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Italo Zapata: El ciudadano es el centro, liderazgo nacional, movilización social y la fuerza de la calle

 

​El escenario político venezolano demanda definiciones claras y acciones contundentes. La dinámica nacional no puede continuar atrapada en la inercia de acuerdos cupulares ni en fórmulas agotadas que ignoran la realidad de la gente. En este contexto, la presencia inevitable y la referencia de conducción de María Corina Machado han redefinido el tablero político al poner el foco donde siempre debió estar: en la voluntad soberana de la ciudadanía y en la necesidad de una transformación profunda e irreversible.

​Sin embargo, la clave determinante —aquello que marcará la verdadera diferencia en este momento histórico— es la combinación indisoluble entre la presencia ineludible de la líder en el país y la movilización activa de todos los sectores de la vida nacional: trabajadores, educadores, gremios, estudiantes, comerciantes y la red viva de nuestras comunidades.

​La verdadera fuerza política no se mide únicamente en los grandes escenarios internacionales ni en los titulares de prensa; se construye y se demuestra en la calle, en la parroquia, en la urbanización y en el barrio. Son los vecinos y los sectores organizados quienes sufren a diario el colapso de los servicios públicos, el deterioro urbano y la desconexión del Estado. Por ello, son también ellos los llamados a convertirse en los articuladores y defensores de la reconstrucción democrática.

​El reto de la hora presente es conectar esa referencia de conducción nacional con la acción comunitaria y gremial de base:

​Superar la pasividad: Transformar el descontento silencioso en una red de organización social articulada y contundente.

​Rescatar la democracia local: Exigir y ejercer la representación directa desde las asambleas ciudadanas, los comités vecinales y los espacios de participación real.

​Construir la diferencia: Demostrar que cuando la sociedad civil unificada se moviliza junto a un liderazgo legítimo, el ciudadano recupera el control de su entorno y de su futuro.

​El tablero político se mueve cuando la gente se mueve. La articulación entre la presencia indeclinable de un liderazgo nacional y la movilización consciente de todos los sectores sociales es la única vía para romper la incertidumbre.

El Poder Ciudadano es de la gente.