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Isabel Pereira Pizani: Venezuela el tiempo de comenzar la verdadera reconstrucción económica y ética

 

Hoy, la pregunta más urgente que nos formulamos los venezolanos responsables es: ¿cuál es la fuente de inestabilidad que presumen Rubio y Trump que puede acontecer en Venezuela, si se concretan los cambios que los venezolanos están esperando que ocurran?

Esta posición se basa en una discutible apreciación sobre el peligro de una inestabilidad institucional que pudiera suceder, si Venezuela se enrumba definitivamente hacia la democracia, desde un elemental punto de vista sociológico se puede afirmar que hoy estas apreciaciones no tienen fundamento alguno.

1. La información más firme sobre el proceso sociopolítico venezolano fue claramente expuesta y reconocida en las elecciones de agosto 2024. El país, de forma contundente, expuso su parecer al elegir a Edmundo González.

2. Unas elecciones que como siempre fueron resguardadas por la Fuerzas Armadas que estuvieron presentes en cada centro de votación del país, acompañaron al pueblo en la lectura de los resultados y votaron por el cambio al igual que la gente.

3. El resultado fue claro: 75% de los 10 millones de votantes depositaron su voto por el candidato emergente, las cifras muestran siete millones por Edmundo y tres por Maduro.

4. La pregunta clave ante estos resultados es, y era, poder identificar ¿quiénes fueron los ciudadanos que hicieron uso de su libertad y tomaron la decisión de elegir a Edmundo González?

5. Sin ningún estudio estadístico sobre la población votante, podemos afirmar que los resultados electorales no fueron producto de la participación de una clase media, educada, con títulos universitarios, ese sector no decidió los resultados, porque sencillamente la clase media, como un grupo de la sociedad, forma parte del contingente de venezolanos que decidieron abandonar el país. Podríamos decir que de los nueve millones de venezolanos que salieron, la primera oleada fue de la clase media profesional, cerca de cuatro millones con formación profesional y títulos académicos salieron del país en búsqueda de oportunidades para sobrevivir, ellos y las familias que dejaban atrás. Cualquier estudio demográfico de Venezuela demostraba que el sector de clase media nunca representó algo más del 20% de la población. Aquellos que tuvieron la oportunidad de obtener títulos profesionales en nuestras universidades. Es importante reconocer que uno de los factores que influyó en la inexistencia de una más amplia clase media era la ausencia de oportunidades de calificación profesional para los jóvenes venezolanos. Nunca hubo un sistema de formación profesional que respondiera a los sectores humildes mayoritarios existentes en el país, que intentaban entrar al mercado de trabajo tempranamente. Salvo la labor de la Iglesia.

6. Diversos estudios indican que alrededor de nueve de cada 10 familias que pertenecían a la clase media perdieron su estatus y cayeron en situación de pobreza.

La clase media venezolana, producto de la orientación del gobierno chavista, se redujo drásticamente a 15%. Se estima que el estrato bajó a representar apenas entre 3% y 5% de la población, debido a la hiperinflación y el colapso del poder adquisitivo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y diversos estudios del Observatorio Venezolano de Migración (UCAB) han estimado que cerca de 30% de los venezolanos que emigraron poseían títulos universitarios o de posgrado. Las primeras oleadas de la diáspora estuvieron fuertemente marcadas por la salida de ingenieros, médicos, educadores y científicos.

Según cifras del U.S. Census Bureau, la comunidad venezolana en Estados Unidos destaca como una de las poblaciones latinas con mayor formación profesional, donde cerca de 57% de sus integrantes cuentan con títulos universitarios.

La conclusión que arroja estos datos muestra que en las elecciones de 2024 la participación de la clase media tuvo una escasa significación, lo cual permite validar la hipótesis que quienes votaron fueron los sectores populares, que ahora representan cerca de 80% de la población del país y los restos mínimos de clase media que aún permanecía en el territorio. De cada 10 venezolanos más de siete se decidieron por Edmundo y solo tres quedaron aferrados a la propuesta madurista.

Es notable que la preferencia por Edmundo se haya manifestado en sectores militares, funcionarios del gobierno y hasta en las zonas donde prevalecía el régimen socialista de los Consejos Comunales; las actas electorales así lo demuestran.

El voto de los sectores populares en Venezuela fue un avance de lo que hoy está ocurriendo en America latina, el rechazo firme y creciente a las propuestas socialistas-populistas, como hemos vistos en los episodios electorales recientes en Perú, Colombia y Chile.

