La importancia de luchar por que rija el Estado de Derecho en una sociedad es una de las formas como puede organizarse el Estado. Es la que mejor refleja la autopercepción de la dignidad del hombre contemporáneo, atiende mejor que ninguna otra formación al respeto de la libertad de los seres humanos. Cuando hablamos del Estado Democrático de Derecho, lo que ha devenido casi en una ecuación, atiende también mejor que ningún otro a la autopercepción de la igualdad.
El objeto del Estado de Derecho es el de garantizar la libertad y la seguridad del ser humano. Cuanto menos margen se de al capricho, dice el Dr. Alejandro Borea, y mayor vigencia a la razón estamos ante una organización que expresa mejor la dignidad humana y que garantiza su seguridad, la que ha sido considerada por muchos autores la verdadera razón del Derecho, incluso por encima de la justicia.
Ese anhelo de tener algo que sea mío y más si es fruto de mi trabajo, constituye una constante de la especie humana, Ese ejemplo lo podemos ver nuevamente con los Chinos referidos por el Dr. Jaén. Ellos ahora quieren ser propietarios. Tal es así que los 850 millones de campesinos , a los que se ha cedido la tierra solamente por 30 años, rechazan el sistema y piden que se les asigne en forma definitiva porque no están dispuestos a mejorar un terreno para que, tres décadas más tarde, le sea regalado a un miembro del partido.
No hay duda que el actual régimen que impera en Venezuela, ha abusado de su posición de fuerza después de haber utilizado la vía democrática para llegar al poder. Envalentonado por el monopolio de las armas, el apoyo de militares envilecidos, y por el manejo inescrupuloso de los recursos de todos los venezolanos,se coloca al margen de la Constitución vigente, construyendo una armazón jurídica que responde a una realidad política distinta a la que se propuso el pueblo democrático.
Aquí no se votó por una revolución socialista, mucho menos Marxista y comunista. El régimen ha mostrado claramente sus inclinaciones de carácter fascista con ribetes de un falso nacionalismo al estilo Nazi, con lo cual procura eternizarse en el poder de manera autoritaria, destruyendo la institucionalidad democrática e intentando armar un estado comunal que a fin de cuentas nos coloca a espaldas de la modernidad.
Es increíble e intolerable la tozudez y el obsesivo afán del régimen por mantenerse en el poder a cualquier costo, lo que ha provocado situaciones peligrosas e indeseables para la paz de la República, dada la arraigada convicción democrática del venezolano.Esa actitud la ha detectado el pueblo quien inteligentemente no ha mordido el anzuelo de las provocaciones que justifiquen la respuesta totalitaria y cruenta del régimen.
Un informe de Latinbarómetro confirma que nuestra conciencia democrática está por encima del resto de los países latinoamericanos y se está más preparado para enfrentar las crisis económicas. Es obvio que en Venezuela nuestra convicción democrática seguirá siendo el arma fundamental para el rescate de los valores democráticos y su mentalidad progresista,por encima de la estrecha y limitada visión que orienta a este mal gobierno.
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