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Las ciudades de Venezuela perdieron su capacidad de recoger las aguas de lluvias, dijo Julio Gutiérrez

 

Las intensas lluvias registradas este miércoles 26 de agosto en Barquisimeto, han dejado al descubierto, una vez más, la extrema vulnerabilidad de la infraestructura en la región larense, así como la falta de mantenimiento preventivo en los desagües y alcantarillados de la ciudad, lo que ha generado una preocupación entre los ciudadanos barquisimetanos, quienes fueron testigos de cómo unas serie de precipitaciones, causaron un caos en las calles y avenidas de la capital crepuscular.

Las ciudades perdieron u capacidad de recoger agua de lluvia, dijo el ingeniero Julio Gutiérrez sobre recientes inundaciones en Barquisimeto.

Frente a esta situación, el Ingeniero Julio César Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del Estado Lara, advirtió sobre la gravedad del escenario actual al señalar que «se ha venido rebasando ya la capacidad que tiene el sistema de recolección de las aguas de lluvia con el crecimiento de la ciudad».

Ante este panorama, Gutiérrez enfatizó que la solución no pasa por remedios temporales, sino por una planificación integral de parte de los entes competentes, a fines de evitar que la misma cause mayores problemas, «urge el plan rector de drenaje para estas ciudades del área metropolitana del Estado Lara, las ciudades Barquisimeto y de Cabudare, para evitar y contrarrestar lo que es las precipitaciones y la anegación de las principales calles, urbanizaciones y barriadas de la ciudad», afirmó en entrevista para El Impulso.

Sectores más afectados

Al mismo tiempo, el Ingeniero Civil, destacó una serie de sectores, los cuales, al caer estas lluvias, suelen verse severamente afectados, causando graves problemas en la comunidad y en sus vías de acceso, «lo más emblemático aquí tenemos Zanjón Barrera, que es la carrera 17 con la calle 16; tenemos también lo que es la carrera 24 con calle 8 o 9, por ahí más o menos, ese sector que son los puntos más bajos», detalló Gutiérrez.

Asimismo, hizo referencia a la carrera 19 con calle 28, donde advirtió que la falta de captación adecuada provoca un «arrastre de agua» el cual al no ser debidamente atendido, «sigue yendo a esos puntos bajos», sumando a la lista la carrera 45 con calle 15, otro punto bajo donde llega todas las aguas del sector Barrio Nuevo, indicó.

La situación en el vecino municipio Palavecino resulta igualmente preocupante debido a sus condiciones topográficas, por lo cual subraya con preocupación que esto se evidencia «en todo el casco central de Cabudare y lo que es la parroquia José Gregorio Bastidas, por encontrarse en una zona plana y en los puntos más bajos, como Vallehondo y esos sectores cercanos a los bucos».

Consecuencias de la falta de planificación

Al analizar las causas de este fenómeno, el Ing. Gutiérrez fundamentó que el origen de la crisis radica en la discontinuidad de los controles urbanísticos e hidráulicos que históricamente garantizaban el desarrollo ordenado de las ciudades.

Recordando que «anteriormente era el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) quien una vez permisado las viviendas que iban a construir las soluciones habitacionales por parte del Gobierno Nacional, también entonces se establecía el proyecto de abastecimiento de agua potable, de recolección de las aguas servidas, también la recolección de las aguas de lluvia».

Esta dinámica de control preventivo se detuvo en las últimas dos décadas, generando un problema infraestructural terrible para la ciudad, «eso se dejó de hacer por un tiempo, ya desde el 2002, 2004 para acá, no se hacen y se han construido nuevos urbanismos y no tienen el sistema de recolección de las aguas de lluvia», precisó el ingeniero.

Un peligroso riesgo humano y sanitario

De igual manera, realizó un llamado a la ciudadanía, sobre los riesgos de manipular las redes públicas durante las inundaciones, pues esto puede devenir en tragedias humanas y daños estructurales severos en la red sanitaria.

«No destapen las bocas de visita de los alcantarillados de la recolección de las aguas servidas. Estamos claros que se ven inundados y se ven desesperados por la anegación que tienen y necesitan que el agua salga, pero eso es muy peligroso», advirtió.

Destacando que por esta acción, «pueden ser arrastrados, la misma succión del volumen de agua puede ser arrastrado por una de esas alcantarillas y pueden perder la vida», enfatizó el experto.

A su vez, esto genera otro riesgo infraestructural, pues «ponen a trabajar a capacidad plena, es decir, a altas presiones, a las tuberías de concreto de los alcantarillados de la recolección de las aguas servidas que ya no están diseñadas para trabajar a estas presiones».

Finalmente, realizó un llamado a las autoridades, para que tomen cartas, en el asunto, enfatizando que «siempre que va a haber una lluvia de este tipo, si no se tiene un plan rector de drenaje, siempre las ciudades se van a ver anegadas por la lluvia porque ya perdieron la capacidad de recoger la cantidad de agua que caiga aquí en la ciudad».

Rubén Conde – El Impulso

 

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