Las Armas de Coronel, diario del viernes 17 de julio de 2026.
El planeta tierra es nuestra única morada – Gustavo Coronel – jueves 2026-07-16
El pálido punto de luz que es nuestro hogar
Hace 30 años el famoso astrónomo Carl Sagan hizo una bellísima reflexión sobre nuestro planeta Tierra, al ver una foto de nuestro planeta enviada por la nave VOYAGER 1 desde una distancia de seis mil millones de kilómetros. Dice Sagan que la Tierra aparece en el centro de rayos de luz, debido a que la foto fue tomada cerca del Sol. Aparece Nuestro planeta como un minúsculo punto de luz, apenas perceptible, rodeado de la inmensidad del Cosmos.
Esto es lo que nos dijo Sagan, refiriéndose a aquella foto de nuestro planeta Tierra
Vean de nuevo este punto de luz. Ese es nuestro aquí. Ese es nuestro hogar. Eso somos nosotros. Dentro de él están todos aquellos a quienes tus amas, todos quienes tu conoces, todos de quienes has oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que alguna vez existieron y quienes han visto transcurrir sus vidas. Aquí están todas las sumas de nuestras alegrías y de nuestros sufrimientos, de las numerosas religiones, ideologías y doctrinas económicas. Cada cazador y cada recolector de alimentos. Cada héroe y cada cobarde. Cada creador y cada destructor de civilizaciones. Cada rey y cada aldeano. Cada pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño lleno de esperanzas, cada inventor, explorador, cada maestro de ética, cada político corrupto, cada súper estrella…. cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie ha vivido aquí, en esta mota de polvo cósmico sostenida por un rayo de luz.
La Tierra es un escenario minúsculo en la vasta arena del Cosmos. Piensa en los ríos de sangre derramados por esos generales y emperadores quienes intentaron, en gloria y triunfo, ser por breves momentos los dueños de esta mota de polvo. Piensa en la infinita crueldad ejercida por los habitantes de algún rincón de este ínfimo fragmento cósmico contra algunos habitantes de algún otro rincón, piensa en sus frecuentes pugnas, en cuan ansiosos están de matarse entre sí, de cuan intensos son sus odios.
Nuestras conductas, nuestra imaginaria importancia, el espejismo de creernos en posesión de una posición privilegiada en el universo, todo ello se derrumba ante la visión del punto de luz casi invisible en el Cosmos que es nuestro hogar. Nuestro planeta es una brizna solitaria envuelta en la inmensidad oscuridad del Cosmos. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad circundante, no hay indicaciones de que nos llegara alguna ayuda, de algún sitio, para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo que conocemos donde existe la vida. No hay otro, al menos en el futuro cercano, adonde nuestra especie pudiese emigrar. Visitar, sí. ¿Radicarse? Todavía no es posible. Querámoslo o no, la Tierra es el sitio donde debemos enfrentar nuestro destino.
Se ha dicho que la astronomía inspira humildad y contribuye a formar nuestro carácter.
No hay mejor prueba de nuestro necio engreimiento que ver la imagen distante de nuestro minúsculo mundo. En mi opinión, verlo en su realidad refuerza nuestra responsabilidad de ser más solidarios entre nosotros y de preservar y amar ese punto de luz azul pálido que es el único hogar que hemos tenido desde el inicio de nuestra historia.
Hasta aquí lo que nos dice Carl Sagan.
Sus bellísimas palabras tienen hoy más vigencia que nunca, cuando la Tierra se ve azotada por la locura, la codicia, la irresponsabilidad de los analfabetos con poder. Gente que promueve el uso del carbón, que desforesta la Amazonia, que destruye los corales, que mata la fauna, que promueve los incendios, que utiliza el agua para fines innobles.
Si uno ve a alguien pegándole fuego a su propia casa lo llama loco. Hoy en día hay locos pegándole fuego a nuestro planeta ante la indiferencia de las mayorias.
Tenemos que proteger nuestro único hogar.
