Resulta prácticamente imposible recordar, aunque sea una sola gestión positiva; trascendente, o perdurable, de la acción deletérea de este gobierno en sus tres mediocres, y lamentables etapas.
La primera, y quizás la peor de todas, caracterizada por la prepotencia y abuso permanente del poder de un megalómano insoportable; vanidoso; narcisista; irresoluto, y ruin como Chávez, quien a lo largo de doce años dilapidó ingentes recursos de los venezolanos para complacer sus caprichos; y financiar dictaduras que lo colonizaban, como la de Cuba en su extraño enamoramiento de Fidel, y otras que lo blanqueaban y celebraban para masajearle el ego, como la de Bolivia; Argentina con los K; los narcoguerrilleros de Colombia, y cuanto sátrapa tercermundista había para sacarle provecho económico a Venezuela, de cuyos recursos disponía como hacienda particular, siempre en detrimento de las posibilidades de los venezolanos.
Ese mismo irresponsable que ignoró, y despreció la ayuda norteamericana en medio de la tragedia del deslave de Vargas del 15 de diciembre de 1999, y luego dejó a un lado las recomendaciones de los expertos para atender las consecuencias de esa catástrofe.
Después vino la etapa de Maduro, caracterizada también por el abuso de poder; la corrupción; la opacidad; la tortura, y la persecución contra gente inocente que hoy sigue siendo víctima de esos atropellos avalados por los mismos que antes acompañaron interna e internacionalmente a Chávez, es decir, el mismo clan perverso y maligno de la izquierda atrasada y autoritaria.
Ahora estamos soportando la más reciente, es decir la de Delcy Rodríguez, interina y tutelada por el gobierno norteamericano, luego de los sucesos del tres (3) de enero, con la captura de Maduro, y Cilia Flores, hoy sometidos a juicio en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Es de recordar, que aunque ahora en calidad de interina, ha sido parte protagónica, y en consecuencia corresponsable y cómplice de todo cuanto ha ocurrido en los gobiernos de sus socios y antecesores.
Antes de esta nueva tragedia que nos azota desde el 24 de junio, la interina y tutelada, junto a sus socios del triunvirato, estuvieron obedeciendo a medias las ordenes de su nuevo Jefe, y mordiéndose la lengua del ¨antiimperialismo¨, pero sobre todo, tratando de ganar tiempo para permanecer en el poder, y haciendo el aguaje de cambiar piezas del engranaje, sustituyéndolos con los mismos que han fracasado en todo lo que les han encomendado, además de incumplir sistemáticamente con la promesa de liberación de todos los presos políticos.
Hoy estamos asistiendo al reciclaje de personajes que jamás han dado la talla en las labores encomendadas y prometidas como ¨grandes ejecuciones¨. No pudieron rescatar el Río Guaire, y como nuevo premio se les designa para ¨reconstruir¨ La Guaira. Del mismo modo, cambian al eterno mandamás del Seniat, para ser trasladado a Pequiven, y en su lugar al frente de la entidad recaudadora tributaria, designan al hijo de un ex ministro de la defensa (Maniglia), y de la Alcaldesa de Caracas y ex ministra Carmen Meléndez. Esto es, el Combo del Fracaso permanente!
Ello constituye un hilo conductor inevitable e inexcusable de todo el deterioro que hoy sufre nuestro país, por la destrucción a la que ha sido sometido en estos 27 años de socialismo ridículo; corrupto y depredador.
Del otro lado, un conjunto de voces de la sociedad venezolana, a diferencia de lo que ocurre en la realidad, ha advertido acerca de la necesidad de que se convoque a las mentes más lúcidas y profesionalmente más exitosas, para ayudar en el diseño y ejecución de la recuperación de áreas tan sensibles como los servicios; la economía; la salud; el poder judicial, entre otros.
No entendemos qué le impide a los del gobierno interino y tutelado atender ese justo reclamo, y en consecuencia convocar a los expertos más calificados, cuyos nombres ya se han sugerido para conformar los equipos que dirijan la recuperación.
En cuanto a servicios se refiere, se ha sugerido la creación de un equipo encabezado por el Ingeniero José María De Viana; en el área de la economía, al Dr. Miguel Rodríguez Fandeo, acompañado de distinguidos economistas, como Pedro Palma; Ricardo Hausmann; Asdrubal Oliveros; José Guerra, entre otros. En el área de la salud, los ex Ministros Rafael Orihuela, y Carlos Walter; en el área de la Justicia, al Dr. Alberto Arteaga Sánchez, una de las mentes más claras y desinteresadas de la Academia, y del Foro venezolano. En cuanto al saneamiento de las zonas afectadas podrían convocar al Ingeniero Carlos Genatios, y en Defensa Civil al Ingeniero Ángel Rangel, para solo citar algunas de las más emblemáticas áreas, cuya atención se requiere con urgencia extrema.
Lo cierto es que el tiempo sigue su curso sin que el gobierno interino y tutelado resuelva ninguno de los problemas que existen, producidos por ellos en la gestión, o como consecuencia de hechos de la naturaleza como los terremotos.
Que incapacidad tan grande la del gobierno, y qué impotencia y desesperación la de la ciudadanía que clama por atención, sin encontrar solución a los problemas. Un contraste evidente queda de manifiesto en cuanto tiene que ver con la prestación de servicios de salvamento y rescate ofrecido y ejecutado por países como El Salvador; Estados Unidos; México; España; Chile; Argentina, Israel, entre otros tantos, y la incapacidad; demora, e ineficacia de las instituciones que dependen del interinato tutelado.
Se hace tarde, y por ello con más razón, es necesario reaccionar con responsabilidad e inteligencia para acometer las soluciones que la tragedia reclama de forma conjunta. Hemos sugerido una tregua en lo político para poder sumar entre todos a las soluciones, y evitar las tonterías de quienes proponen salidas de ambición personalista, y autoproclamadas.
Un consenso político se hace urgente para atender la tragedia, pero también para designar la agenda que reorganice el poder electoral; las instituciones, y un cronograma electoral que renueve el Estado, de conformidad con la voluntad libérrima de los ciudadanos.
La circunstancia obliga, y el país tiene los recursos para garantizar la recuperación. No hay excusas para no hacer lo correcto.
@romanibarra

