La corrupción ha sido un tema recurrente en la historia de Venezuela. Corrupción hemos tenido siempre. Nunca como ahora.
En los años del llamado “Socialismo del Siglo XXI“, la corrupción ha alcanzado niveles escandalosos, sin precedentes, son una vergüenza y buena parte de los daños causados por el reciente terremoto hubieran podido evitarse, de no haber sido por la corrupción.
La Asamblea Nacional, si existiera, debería abrir una investigación sobre la magnitud de los daños vinculados con la corrupción en la misión vivienda y otros programas oficiales relacionados con la construcción. Investigar y establecer responsabilidades.
Es lo menos que tenemos derecho a exigir a la Asamblea Nacional y a los organismos de control del Estado.
La democracia que vendrá en el futuro próximo, debe ser una democracia sin corrupción. Otros países lo han logrado. Nosotros, los venezolanos, también podemos lograrlo: democracia sin corrupción.
Tres cosas se me ocurren, entre otras, como elementos para diseñar una estrategia de cero tolerancias con la corrupción: en primer lugar, Educación. Educación en valores, en principios, en normas éticas. A los niños hay que enseñarles, desde la más tierna edad que hay cosas malas, que no deben hacerse. Y cosas buenas que sí deben hacerse. Lo segundo que hay que hacer, en mi modesta opinión, es reducir drásticamente las ocasiones de pecado. El exceso de trabas burocráticas es una ocasión de pecado, una oportunidad para la corrupción. Mientras más permisos haya que sacar para emprender cualquier actividad mercantil o comercial, más oportunidades habrá para la corrupción de funcionarios. En tercer lugar, es indispensable que haya sanciones ejemplares para castigar a la corrupción y a los corruptos.
El doctor Gonzalo Barrios, un distinguido político de la República civil, decía que: “en Venezuela se robaba, porque no había razones para no hacerlo.” Y tenía razón. No solo es que no se castiga la corrupción, sino que se premia, se aplaude, se celebra.
Tres cosas propongo como elementos para una estrategia dirigida a erradicar la corrupción: educación en valores. Reducción de la permiseria burocrática y, fundamentalmente, sanciones ejemplares.
¡Seguiremos conversando!

