El trío, tres instrumentos e infinitos mundos, por Emilio Figueredo
El trío es una de las formas más íntimas y refinadas de la música. A diferencia de la orquesta, donde el protagonismo se reparte entre decenas de músicos, en un trío cada instrumento tiene una voz propia. Ninguno acompaña simplemente a los demás: los tres dialogan, se escuchan, se responden y construyen juntos una única obra.
Durante el período clásico, la formación más habitual fue la de piano, violín y violonchelo, consolidada por Haydn. Pero muy pronto los compositores descubrieron que bastaba sustituir uno de esos instrumentos para crear un universo sonoro completamente distinto: Mozart recurrió al clarinete y la viola; Brahms dio al corno un protagonismo inédito; Debussy incorporó el arpa; Poulenc reunió al oboe y al fagot; Bartók exploró nuevas sonoridades con el clarinete.
Antes de Beethoven, Schubert o Brahms estuvo Haydn. Fue él quien dio forma al trío con piano y sentó las bases de uno de los géneros más fecundos de la música de cámara. A partir de esa semilla, cada generación aportó nuevos colores y nuevas emociones. Tres instrumentos bastaron para crear algunos de los universos sonoros más ricos de la historia de la música.
Esta selección propone un recorrido por esa extraordinaria evolución.
Programa:
Haydn – Trío en Sol mayor, Hob. XV:2 5 (Gitano).
Rondo all’Ongarese.
Mozart – Trío K. 498 Kegelstatt.
Clarinete, viola y piano – Andante.
Beethoven – Trío Op. 97 Archiduque.
Andante cantabile ma però con moto.
Schubert trio N° 2 andante.
Dvořák – Trío Dumky.
Primera Dumka.
Debussy – Sonata para flauta, viola y arpa.
Pastorale.
Ravel – Trío en La menor.
Pantoum.
Poulenc – Trío para oboe, fagot y piano.
Presto.
Bartók – Contrastes: Clarinete, violín y piano.
Sebes.
Shostakóvich – Trío N° 2, Op. 67.
Allegretto final.
Epílogo
Porque las grandes ideas musicales no pertenecen a un solo género, cierro este recorrido con uno de los grandes tríos del jazz, donde el diálogo entre tres músicos alcanza un grado de libertad e improvisación que habría fascinado a muchos compositores clásicos.
Bill Evans Trio – Waltz for Debby (o My Foolish Heart)
Emilio Figueredo – Analítica.com

