*Duelo de hipocresía.
El dirigente político afirmó que el decreto de siete días de duelo no honra a las víctimas, sino que expone el cinismo de un poder que llegó tarde, mal y sin respuestas.
El dirigente político venezolano Omar González Moreno arremetió con dureza contra el decreto de siete días de duelo nacional anunciado por Delcy Rodríguez, calificándolo como una puesta en escena cínica y grotesca de un poder que primero destruyó, saqueó y abandonó al pueblo y ahora pretende administrar su dolor.
Según González Moreno, la tragedia que hoy desgarra a Venezuela dejó al desnudo una verdad brutal, que el aparato de poder fue incapaz de socorrer y salvar vidas cuando más se le necesitaba.
Que Delcy Rodríguez decrete duelo después de tanta muerte, abandono y desesperación es un insulto al dolor de los venezolanos. No se honra a los muertos con discursos tardíos cuando se dejó solos a las víctimas de un fenómeno natural tan devastador como los terremotos, sentenció.
A juicio del dirigente, el país no presencia un verdadero acto de duelo nacional, sino un intento desesperado de maquillar el colapso moral e institucional del régimen.
Un duelo sin rescate, sin agua, sin electricidad, sin hospitales, sin medicinas, din refugios y sin ayuda efectiva no es duelo, es propaganda funeraria. Es solemnidad vacía para encubrir irresponsabilidad criminal.
González Moreno fue aún más contundente al afirmar que las víctimas no murieron solo por la fuerza de la tragedia, sino también por años de destrucción institucional, negligencia y saqueo.
Muchas vidas no fueron arrebatadas únicamente por la catástrofe natural. También fueron víctimas de décadas de abandono, corrupción, desmantelamiento y partidizacion de la protección civil, bomberos, fuerzas armadas, policías y, en general, de la demolición del Estado.
Asimismo, recordó que el próximo 3 de julio vence de manera definitiva el lapso constitucional que permitía a Delcy Rodríguez ejercer funciones dentro del esquema de ausencia absoluta presidencial.
Delcy Rodríguez no solo carga sobre sus hombros la devastación de una nación herida; también enfrenta el agotamiento total de su precaria fachada de seudo-legalidad. El 3 de julio expira su ya insostenible permanencia en el poder.
Finalmente, advirtió que la historia será implacable.
La historia recordará este momento con crudeza. Mientras el pueblo enterraba a sus muertos, el poder redactaba decretos. Mientras Venezuela lloraba, ellos calculaban. Y eso no es gobierno; eso es decadencia terminal.
Nota de Prensa.