En nuestro país la destrucción que el chavismo ha causado a nuestros lagos, selvas y ríos es horrorosa. El lago de Maracaibo y el lago de Valencia han sido convertidos en inmensas cloacas. El sur del rio Orinoco es escena de horrible destrucción ambiental y de rapaz utilización de los recursos. Ese es un crimen que deberá ser objeto del más severo castigo.
Aún peor es la destrucción que promueven locos como Donald Trump en el mundo, promoviendo el uso del carbón y eliminando el uso de energías renovables más limpias. Ello ya va más allá de la ignorancia para convertirse en un crimen contra la humanidad.
La Tierra está muriendo a manos de gentes con poder, pero sin conciencia. La Tierra es nuestro único hogar. Es insensato permitir que algunos desalmados la destruyan ante la indiferencia de quienes serán las víctimas del crimen. Esta pasividad ante el desastre es difícil de comprender y pone en duda nuestra condición de Homo sapiens.
¡Cuidemos nuestro hogar!
Miren como estaba Nueva York ayer
Ayer, la ciudad de nueva York, así como todas las ciudades desde Boston hasta Filadelfia, presentaban un paisaje aterrador, como sacado de un cuento de Stephen King. El aire estaba intensamente saturado de partículas orgánicas, derivadas de los incendios forestales que ocurren en Canada como producto de la sequía. Estas sequias en Canadá no son un evento fortuito sino un ciclo que se repite con cada vez mayor intensidad año tras año. De la misma manera que las inundaciones se intensifican en otros lugares del planeta y que las temperaturas están llegando a niveles en los cuales habrá que vivir en sitios cerrados, con temperatura artificial, generado por sistemas de aire acondicionado que, a su vez, incrementaran el deterioro del ambiente. Estamos entrando en barrena, debido a la irresponsabilidad e ignorancia de quienes mantienen que el calentamiento global no existe o que, si existe, el hombre no tiene nada que ver con ella y permanecen cruzados de brazos.
Este apocalipsis insensato está destruyendo la única morada del ser humano y no hay escape. En el sistema solar solo hay planetas muertos, grises o rojos, no hay nada azul que pudiese recibirnos.
Lo que han hecho los chavistas en Venezuela está siendo reproducido en escala planetaria por la insensatez de lideres narcisistas llenos de mezquindad y odio.
En un país en crisis causada por sus desatinos Donald Trump da un discurso, de nuevo negando las elecciones que perdió en 2020.
*Hace acusaciones, pero no nombra a nadie en particular.
*Un desesperado intento de evitar la derrota de medio termino.
Amenazado por una derrota electoral inminente el vendedor de aceite de culebra que está empeñado en destruir las instituciones democráticas estadounidenses hizo un nuevo intento anoche de erosionar toda confianza en el sistema electoral del país. Trump anoche repitió, disco rayado, que las elecciones de 2020 habían sido fraudulentas, cuando sesenta jueces, en sesenta juicios diferentes, dictaminaron en su contra y hasta su vicepresidente lo denuncio como golpista. En un discurso dado en tono de grave denuncia Trump anunció que daría a la luz documentos de inteligencia que “demostraban” que China había interferido las elecciones donde fue derrotado. Antes había acusado a la empresa Smartmatic, acusación coreada por Fox News, lo cual le costó a esta televisora casi mil millones de dólares en una demanda de esa empresa por difamación. Ahora es China. Por supuesto que China quería ver a Trump perder las elecciones, así como Putin hizo lo posible por hacerlo ganador, pero ninguno de esos dos deseos y/o maniobras tuvieron una influencia decisiva en los resultados.
Trump presentó unos documentos con frecuentes segmentos eliminados, a lo archivo Epstein, los cuales tendrán que ser examinados en detalle. Trump no dio nombres de conspiradores, no llego a conclusiones sobre la existencia de un fraude, pero si sembró sospechas sobre su existencia.
Lo más sustantivo pareció ser la referencia al fraude electoral de Nicolas Maduro, fraude que es ampliamente conocido y que no tuvo influencia alguna en lo ocurrido en los Estados Unidos. El equipo de Trump parece incluir a algún “analista” venezolano.
La naturaleza de los alegatos de Trump, ya refutados múltiples veces a nivel de los tribunales del país, hizo que NBC, ABC y CNN, se negaran a transmitir el discurso directamente.
Lo interesante de observar es que Trump trata de destruir la integridad del sistema electoral estadounidense pero no dice ni una sola palabra sobre las elecciones que el ganó, con un margen de un uno por ciento sobre su competidora Kamala Harris.
Es decir, el sistema es fraudulento solo cuando el pierde. Es un tiranuelo poco original.
Aristóteles fue el fundador y director de la primera fábrica de ciudadanos
La felicidad es el fin último de todos los actos del hombre; es independiente y perfecta. – La felicidad no se comprende bien sino mediante el conocimiento de la obra propia del hombre. Esta obra es la actividad del alma dirigida por la virtud, Aristóteles: Ética para Nicómaco.
La primera fábrica de ciudadanos fue fundada hace 2300 años por Aristóteles, 384-322 AC. Este hombre singular escribió sobre muchos tópicos: ética, política, estética, economía, etc. Ciceron definió sus escritos como “un caudaloso rio de oro”. En particular su Ética para Nicómaco creó escuela. Es una guía para ser un buen ser humano, algo que hoy día presenta formidables obstáculos. Puedes leer este libro aquí: Ética para Nicómaco. Es un libro que lleva ese nombre porque su hijo, Nicomano, ayudó a guardar sus notas sobre este tema. En este libro se establece que el objetivo de la vida es ser feliz y agrega que se es feliz cuando se es bueno. La felicidad es como florecer, es algo más permanente en el tiempo que el placer. Aristóteles nos dijo que se puede llegar a la felicidad, al florecimiento personal, cuando se practican las virtudes.
¿Qué es la virtud? Nos dice Aristóteles que la virtud es el medio de oro, el punto óptimo entre los extremos. El valor sería el punto medio entre la cobardía y la locura. El define la virtud como aquello que nos permite ser buenos y hacer las cosas bien”. Algunas de estas virtudes son la honestidad, la generosidad, el valor.
Los seres humanos no nacen con esas virtudes. A lo sumo, nacemos con la predisposición para algunas de ellas, no otras. Entre las pocas que son innatas está el deseo de saber, así lo dice Aristóteles al inicio de su escrito sobre Metafísica. Como el ser humano no nace con las virtudes en su corazón ellas deben ser enseñadas.
Aristóteles nos dice que el ser humano se hace virtuoso practicando las virtudes. Llegar a ser virtuoso es un resultado de habituarse a serlo. Así como se llega a ser un buen nadador nadando o un buen escritor escribiendo, así se llega a ser virtuoso practicando las virtudes, convirtiéndolas en habito. Para lograr adquirir esos hábitos de ser virtuosos se necesita un buen maestro. Aristóteles dice: lo que se necesita es la conjunción de la trilogía NATURALEZA – HABITO – MAESTRO.
Casi trescientos años después de que Aristóteles explicara con gran claridad lo que se necesitaba para que el ser humano floreciera, adquiriera la felicidad, nació Jesús en Belen y su vida y ejemplos revistieron la virtud aristotélica con un ingrediente religioso que la ha reforzado vigorosamente, añadiéndole incentivos extraordinarios.
La ética aristotélica tiene vida propia, representa la vía fundamental para construir una sociedad de gente feliz, de gente virtuosa, aun sin la promesa de una vida eterna en bienaventuranza.
Sinfonía N°1, Jan Sibelius.
Jean Sibelius (en sueco), registrado al nacer como Johan Julius Christian Sibelius (Hämeenlinna, 8 de diciembre de 1865-Järvenpää, 20 de septiembre de 1957), fue un compositor y violinista finlandés de finales del Romanticismo y comienzos del Modernismo. Es ampliamente reconocido como el mejor compositor de su país y, a través de su música, a menudo se le atribuye haber ayudado a Finlandia a desarrollar una identidad nacional durante su lucha por la independencia de Rusia.

