Epa, líder. ¡Deja el fastidio! Déjate de estar alborotando el avispero. No sabía que también eras mago. Fíjate tú que, en apenas pocos días de regresar a Venezuela, ya te sacaste de la gorra un montón de espontáneos, buscándote un dueño, un partido, un precio, una caída, un pecado mortal, una cosa. ¡Qué habilidad la tuya para entorpecer la agenda de otros! Porque eso es lo que pasa. Si fueras irrelevante, nadie te tomaría en cuenta.
Qué fastidio que le andes revolviendo las casillas a todo el mundo con tus millones de seguidores, porque una voz como la tuya, joven, con alcance, que habla de Dios y de un país posible al mismo tiempo, que se equivoca y rectifica sin pena, que se atreve a llorar en público si hace falta, que lee, investiga, traduce la realidad y solo le rinde cuentas al de allá arriba, no cabe en las etiquetas que otros le quieren poner.
Por eso el caos tan coordinado a tu alrededor, por eso la prisa en ofenderte, en descalificarte, en aplastarte; furibundos, además. Porque qué osadía la tuya. Regresar y hacer lo que tiene que hacer cualquier venezolano sensato, que es respaldar la oportunidad de avanzar que se abrió gracias a Estados Unidos desde enero, cuando el presidente Trump nos libró de Maduro y ahora hay que aplicarle tres pasos a la solución.
Cuando alguien genera tanta animadversión apenas pisar el país, la pregunta no es quién le paga, dónde duerme o cómo se mantiene. La pregunta es ¿por qué tanto miedo? ¿A quién beneficia que no se promueva la agenda de los tres pasos propuesta por Estados Unidos? Los tutelados no tienen más remedio que cumplirla. Lo hemos visto. ¿Entonces a quién? ¿Por qué tanto ruido y tanto encono entre tus propios colegas youtubers, entre varios influencers que hasta espuma han echado por la boca, atorados con tu regreso a Venezuela, con tus números o vaya usted a saber con qué otro complejo?
No sé si te conté, pero la vez que conversamos en un live por TikTok mis seguidores crecieron 400 por ciento y hasta unos coins me regalaron. ¡Qué fastidio! ¿¡Tú no ves que hay unos cuantos que no resisten que tengas tanto poder!?
Hay más de uno pescando en río revuelto, haciendo que la gente se desespere más, buscando endosarle los errores a otros, incluso a los tutelados, que no lo necesitan porque para errores y atrocidades se bastan solos.
Qué fastidio que no te quedes callado, qué fastidio que tus respuestas, tu “sopa y seco” hagan que muchos se atraganten y la cosa se ponga peor. Por cierto, no sé si sabes, pero en Colombia “dar sopa y seco” es un dicho popular que significa superar a alguien con mucha ventaja, estar mejor preparado, incluso enseñar al que no sabe. Mira tú.
Solo quiero decirte que reconozco lo que significas. Muchos podemos ver en ti a esa juventud que no se rinde. La que piensa, la que cree, la que nació y creció en las entrañas de una crisis devastadora, que la vivió a diario, con hambre, colas, apagones, exilio, miedo, falta de oportunidades, violencia y esa mezcla de rabia e impotencia que solo se entiende cuando el país se te ha caído encima desde niño. Esa que critica, que pregunta y decide escuchar a sus mayores aun sabiendo que se equivocaron, porque también son parte de esta historia. Esa que no se traga ninguna épica porque sí. Eso, en un país de caciques ahora regados por el mundo… ¡es un fastidio! Así que deja de estar aguándole la fiesta a tanta gente.
Te han insultado con la misma rapidez con la que antes te aplaudían y eso también es un mensaje. Tú lo sabes.
No te voy a pedir que no te equivoques, porque eso es imposible, pero sí que no dejes de seguir componiendo la banda sonora de esta etapa tan trascendental, como hiciste con “Maduro ya cayó”, con “los comunistas dónde están”, “si las puertas se abren” o “Venezuela en transición”. Aunque mi favorita es “El Señor es mi pastor”, en honor al Salmo 23 de la Biblia. Qué fastidio que te hayas hecho viral con esto también.
Te pido, además, y esto es muy importante, que sigas respondiendo con bendiciones cuando te tiran piedras. Ya vemos que parece que hay muchos que se creen libres de pecados.
Esa respuesta tuya, de la mano de Dios, es al final el mayor fastidio para quienes necesitan desesperadamente que te calles o que te vayas.
No creo que pase, porque Dios te bendice “grandemente”, como siempre dices tú… Y, por cierto, según el diccionario de la Real Academia, “grandemente” es “un adverbio culto”.
Siempre luz.
@lalavaud

