Resulta difícil no hablar de tragedias en un país inmerso en modo generalizado de penurias.
En casi tres décadas de dominio opresor socialista, no del XXI, sino del siglo de las tinieblas, hemos desandado entre los más descabellados acontecimientos ocurridos en la hoy, tan deshonrada nación bolivariana.
Muchos de ellos, dignos de las burdas e insólitas hazañas, como la “del hombre que comía metal”.
Hemos sido protagonistas de Infinidad de marchas en toda Venezuela, y hasta en muchos confines del mundo, reclamando nuestros más sagrados derechos de libertad y dignidad.
Verdaderas multitudes de bravío pueblo, han enfrentado gallardamente en las calles, el insoportable colapso de los servicios públicos, la hiperinflación y la inseguridad alimentaria.
Han protestado por salarios dignos, el derecho a la salud, a la educación, y contra el infame racionamiento del hambre. (racionamiento Clap).
La repuesta del chavismo, devenido en “Rodrigato”, y tutelaje yanky imperial, pareciera inalterable: “échenle gas del bueno”, y olvídense de que “el pueblo unido, derroca dictaduras”.
Ha sido imposible, al menos reducir a su mínima expresión, la gran tragedia que sigue representando el chavismo en Venezuela.
Aún gravita en nuestras mentes y confusa imaginación, el ingrato recuerdo del éxodo masivo de entre 8 a 9 millones de compatriotas, que desafiando las reglas de la prudencia, se lanzaron al mundo tras de un mejor porvenir.
Las razones las conoce todo mundo. Pero sin duda, fue un “insólito evento” que convirtió a una nación históricamente receptora, en exportadora masiva de emigrantes. En desgarradores dramas humanos. Sin estar en guerra, como en otras partes del mundo, donde la población huye aterrada por los drones y bombardeos.
Obviamente, el colapso de los servicios públicos, la hiperinflación, la inseguridad jurídica, laboral, política, personal, han sido el principal detonante.
Un inmenso dossier de infamias, que han sido debidamente elaboradas, reportadas, denunciadas, sustentadas y remitidas antes todos los organismos de DDHH del mundo. Y en la Corte Penal Internacional. (CPI). Creemos que hasta en el mismísimo y divino tribunal celestial que se interconecta en la tierra, con El Vaticano.
Imposible deslastrarse del mágico baño colectivo de esperanzas, que irradió en el alma de Venezuela y de los venezolanos a la vez, la llamada Operación Resolución Absoluta, estadounidense, que dio con la espectacular extracción de Maduro y de Cilia, desde su inexpugnable guarida de Fuerte Tiuna, la madrugada del 3 de enero de 2026.
La operación aeronaval, que involucró el despliegue de 150 aeronaves, con ataques coordinados, no solo fue una resonante noticia global, sino que catapultó y mantuvo a Venezuela, y a la odiada pareja presidencial, en la cima de la atención universal.
Lamentablemente, las tan celebradas esperanzas de la riesgosa y hábil extracción, han mutado de un brilloso color verde, a una gris y sombría incertidumbre.
Y el gobierno interino que engendró, solo ha servido para intercambiar los trastes del servilismo chavista, por las mezquinas lisonjas del obligante y avasallante poder de Trump.
Como si no bastaran las tragedias acumuladas, en Venezuela, la furia de la naturaleza se hizo sentir inesperadamente, con un inclemente y tétrico balance de destrucción y desolación.
Pero igualmente dejó al descubierto, infames y crueles mentiras de toda índole. Puso a prueba las miserias humanas de decenas de entes y funcionarios del gobierno, que aprovechándose de la trágica ocasión, la usaron en su provecho.
Pareciera, tal como lo divulgaron respetados rescatistas y periodistas internacionales, que lo más relevante de la tragedia, no fueran los miles de muertos, heridos y devastadora destrucción.
Sino la negligencia y obstrucciones de las autoridades interinas, en socorrer a los afectados, así como los vandálicos saqueos cometidos por muchos representantes de la FAN, filmados y hechos virales, en las redes sociales.
Pareciera, que todos los relatos también tuvieran un origen común: el tétrico desempeño del chavismo durante 28 años en el poder.
Con información de BBC-News- Miame Herald
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