Leer es una de las actividades más deleitables en el ser humano. Es un maravilloso mundo que alimenta el alma y permite abrir una ventana de libertad para visualizar el panorama de otra manera.
La persona se nutre de lo que lee y es capaz de asumir nuevas miradas frente a la realidad que le rodea. Tener un libro es como contar con un hermoso jardín en el bolsillo porque nos florece el entendimiento y enseña que nada es acabado y puede cambiar en el tiempo.
En la medida que leamos tendremos un valioso pasaporte hacia la libertad. Nos convertimos en seres imaginativos, con fortaleza intelectual y capaces para argumentar nuestras ideas. Eso representa una gran ventaja porque nos evita superar la ignorancia que es uno de los principales males de la humanidad.
A esa capacidad lectora se suma la experiencia de vida. En la medida que aprendemos a andar y experimentamos errores vamos superando obstáculos y adquirimos mayor madurez en nuestras ideas y actuaciones. Somos almas andantes y esperanzadas que debemos formarnos para llevar luz a los demás.
No en vano hay un viejo proverbio árabe que dice “libros, caminos y días dan al hombre sabiduría”. No desaprovechemos la oportunidad y empecemos a sumergirnos en el fascinante mundo de la lectura. Reforcemos eso con nuestra experiencia de vida. Así tendremos insumos para escribir y sostener nuestras ideas frente a los demás. En eso consiste la libertad del

