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Italo Zapata: Negociar con la gente en el centro

 

​Las expectativas reinantes ante la instalación de una nueva mesa de negociaciones en Venezuela no son un cheque en blanco; son el clamor acumulado de un país exhausto de postergaciones, maniobras de cúpula y promesas sin calendario.

​El ciudadano común no juzgará este proceso por la elocuencia de las declaraciones iniciales ni por la fotogenia de los apretones de manos, sino por los resultados tangibles e impostergables:

​Libertad y dignidad humana: La revisión exhaustiva, verificación internacional e inmediata liberación de todos los presos políticos. Ningún diálogo es auténtico mientras existan ciudadanos privados de libertad por pensar diferente.

​Inclusión y legitimidad sin exclusiones: Un proceso de reconstrucción política no puede ser el cálculo de unos pocos contra la voluntad popular demostrada en las calles. Excluir las voces de mayor respaldo social condena de origen cualquier acuerdo al desatino.

​Restitución de la soberanía popular: Garantías electorales reales, independientes e innegociables para devolverle al venezolano el poder de decidir libremente el destino de la nación.

​Soluciones a la urgencia social: La gente espera que la política sirva para resolver la crisis humanitaria, el hambre en las parroquias y el colapso de los servicios públicos, no para oxigenar esquemas de poder divorciados de la realidad.

​El Poder Ciudadano es la gente.

Una negociación de verdadera altura no se mide por quién se sienta a la mesa, sino por la fidelidad con la que se respete el mandato, la dignidad y el sufrimiento del pueblo venezolano.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM