La República Democrática y Civil requiere contar con una Fuerza Armada al servicio de toda la nación. Óigase bien: al servicio de toda la nación.
Tal como lo establece nuestra tradición constitucional, la Fuerza Armada es una institución apolítica, al servicio de toda la nación. No de estar jamás al servicio de un caudillo, ni de un jefe, ni siquiera de un Presidente. Mucho menos de un Partido Político.
Desgraciadamente, en los últimos 25 años y, hay que reconocerlo, en buena parte de nuestra historia como República independiente, la Fuerza Armada ha sido colocada al servicio del caudillo de turno o al servicio del partido gobernante. Eso no debe ser y no debe ocurrir nunca más. Eso no le conviene a la salud institucional de la República, pero tampoco le conviene a la institución de la fuerza armada.
Cuando la fuerza armada cumple su deber de estar al servicio de toda la nación, de todos los venezolanos, su prestigio crece enormemente. Cuando, por lo contrario, la Fuerza Armada traiciona su misión y se convierte en un grupo armado al servicio de un caudillo o de un grupo político, entonces su prestigio ante la opinión pública se desmorona.
Como lo acaba de decir, en un excelente artículo, mi muy estimado amigo, el General Juan Antonio Herrera Betancourt, oficial con una brillante hoja de servicios a la institución armada y a la República civil, la Fuerza Armada tiene, de acuerdo con el texto constitucional, tres grandes misiones:
1. Garantizar la independencia y la soberanía de la Nación.
2. Garantizar la seguridad del espacio geográfico.
3. Garantizar la seguridad de todos los habitantes del país.
Vendrán tiempos mejores. Dios mediante. Y cuando lleguen esos tiempos mejores, ojalá sea muy pronto, los venezolanos tendremos un gobierno democrático, emanado de la voluntad popular. Ese gobierno debe designar un Alto Mando Militar integrado por profesionales militares de reconocida solvencia moral, alto nivel de capacitación y claro sometimiento al ordenamiento constitucional.
Entonces, se debe establecer un programa de adoctrinamiento para que todos los integrantes de la Fuerza Armada, tengan claro lo establecido en el artículo 328 de la Constitución Nacional.
“La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y con la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica.”
Es urgente iniciar el estudio de una nueva Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional, para apartar definitivamente la política partidista e inculcar el deber con la patria y el cumplimiento estricto de la Constitución y de las leyes.
Seguiremos conversando.

