Venezuela es hoy día un país que vive y mantendrá una deuda de eterna gratitud con el gobierno norteamericano que encabeza el impredecible Donald Trump. Sin embargo, se da la circunstancia muy peculiar en este caso, de que muchos de nosotros a él debemos el hecho de lograr nuestra libertad, cuando ese estupendo y sorprendente tres de enero de 2026, en horas de la madrugada, extrajeron a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores quienes hoy están bajo custodia en un centro de detención en los Estados Unidos.
No obstante, ojeando un libro, “Cómo mueren las democracias”, escrito por Steven Levitstky y Daniel Ziblatt, ambos profesores de la Universidad de Harvard, relatan que cuando el temor, el oportunismo o un error de cálculo, conducen a los partidos a incorporar a extremistas en el sistema general, la democracia se pone en peligro. Recuerdan que en 2016 eligió un presidente, Donald Trump, con un dudoso compromiso con las reglas democráticas. Sin embargo, proteger la democracia exige algo más que temor o indignación. Aquí, los venezolanos que comulgamos con la democracia, debemos ser conscientes de lo fatídico que representan los extremos. Negro o blanco, amigo o enemigo, es decir, no hay matices ni puntos medios. Al oponente se le considera un hostil enemigo que hay que extinguir, cuestión muy común en los regímenes totalitarios.
Siguiendo adelante, concebimos que los extremos son nocivos y que traen consecuencias de dependencias cuando se aplican normas entre sociedades que por múltiples razones son disímiles. Por estas razones en el mundo se han dado luchas por lograr la libertad más que por razones de orden económicas o de otras índoles. Zafarse y romper con los lazos que ocasionalmente nos unirán es complicado y lo explica de manera casi gráfica las fábulas que concluyen con una enseñanza moral, Esopo. “Un caballo decidió vengarse de cierto venado que lo había ofendido y emprendió la persecución de su enemigo. Pronto se dio cuenta de que solo no podría alcanzarlo y, entonces, pidió ayuda a un cazador. El cazador accedió, pero le dijo: “Si deseas dar caza al ciervo debes permitirme colocarte este hierro entre las mandíbulas, para poderte guiar con estas riendas, y dejar que te coloque esta silla sobre el lomo para poderte cabalgar estable mientras perseguimos al enemigo” El caballo accedió a las condiciones y el cazador se apresuró a ensillarlo y embridarlo. Luego, con la ayuda del cazador, el caballo no tardó en vencer al ciervo. Entonces le dijo al cazador: “Ahora apéate de mí y quítame esos arreos del hocico y el lomo”. No tan rápido, amigo —respondió el cazador—. Ahora te tengo tomado por la brida y las espuelas y prefiero quedarme contigo como regalo”.
En definitiva y dejando de lado a los académicos de Harvard y al maestro de las fabulas, Esopo, y de ser cierta lo que con insistencia han puesto en boca del presidente Trump en cuanto a que se opone al ingreso de María Corina Machado (MCM) al país porque no es el momento más oportuno, voy a coincidir con él: 1) Hay que partir en primer lugar de que María Corina es la “joya de la corona”, por tanto, hay que preservarla. 2) Resulta razonable pensar que de venir al país MCM no es para quedarse enjaulada en un apartamento de la capital; tal cosa sería criticada fuertemente no solamente por los seguidores del chavismo, también a la par sería devorada por grandes sectores que se dicen o son ciertamente opositores y por la propia sociedad civil. 3) Si por el contrario sale a la calle, es lo más natural que como consecuencia de su profundo liderazgo una multitud de compatriotas, que están con sobrada razón enardecidos con el actual gobierno de Delcy Rodríguez, estos coterráneos que rompieron los billetes de cien dólares como demostración de que quieren otra cosa más allá de dinero, se produzcan actos de violencias del cual van a responsabilizar a MCM. Sin descartar tampoco que infiltren a unos cuantos sujetos con la finalidad de “incendiar el país” y como consecuencia inculpar de la misma manera a la líder venezolana de los desmanes y muertos que quedarán tirados en el pavimento… “El señor Trump que ahora tiene tomada por la brida y las espuelas y prefiere quedarse contigo como regalo, tiene la palabra” …
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