Si quisiéramos sintetizar la significación de las elecciones de 2024, podríamos calificar como el despertar de conciencia de los sectores populares, que han aprendido que el socialismo ha sido un fracaso histórico en el mundo. Se conoce su manifestación más contundente: la caída de la Union Soviética con sus 16 países esclavizados que transitan hoy el camino de la búsqueda de la prosperidad, democracia y libertad.

En los momentos actuales, en Venezuela se ha impuesto un camino que trata de asegurar una estabilidad política que estamos seguros que ya existe. La gran mayoría de los ciudadanos venezolanos, en sus sectores más humildes —que son la gran mayoría— desean entrar en un periodo de cambio abierto; que se reconozcan sus preferencia electorales, que comiencen a limpiarse las instituciones controladas por los restos del chavismo-madurismo, que se haga justicia, que instituciones diseñadas por los cubanos desparezcan, que se democraticen unas Fuerzas Armadas que en su mayoría votaron por el cambio, que se transformen instituciones depredadoras como el Saren, los registros públicos, el Seniat y mucho más, controlados por ínfimos grupos chavistas corruptos, y que abran las oportunidades de comenzar a reconstruir la economía. Que crear una empresa sea un acto legítimo, sin extorsiones de las instituciones del Estado y que la propiedad privada sea un fundamento de nuestra democracia. Que la educación, la salud, aun secuestradas en las manos de antiguos militantes del régimen chavista, se conviertan en grandes programas de reconstrucción. No hay ninguna fuerza ni institución que sea paz de acciones desestabilizadoras, porque ya el pueblo decidió lo que desea.

La prolongación de una etapa que busca la estabilidad entró ya con un cronometro negativo. Si los sectores populares aspiran un cambio hacia la democracia y lo hicieron patente en su respaldo a Edmundo González y a María Corina, si las Fuerzas Armadas hay que reconstruirlas y despertar su espíritu libertario, como los demuestran sus miembros en cada episodio electoral, lo que nos queda es un Estado carcacha, sin ninguna conexión con los sectores que piden urgentemente iniciar la reconstrucción en La Guaira y de todo nuestro territorio.

Basta de “Misiones Viviendas” estafadoras, no existe ninguna posibilidad de inestabilidad, porque el país ya decidió: quiere democracia. Estas ideas nos llevan a plantear la necesidad de acometer cambios con energía, borrar de la dirección del país a los representantes del peor momento político vivido por nuestro pueblo. La democracia que existió antes de Chávez quizás cometió errores y omisiones, no enfrento la pobreza ni supo manejar sabiamente los recursos petroleros, eran venezolanos desacertados, pero en su gran mayoría gente decente, no los estafadores sin conciencia que hoy pretender aferrarse al poder a cualquier costo. Oigamos la nueva generación que clama porque se asuma una ruta de cambio verdadero, el pueblo lo ansía, no hay ninguna institución que realmente constituya un obstáculo. Muchos están arrepentidos de sus tropelías, pero ya encontraremos la forma de hacer justicia. Por ahí andan Roberto Smith, exhibiendo sus grandes capacidades para el cambio; Roberto Casanova, un nuevo filósofo y orientador para el país; instituciones como Cedice repleta de jóvenes llenos de ganas de participar en el cambio y la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil, Fedeagro, Fedecámaras; los maestros, los defensores de las leyes como Perkin Rocha, 62 ONG venezolanas defensoras de derechos humanos, Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano, de nuevo con nosotros. El Foro Penal, defensores de nuestros presos políticos. Las organizaciones vecinales, los medios de comunicación clausurados y censurados por la nefasta Conatel; El Nacional, Radio Caracas Televisión, El Carabobeño, Correo del Caroní, entre muchísimos; todos esperando el momento para desplegar sus aspiraciones y su voluntad de convertir a Venezuela en un ejemplo para el mundo, donde la gente pobre rechazó las mentiras socialistas izquierdistas y decidió por la libertad. Reconozcamos el valor de las masas humanas que bajaron de los cerros, de los barrios marginales, que salieron a votar por la libertad, sin miedo a las represalias del régimen en el poder. Acabemos con la gran paradoja de ser el país con las mayores reservas petrolera del mundo y con el salario de los trabajadores más bajo de occidente. Gracias a nuestros hermanos de Estados Unidos por la gran ayuda. Es la hora de comenzar a reconstruir con valor y verdad, la ruta esta despejada.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM