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Julio Castillo Sagarzazu: Nuestras ventanas

 

Que duda cabe de que la comisión que se instalará el 1 de agosto es una ventana para que entre un poquito de aire fresco y ayude al retorno de la democracia a Venezuela.

Claro que lo es. Pero es una pequeña ventana, es un postigo abierto y, es obvio, que cada quien, tratará de aprovecharlo a su manera y para sus intereses. Así ha sido siempre en la vida y como es lógico y legítimo, por demás.

¿Cuáles son esos intereses variopintos y como podría cada quien aprovechar esa pequeña ventana?

Veamos:

1. El gobierno interino venezolano, tragándose todos los sapos, se sentará con quienes ha denostado y amenazado durante tanto tiempo, porque así lo exige el gobierno estadounidense. ¿Qué trataran de hacer con ello?: Lo mismo de siempre, correr la arruga; ganar tiempo; guaralear los problemas del país. Tratar de salvar los muebles. ¿Qué diferencia hay hoy, con el resto de las tentativas del mismo tenor? Pues que ahora están tutelados y que todo indica que esta vez no se atreverán a un 28J, primero porque no tienen fuerzas y segundo, porque están conscientes de que su ciclo ha terminado, algunos, incluso, piensan que “están caídos”.

Han resuelto pagar el precio de soportar los ataques desde su flanco izquierdo internamente y también desde la izquierda mundial. Están claros que no hay relato, no hay narrativa, no hay militancia con fervor, dispuestos a acompañarlos. El terremoto y sus dolorosas consecuencias, solo han profundizado su desafección con el pueblo chavista. De manera, que su verdadero objetivo es alargar la respiración asistida que están recibiendo.

2. ¿Qué saca del 1 de agosto el gobierno de los Estados Unidos? Pues vuelve a poner el tema de la transición en la mesa; trata, así, de dar algún aliciente a sus votantes republicanos de Florida, Texas y California, descontentos con la acción del ICE y la actitud condescendiente con el régimen venezolano. Las elecciones de medio término están en puertas y no se pueden permitir perder esos bastiones. Intenta, igualmente, demostrar que no es solo el vil metal y el petróleo lo que les interesa de Venezuela, aunque no renuncian a seguirse lucrando de ello.

3. En el tablero político venezolano, partidos como VP y PJ, recuperan protagonismo y se perfilan ante Vente Venezuela y ante el gobierno norteamericano, como factores a ser tomados en cuenta. Es posible que recuperen sus tarjetas y que sus principales dirigentes, regresen al país. Un objetivo legítimo.

4. Como sub producto, de la realidad expresada arriba, organizaciones, como las lideradas por Henrique Capriles y Manuel Rosales, se mueven para evitar quedar fuera del tablero. Capriles, argumentando que es un error, dejar por fuera a MCM de una negociación y UNT, planteando su regreso a la PUD y la incorporación de VENTE a dicha plataforma. Otro objetivo, igualmente, legitimo y un movimiento lógico para lograrlo.

5. MCM, quien había admitido la necesidad de negociar con el régimen y con USA, logra en Panamá, el reconocimiento para liderar a la oposición en este proceso. La llegada de Figuera y la frustración de su regreso, alteran la estrategia, pero no se sale de sus casillas. Si la pequeña ventana abierta, se expande y se logran acuerdos que sugieran unas elecciones, sabe que será la primera beneficiaria. No hay liderazgo alguno que despunte para sustituirla. Muy probablemente no trancará la partida, porque mano segura no se tranca y porque lo que es del cura va pa´ la iglesia. En medio de estas incertidumbres es, paradójicamente, la que mejor colocada está para poder enfrentar cualquiera de las variables y de los ángulos en que la ventana se abra.

¿Qué signos son los que debieran ocurrir, para orientarse en este proceso que comienza el 1 de agosto?

Hay varios, pero los mas relevantes serían:

a) La liberación de los presos políticos civiles y militares. Entre ellos, lo que sería sería una miniatura de la emblemática libertad plena de Perkins Rocha, que sigue existiendo, como un símbolo de la crueldad y la arbitrariedad;

b) La suspensión de todas las inhabilitaciones que pesan sobre los dirigentes opositores;

c) La vuelta de todos los exiliados;

d) La fijación de una agenda y un cronograma para la elecciones del CNE y la Sala Electoral del TSJ;

e) El desmantelamiento de los grupos violentos y los de seguridad del estado, acusados de violaciones a los derechos humanos.

Si estas cuestiones, o unas análogas, son puestas sobre la mesa del 1 de agosto, podemos ser optimistas sobre el rol que este proceso va a cumplir.

Si, por el contrario, el proceso se desliza por la cuesta de la perdedera de tiempo, el guabineo, los parapetos protocolarios, entonces, tendremos derecho a la suspicacia y a temer de que estamos frente a un maquillaje de nuestra dramática realidad, que tantas veces ha frustrado las esperanzas de un cambio.

Mientras tanto, mientras se definen estas tendencias y se decantan los intereses en juego, los demócratas venezolanos, tienen el derecho y el deber de seguir trabajando en la organización de los ciudadanos; ayudando a nuestros compatriotas afectados por el terremoto y pidiendo la verdadera gran reivindicación que es, que haya elecciones libres para que el país se enrumbe y salga de la tragedia en la que se encuentra.

La ventana esta abierta, ya veremos si se cierra o se ensancha.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM