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Sergio Monsalve: El experimento de la transición

 

El final de House of The Dragon permite mostrar un cuadro de guerra y ascenso del fascismo, cuyos ecos resuenan en el presente del mundo.

El episodio desarrolla el conflicto contenido durante toda la temporada tres, centrándose en las disputas de los clanes y los egos desatados por el control del Trono de Hierro.

Cualquier parecido con Venezuela, no es coincidencia.

Rhaenyra representa el fin del espíritu democrático que ella deseaba encarnar y su progresivo deslizamiento hacia una tiranía cruel.

La serie puede que exponga un universo ficticio, de caballeros y dragones, pero sigue funcionando como espejo de los miedos y ansiedades del milenio, en el plano geopolítico.

Por casualidad, la vi en paralelo con la estupenda serie El Experimento Americano, sobre el origen de Estados Unidos desde la perspectiva de los padres fundadores, al calor de sus batallas contra el Imperio Británico, su independencia y posterior conformación en república, bajo la redacción de una notable Constitución, ejemplo para el planeta.

He encontrado innumerables coincidencias entre ambas producciones, aunque una sea de ficción y la otra documental.

En adelante, las voy a diseccionar, como ejercicio de análisis comparativo.

Al final, buscaré alguna reflexión, de cara al país y su encrucijada de negociación.

No en balde, el final de House of Dragon 3 y El Experimento Americano exponen las malas prácticas que conducen a la instalación de la pesadilla del totalitarismo.

En el desenlace de la temporada tres, Rhaenyra ha perdido toda compostura, al ser atacada por sus fantasmas y complejos, por sus delirios y juegos de poder, en pos de la conquista de la rueda eterna. Presa de la desesperación, ante la libre expresión de su pueblo que la rechaza con pintas en las paredes, ha intentado perseguir y destruir a los disidentes del reino, mandándolos a amenazar y eliminar.

Pero las calles y las paredes siguen manifestando su malestar ante las formas de la estadista.

Cuenta a su lado con la fuerza bruta de la represión y la destrucción, que sostienen su armada de Dragones, liderada por el inclemente Daemon.

Por su cabellera platinada y su dialecto secreto, Rhaenyra y Daemon personifican la fría maquinaria de un régimen de sombras, amparado en el integrismo nepótico de los clanes dinásticos, de los viejos y nuevos imperios de déspotas.

Asegura la serie El Experimento Americano que la revolución y la Constitución se forjaron, para contener a semejantes demagogos con aspiraciones de reyes.

De ahí que se establecería el hito de la primera gobernanza noble de George Washington, quien escuchó las demandas del ciudadano, ejecutó planes de manera discreta, dejando su cargo, tras el cumplimiento de dos mandatos, con el fin de enviar un mensaje positivo.

Desde entonces, se conserva tal estructura.

Debería ser el referente para lo que se discute en el país, lo mismo que nuestros antecedentes en el diseño de una nación equilibrada, que se fundamente en nuestra historia, nuestros cimientos más sólidos y legales. Una transición que contemple la carta de derechos humanos, para frenar cualquier intento por volver a una dictadura hereditaria, como la de House of Dragon.

Rhaenyra ha cometido varios pecados en su final de temporada, al ejercer la tortura como método de coacción, la cacería de brujas, el asesinato directo de aliados y rivales, la muerte del Septon, el Papa de la serie, porque se niega a ungirla.

Ella huye hacia adelante y se autojuramenta como tantos otros tiranos de Sudamérica, de Europa, de un planeta que se ha africanizado en tal sentido, por su plaga de nuevos emperadores populistas locos, mediocres, parlanchines.

Ha dado un golpe que aprovecha la cortina de humo de una guerra. Un clásico del manual de la tiranía.

En El Experimento Americano también contemplamos el fiasco de quienes se negaron a reconocer a los demás poderes, morales y fácticos, en pos de su eternidad.

El Trono de Hierro todo lo corrompe, y es otra vez, la advertencia de House of Dragon en su final, acerca de la traición, la soledad y el luto que embarga al que pretende gobernar, de espaldas a su pueblo.

Rhaenyra se ha traicionado, ha traicionado a los suyos, y la traicionan. Mira un tapiz que bordó una de sus víctimas, encontrando una visión de su futuro en llamas.

Si Venezuela no quiere ser como House of the Dragon, tendrá que aplicar un Experimento Americano con rigor y sustento venezolano, pues aquí no andamos al garate y sabemos de democracia, por experiencia propia en el pasado de nuestros padres fundadores.

Ojalá este espíritu ilumine a los miembros de la mesa, para que podamos echar adelante a este país de una vez por todas, sin más dilaciones.

No tenemos más tiempo que perder y esperar.

Hay experimentos que surten efecto y otros que fracasan.

Dios quiera que el de la mesa funcione.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM