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Papel Literario del 19 de julio de 2026, por Nelson Rivera

 

Amigos lectores:

I. Tienen las escrituras de Octavio Armand un carácter: cruzan los cielos hacia la psique del lector. Sus versos o el fraseo de sus ensayos electrifican. De su mente -inagotable factoría-, surgen vibrantes, lumínicas, contagiosas e imprevisibles, la sucesión de imágenes, las frases porosas y abiertas, en las que nada se ha cerrado. Hay en ellas un llamado: insistir, interrogar lo real. Hay también un reconocimiento: nada ha sido concluido. Quizá de eso trate la marea de fondo de sus escrituras.

II. Octavio Armand nació en Cuba en 1946. Y desde 1961, creo que, con alguna interrupción, ha vivido en Venezuela. Álvaro Mata me propuso el dossier en su homenaje y logró reunir un conjunto de textos que, cada uno en su terreno, funcionan como reveladores lentes de aproximación a la obra y al autor. Piezas de logrado nivel, que se distribuyen entre las páginas 1 a la 10. Escriben:

* Álvaro MataEl humo de Octavio Armand: “Cualquier tema es propicio para la alquimia del ensayo. Se sabe que el ensayista escribe cuando cae a sus pies una manzana; en Armand, ese chispazo del azar equivale a encender la brasa de un cigarro”.

* Diego Arroyo GilCaracol: “Lo llamé para pedirle una entrevista y cuando me dijo dónde vivía nos enteramos de que éramos vecinos. En la calle B de Santa Rosa de Lima, entre su edificio y el mío no había más de dos minutos a pie”.

* Johan GoteraOctavio Armand, haitiano: “En la memoria de Armand, los negros viejos siguen bailando la tumba francesa en el oriente cubano, con elegantes vestidos y grandes pañuelos de colores, danzas y cantos francohaitianos que, después de la revolución, serían penetrados por la imagen de Fidel Castro como liberador de Cuba, como deja ver involuntariamente el documental sobre la tumba francesa dirigido por Santiago Villafuerte en 1979, evidenciando la reorganización del pasado y la politización de las tradiciones ocurridas en la isla a partir de 1959”.

* Luis Pérez Oramas: Este libro, poema, ensayo, objeto, voz, escritura es literalmente inabarcable. En su sabana de letras, en el impecable abajo de sus páginas como amplias faldas de infanta de Velázquez, Contra la página es también, como nuestras Meninas, idioma forjado en toda antecedencia que vino a dar consigo en el valle de Caracas y cuyo ofrecimiento, designio, anunciación no cesan, ni cesaremos nosotros de encontrar(nos) allí con el porvenir que se escondía tras sus letras”.

* Miguel Ángel CamposEl cristal húmedoA falta de un término más afortunado llamaré paronimia a esa manera suya de caracterizar y nombrar desde dos fuentes amnióticas: padre y madre. Una puede matar, la otra nombra; una califica, la otra pervierte, en todo caso es un sistema de tensiones, escudriñar y horadar, socavar y evidenciar son en él urgencias de la iluminación. Nadie como Armand ha llevado este procedimiento a una función evocadora”

* Rafael Castillo ZapataLas aprehensiones análogas. Octavio Armand, discípulo de Tagliacozzi: “La operación de Tagliacozzi sirve, sin duda, como metáfora para entender cómo funciona la máquina de pensar y de escribir del propio Armand: una máquina construida a partir de engranajes analógicos y paradójicos; una máquina en la que las influencias se entrecruzan y se superponen en un complejo panorama calidoscópico”

* Roberto CantúConcierto para delinquir. Diálogo con Octavio Armand: “En otras palabras, en tu escritura percibo una constante conceptual: un cuestionamiento de la modernidad como telos, es decir, como una fuerza determinante en la historia; por lo tanto, invitas a tus lectores a caminar hacia atrás, en reversa, digamos desde Van Gogh y Albrecht Dürer a Nezahualcóyotl, a las pinturas polícromas de las cuevas de Altamira, siempre en busca de otras formas de escritura, de expresión artística y —¿por qué no?— de las ruinas de una soberbia incipiente”.

* Roberto CantúPiel menos mía: Poesía y poética de Octavio Armand en su juventud: “Su poética, donde Armand hace poemas y se hace como poeta, surge de una genealogía literaria rebelde al lenguaje huérfano de símbolos, de ironía y lucidez, optando por una renovación del Verbo, divisa de poetas que se plantearon un arte inédito, sin agrupaciones o seguidores”.

III. ¿Añadiría algo más? Apenas tres palabras: son textos imperdibles.

IV. En la corta y azarosa vida del salvadoreño Roque Dalton (1935-1975) está metaforizada de modo trágico, la violencia de una época. Fue notable poeta, ensayista, narrador, dramaturgo, periodista, activista político, estudioso de esto y aquello, miembro del Partido Comunista de El Salvador y, más adelante, del Ejército Revolucionario del Pueblo, organización guerrillera que lo ejecutó, tras acusarlo de ser agente de la CIA. En su historia vital, que todavía no ha podido ser reconstruida cabalmente, nada falta: detenciones, interrogatorios, exilio, viajes clandestinos, entrenamiento militar en Cuba y, asombrosamente, una obra poética que sumó al menos 13 libros.

V. En las páginas 9 y 10, además de unos poemas, viene Roque Dalton y el cinismo de sus verdugos, de Edinson Martínez: “En algo más de un año, Dalton fue hecho prisionero por sus propios compañeros y enseguida sometido a un juicio sumario, donde las acusaciones de agente de la CIA se despachaban con el simplismo rampante de una excusa que escondía la verdadera simiente intolerante del movimiento. A cuatro días de su cumpleaños cuarenta, el 10 de mayo de 1975, fue ejecutado. Los responsables de aquel asesinato llegaron al gobierno en 2009 y, en 2013, decretaron el 14 de mayo como el Día Nacional de la Poesía en El Salvador en su honor; sin embargo, sobre los autores de aquella ignominia —algunos de ellos en cargos de importante responsabilidad— nada se comentó”.

VI. Llegamos así a las columnas en la página 11:

* La entrega de Carolina Guerrero se titula Fallas sísmicas. Escribe: “El tiempo vital de las víctimas se ralentiza deliberadamente, a efectos de ajustarlo al cronómetro de la propaganda, a la escenificación del control. La realidad de la persona reducida a cuerpo bajo escombros se transfigura en accidente prescindible, y la única supervivencia que ha de preservarse intacta es la narrativa del Estado. Desde lo político no ha de sorprendernos que la prioridad absoluta nunca sea el rescate, sino la coreografía de la benevolencia oficial”.

* La de Cristina Raffalli está dedicada a la película El ser querido: “Desde hace al menos diez años, Rodrigo Sorogoyen sí que ocupa un lugar muy claro en el cine internacional. Por solo nombrar sus películas más recientes, recordemos que es el autor de Que Dios nos perdone (2016); El reino (2018); Madre (2019) y As bestas (2022), además de la exitosa y compleja serie Antidisturbios (2020) y Los años nuevos (2024), su más reciente trabajo para la televisión”.

* Mario Morenza, por su parte, cuenta en Agenda 24.6: “Fuimos solo instinto de supervivencia. Entrelazados, sosteniéndonos, nos preguntábamos qué hacer. Qué decidir. Qué camino tomar. Nos arriesgamos escaleras abajo, pues pensábamos que el techo se nos venía encima junto con ese extraño y escalofriante y herrumbroso chirrido. Nuestro descenso coincidió con el segundo latigazo sísmico y las escaleras se agitaban como esos puentes colgantes que solo hemos visto en películas”.

V. Que venga pronto cuanto merecemos. Sin más demoras.

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Nelson Rivera.

Emisora Costa del Sol 93.1 FM