Está finalizando el mundial de fútbol y la gente, contagiada de su magia, teje todo tipo de comentarios sobre las anécdotas más resaltantes de este deporte rey por las redes sociales. En lo personal, destacamos la proeza de Luis de la Fuente, director técnico de España, por llevar a su selección a una final, después de haberlo hecho Vicente del Bosque por primera vez en el 2010 cuando se tituló campeona del mundo en el Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica.
Es que nunca es tarde para tocar el cielo. La personalidad de Luis de la Fuente es digna de resaltar como elemento motivador para la gente. En ella hay una serie de virtudes que deben estar presentes en todo liderazgo organizacional. La verdad es que cuando el seleccionador español tomó las riendas de la “Roja” nadie daba medio por él. Hasta la prensa de su país lo subestimó porque no era un técnico experimentado ni mediático como sus antecesores.
La vida de Luis de la Fuente está marcada por la humildad, lo provinciano y la perseverancia. Precisamente, suele estar alejado de los focos y micrófonos de la prensa, manteniendo costumbres muy arraigadas de su terruño Haro, una comunidad de La Rioja, famosa por sus viñedos y alta vocación católica. Cada vez que tiene días libres regresa a su pueblo, lejos de los lujos, y camina por sus calles como un vecino más, comprando en las tiendas locales y conversando con sus amigos de infancia.
Cuando le toca dar la cara a la prensa siempre suele decir: “Los protagonistas son los futbolistas, yo solo soy un trabajador más”. Hombre de profunda fe, no oculta sus oraciones antes de cada partido. Considera que el éxito logrado con la selección española implica valores primordiales: trabajo duro, respeto al rival y lealtad a su equipo de trabajo. Además, su autenticidad y sencillez han sido determinantes para construir un vestuario tan cohesionado, libre de las tensiones del ego y dispuesto a escuchar a los demás.
Pero lo más cumbre para Luis de la Fuentes es que ha tenido que librar grandes adversidades para llegar a donde se encuentra hoy. En octubre del 2011 fue destituido abruptamente como entrenador del Deportivo Alavés y estuvo 18 meses desempleado sin que ningún club futbolístico se interesara por sus servicios. Fue una etapa muy dura que trabó su regreso a los banquillos. Sin embargo, no se amilanó y siguió explorando oportunidades.
En el 2013, gracias a un anuncio de prensa se enteró de que necesitaban un director técnico para la Sub-19 de España, contactó a un directivo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para postularse y fue llamado, iniciando un largo camino en las categorías inferiores. Durante su labor técnica logró que dicha selección quedara campeona de Europa en el 2015. Con la Sub-21 logró el campeonato de Europa en el 2019 y con la selección olímpica obtuvo la medalla de plata en las Olimpiadas de Tokio 2020. Ese palmarés le permitió que la RFEF lo llamara para dirigir a la selección absoluta de España el 8 de diciembre de 2022 en sustitución de Luis Enrique.
Hoy el técnico riojano le ha callado la boca a sus detractores iniciales a fuerza de trabajo silencioso, pero duro. Aquellos que lo tildaron de técnico “barato” y “sin nivel” hoy admiten su éxito mundial. Al frente de la “Roja” ha conquistado la UEFA Nations League (2023), la Eurocopa (2022) y el pase a la gran final del Mundial 2026, a la espera de Argentina o Inglaterra. En fin, el camino emprendido por este gran director técnico evidencia el verdadero espíritu de superación y que el éxito no llega por un chispazo de suerte, sino que es el resultado de resistir en la sombra y conectar las adversidades más duras con las virtudes humanas para vencerlas.
Contrario a otros entrenadores que exigen figuras consagradas y plantillas millonarias, De la Fuente consiguió un equipo en transición y se enfocó en descubrir el talento oculto de sus jugadores. Supo combinar la experiencia con la juventud y armó un equipo con mentalidad competía y vínculos fraternos. Trabajó bajo la, sombra y silenciosamente, fuera de la polémica de la prensa. En vez de lamentarse, produjo una visión transformadora en la selección desde las categorías menores. No es casual que al eliminar a Francia haya dicho a la prensa “Sigamos así como equipo, que unidos haremos mejor las cosas”. Son palabras que deben ser tomadas en cuenta por el liderazgo actual.

