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Antonio Herrera Vaillant: Mirando pa’ Yaracuy

 

Venezuela hoy flota en un limbo político. El devastador sismo del 24 de junio dejó al descubierto algo que muchos sospechaban desde hace años: El país vive sumido en anarquía y eso que algunos llaman “gobierno” no es más que un atajo de gorilas uniformados y de civil nombrado por un régimen usurpador impotente y estéril, pero sin respeto, reconocimiento ni autoridad legítima – hoy subordinados a grandes lineamientos externos.

Sobrevive aquí apenas un liderazgo moral consolidado con tesón, coraje e inteligencia por María Corina Machado, que por ahora cuenta con amplio apoyo popular. Pero el propio Simón Bolívar definió sus limitaciones hace ya dos siglos:

Desgraciadamente entre nosotros no pueden nada las masas, algunos ánimos fuertes lo hacen todo y la multitud sigue la audacia sin examinar la justicia o el crimen de los caudillos, más los abandonan luego al punto que otros más aleves los sorprenden. Esta es la opinión pública y la fuerza nacional de nuestra América.”

Este simulacro de régimen ha pasado más de un cuarto de siglo vociferando dignidad, respeto y soberanía, al igual que cuantos alardean de aquello que carecen. Pero la cúpula del adefesio caudillista trasnochado se entregó a la intervención con el mismo servilismo que exhibieron hacia su cacique. En ellos la esclavitud no es condición sino vocación, y la mendicidad es profesión y no aflicción.

En su infinita pequeñez, mezquindad y petulancia los parásitos sucedáneos del “chavismo” han preferido ponerse a los pies de aquellos que más criticaron y atacaron en su día que entregar el mando a los opositores democráticos que les ganaron en una votación abrumadora hace dos años y no lograron cobrar por vías pacíficas.

Y ahora tocará arar con estos bueyes y sus prioridades, que no son exactamente las nuestras. Eso significa que se hará necesario adquirir o aumentar el conocimiento sobre aquellos de quienes depende el futuro inmediato de Venezuela, que por ahora no serán las grandes mayorías nacionales.

En Estados Unidos el escenario político está enfocado en unas elecciones parciales pautadas para noviembre y de cara a ellas el Ejecutivo de aquella nación insiste en presentar su intervención en Venezuela como un gran éxito. Nada – salvo acontecimientos imprevistos – les hará variar esa postura pública antes de aquellos comicios. Lo que venga después depende de aquellos resultados.

Y quienes aquí hoy se dedican a politiquear y a forjar juntas de gobierno ficticias en medio de este panorama corren un alto riesgo de quedar con los ojos claros y sin vista, mirando pa’ Yaracuy.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM