A veces, ocurren cosas incomprendibles o difíciles de explicar, al menos, que estallan frente a situaciones de aparente fácil manejo. En esta oportunidad nos referimos a ese “pegoste” que ha mostrado el gobierno americano con la dictadura moribunda venezolana, que ha llegado al límite de que el mismo pueblo norteamericano lo cuestione, que los han hecho perder respaldo político de sus senadores, que ha puesto a medios de comunicación importantes en su contra, pero que, sin embargo, insisten en salvar una dictadura que el pueblo repudia.
Después que se llevan a Maduro y a Cilia, acción que el mundo libre aplaudió, ofrecieron una serie de medidas que, realmente, estabilizarían el país; aumento de sueldos y salarios, estabilización de la moneda, aumento de la producción petrolera, en fin, una serie de medidas que le devolvieron la esperanza al venezolano de a pie, pero pareciera que después se arrepintieron, enviaron diplomáticos que, aparentemente con mucha experiencia, y lo único que hicieron fue tratar de lavarle la cara al régimen, comenzaron a nadar contra la corriente y los venezolanos a perder de nuevo la esperanza, se especuló hasta que los americanos estaban respetando un pacto con el rodrigato de dejarlos frente a la conducción del país, por dos años, como pago por haber facilitado la captura de maduro, hasta que ocurrió el doblete sísmico, dónde ese triunvirato sacó lo peor de sí, que lejos de ayudar en esos momentos de tragedia, se dedicaron a entorpecer las labores de rescate, que a costa de su propia seguridad, emprendían los mismos vecinos con las uñas… una acción imperdonable, que abrió una brecha entre el tutelaje y el triunvirato.
Hoy se abre una nueva ventana para la libertad de Venezuela con Dinorah Figuera y la asamblea legítima del 2015 conjuntamente con la ilegítima de Jorge Rodríguez, que a mi manera de ver es un “patuque” un poco difícil de digerir, porque Jorge Rodríguez no le daría legitimidad a ningún acuerdo, además representa la maldad, el oprobio y, por supuesto, impulsaría para conformar el nuevo TSJ y el nuevo CNE a gente que se parezca a él con todo lo que eso representa.
Los discursos interminables que no lleguen a nada, los insultos revolucionarios, las descalificaciones y pasa el tiempo sin llegar a ningún acuerdo. Para aspirar a ser miembro tanto del CNE como del TSJ hay que cumplir con un resumen curricular claramente establecido para cada caso, pero, hay una condición expresa en los dos casos y es no tener filiación a ningún partido político o sea ser independiente, lo que impide las “recomendaciones” los cuales el desgobierno está acostumbrado como también a desconocer las normas que rigen una selección, entonces la pregunta sería ¿Qué hace Jorge ahí?
Solo nos queda esperar que el papel que represente Dinorah Figuera en esta nueva ruta hacia la libertad, sea consonante con la aspiración del venezolano, que nos reinserte en el camino de la democracia y nos conduzca a la anhelada eleccion para declarar a Venezuela libre de comunismo.

