunidad histórica. El Consejo Europeo debería conmemorarlo comprometiéndose con una unión política más fuerte, activando las pasarelas y abriendo la reforma de los Tratados. Los ciudadanía, los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo deberían participar en ese debate constitucional mediante una conferencia abierta (Assises).

Jean Monnet y Altiero Spinelli comprendieron que la unidad europea avanza cuando la imaginación política se encuentra con la necesidad histórica. Esa necesidad vuelve a estar ante nosotros. Los europeos no necesitan menos Europa para preservar sus naciones. Al contrario, necesitan una Europa lo bastante poderosa como para protegerlos a ellos, a sus valores y a sus intereses frente a un mundo de imperios.

Es hora de construir los Estados Unidos de Europa.

Josep Borrell: Es un político, matemático, ingeniero aeronáutico, economista, catedrático y diplomático español.

Romano Prodi: Es un político italiano. Fue primer ministro italiano entre mayo de 1996 y octubre de 1998 y presidente de la Comisión Europea entre 1999 y 2004.

 

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