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Jesús Alberto Castillo: La amistad en el quehacer político

 

Recuerdo con mucha claridad las clases de los grandes filósofos políticos que dictaba el profesor Miguel Van Der Dijs en la Escuela de Estudios Políticos de la UCV. Siempre solía citar una frase célebre de Nicolás Maquiavelo en “El príncipe”: “Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio”.

Esta cita me daba vueltas en la cabeza. No podía concebir la idea de que la política, nacida para servir a la gente y llena de ética, pudiera ser objeto de  las más diversas prácticas que pudiéramos imaginar. Pero es así. Comprendí que en ella priva más el pragmatismo y los intereses de los actores que los buenos deseos de la humanidad.

El profesor Van Der Dijs se esmeraba en mostrarnos la política tal como es en realidad, no como quisiéramos que fuera desde nuestras buenas intenciones. Por eso nos cita a esa dura frase del famoso pensador  florentino en pleno auge renacentista que desnuda la verdadera naturaleza humana, donde la mayoría de las personas, los intereses materiales y la estabilidad económica pesan más que los profundos lazos afectivos.

Esa realidad se expresa con mayor fuerza en la política donde está en juego el poder. Los actores en ella se valen de los diversos medios que estén a su alcance para sobrevivir. No se detienen en razonamientos éticos sino en el puro cálculo de sus actuaciones para preservar el poder o alcanzar determinados fines. Dirían algunos de manera coloquial “en política no hay amigos, solo intereses”.

Sin embargo, por ser una actividad humana, podemos encontrar en la política a personas de nobles sentimientos y con profundo sentido de la amistad. Las hay, aunque parezca una utopía. Es una permanente tensión entre actores de diversas culturas, acciones y pensamientos. Por eso Sócrates no vaciló al sentenciar que “el amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo es necesario saber su valor.

No es la intención del filósofo griego reducir la amistad a algo material. Nos quiere recordar que ella adquiere gran significado cuando se prueba en el tiempo y no por su inmediatez. Implica reconocer el valor de quienes nos rodean de manera sincera y permanente; su comportamiento, lealtad, integridad, acompañamiento y sabias orientaciones para seguir adelante. Aunque muchos no lo crean, en política hay amigos de verdad y son los que debemos cultivar con afecto, respeto y confianza.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM