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Adolfo P. Salgueiro: 25 años del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York

 

Se están cumpliendo veinticinco años de aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, fecha en la que el mundo se estremeció con el ataque terrorista en el que dos aviones llenos de pasajeros se estrellaron contra las torres del World Trade Center en Nueva York, causando el mayor acto terrorista conocido hasta entonces.

Aquel día cambió para siempre la rutina de la seguridad en el tráfico aéreo, dando paso a todas las incomodidades y precauciones que hoy constituyen la “normalidad” por encima de lo que hasta entonces era la normalidad vigente. Hoy día, las largas filas, las revisiones invasivas y las preguntas interminables son parte inevitable de cualquier viaje en avión, configurando una nueva realidad en la que el pasajero requiere probar su “inocencia” frente a la autoridad que revisa su boleto y su equipaje.

Los cambios originados por aquel acontecimiento bien permiten afirmar que el terrorismo, mal que nos pese, fue el ganador de la jornada al constituirse en una amenaza potencial siempre presente en nuestras actividades —como por ejemplo acudir a reuniones, espectáculos, oficinas públicas o privadas, etc., donde se debe atravesar un detector de metales antes de ingresar—. Mal signo de nuestros tiempos en este mundo donde las tensiones se acumulan en distintos frentes.

Hoy enfrentamos nuevas realidades que, a su vez, desembocan en actitudes y tensiones que no contribuyen a la tranquilidad. El tema de la inmigración, por mencionar uno, se ha venido convirtiendo también en detonante de actitudes que en distintas partes del mundo suscitan agrios enfrentamientos. En Europa Occidental, en los Estados Unidos y en nuestro propio patio suramericano, el tema migratorio ha pasado a tener una importancia decisiva que se refleja en actitudes que antes no se conocían.

Sin desconocer las profundas causas y realidades que originan la migración, hoy estamos presenciando cómo en nuestros propios países vecinos toman cuerpo iniciativas restrictivas para nuestros compatriotas, como es el caso de Colombia, Perú, Chile, etc., donde emergen discursos de rechazo al ingreso y permanencia de venezolanos. Lo mismo sucede en Europa, donde han emergido parcialidades políticas, casi siempre de extrema derecha, que promueven visiones exageradas de nacionalismo centradas en el rechazo al ingreso de inmigrantes. Tal es el caso del partido Alternativa para Alemania (AfD) —que esta misma semana acaba de obtener un resonante éxito en las elecciones en el estado de Sajonia-Anhalt, con reminiscencias nazis—, de Vox en España o del partido de la candidata Marine Le Pen de cara a la próxima elección presidencial en Francia.

Nosotros, los venezolanos, vemos con disgusto el hecho de que, frente a la extrema generosidad y solidaridad que acogió a cuantos quisieron establecerse en nuestro país, —incluyendo a este columnista—, hoy seamos testigos de la mala memoria histórica de las propias naciones que en su día contribuyeron a alimentar nuestra identidad nacional.

Observamos también con pena y dolor los hechos que suceden en los Estados Unidos, donde el cariz político-electoral que ha tomado el tema migratorio viene resultando en difíciles situaciones humanas para muchos compatriotas, otrora protegidos con el estatus Protección Temporal (TPS) o en proceso de gestión de miles de peticiones de asilo aún no resueltas.

En este punto vale la pena explicar la nueva directriz del gobierno norteamericano según la cual la extracción de Maduro el pasado 3 de enero constituye un cambio radical en Venezuela, suficiente para denegar las centenares de miles de peticiones en trámite bajo el argumento de que la nueva situación restituye la normalidad política en nuestro país. Esa es la nueva interpretación, sí, pero ello parece desconocer que el 3 de enero extrajeron a Alí Babá, pero permanecen mandando los cuarenta ladrones con quienes los tutores se están entendiendo, para desilusión de quienes seguimos creyendo en la prioridad de la restitución democrática.

apsalgueiro1@gmail.com

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM