A pesar de esa anestesia sabrosa que es el Mundial de Futbol que todos vivimos cada cuatro años, y la divertida apuesta que cada uno auspicia desde su fuero interno; bien sea para apoyar a la selección de su país, en el caso de quienes lograron clasificar, o en el caso de quienes sin tener selección representativa propia, hacemos votos por la selección de nuestra preferencia atendiendo a criterios tan diversos; como la región geográfica; la simpatía política; las relaciones afectivas de nuestro entorno, entre otras, sigue siendo inolvidable el drama que vive la Venezuela de hoy.
Así pues, seguimos disfrutando de la emoción del Futbol, pero no deja de sorprendernos amargamente la publicación de datos económicos que demuestran la crisis inducida por el manejo irresponsable de quienes han dirigido el gobierno en los últimos 27 años, y el efecto deletéreo que ello ha producido en la calidad de vida de los ciudadanos.
Pobreza extrema en un amplio sector de la población; destrucción de los servicios públicos esenciales por la desinversión sistemática, y el contraste que ello significa en cuanto al enriquecimiento súbito; desproporcionado; grotesco e impúdico de gente vinculada al oficialismo por la vía de la corrupción.
Aunque el oficialismo ha actuado deliberadamente con opacidad en cuanto a ofrecer las cifras reales de la economía, hoy comienza a saberse, forzadas por la nueva realidad política tutelada, que en esta etapa obliga al Banco Central a exhibir. Por ejemplo, el salario mínimo en febrero de 1999 era de $ 203 USD, y para enero de 2026, apenas $ 0.36 USD, lo cual, supone una caída del 99,8 %, en cuanto al renglón salarial se refiere.
En cuanto a la deuda externa, en febrero de 1999 era de 28.000 millones de USD, pero hoy en 2026, alcanza la astronómica cifra de 160.000 millones de USD, es decir, un aumento del 571 %.
En cuanto a la inflación anualizada, en enero de 1999, este rubro estaba en el orden del 29,5%, y para enero de 2025-2026 ha oscilado entre el 540 %, y el 629%, según el Banco Central.
La pobreza extrema venezolana en 1999 era del 14,4%, y en enero de 2026, 76,6%, lo cual supone un aumento del 500%. Todo ello sin contar la destrucción de la gallina de los huevos de oro, como era PDVSA, con su producción de más de tres millones de barriles diarios, para terminar en manos de los mediocres rojos rojitos en apenas unos 700 mil barriles diarios, antes del 3 de enero.
Todo esto demuestra la inmensa incapacidad; corrupción; mediocridad, y crueldad con las que se ha manejado la economía venezolana en las peores manos posibles. Finalmente se ha demostrado que al revés de lo que decía el payaso, el dólar les torció a ellos los dos brazos, pero a los ciudadanos les destruyó la vida y cualquier posibilidad de desarrollo y progreso.
Ahora, reconstruir todo el daño causado cuesta mucho dinero, y esfuerzo. Se trata no solo de un trabajo consciente; profesional, y técnico para la recuperación de áreas significativas en materia de servicios esenciales como el eléctrico; hidrológico; transporte; vialidad; salud, en el área social.
Está claro que también hay que adelantar un esfuerzo inmenso para la reconstrucción institucional, y convertir sectores penetrados por el servilismo partidista y su corrupción intrínseca, en instancias que atiendan los requerimientos ciudadanos sin cortapisas, ni alcabalas. Para ello, hay que buscar acuerdos inevitables que conduzcan a la construcción de entidades profesionales; independientes, y autónomas en el poder judicial, y el poder ciudadano.
Necesitamos un poder judicial verdaderamente profesional y autónomo, y no dependiente de una llamada telefónica que quita y pone magistrados mediocres y adocenados. Se requiere también (ya vendrá el momento) de elegir una Asamblea Nacional que represente los intereses de la ciudadanía, y no de la malandrería del dictador de turno que regala curules a su antojo, ordenada a sus sirvientes en el CNE, para favorecer a sus lacayos disfrazados de opositores.
Estamos en emergencia, por fortuna acelerada desde el 3 de enero, pero hay que atender con prontitud muchas de las cosas aquí sugeridas, con énfasis en la inmensa necesidad de recuperar la economía para atender la pobreza; el empleo; la recuperación de la infraestructura pre y hospitalaria; la infraestructura vial; el transporte superficial y subterráneo, y paralelamente, los acuerdos políticos para restablecer la institucionalidad.
De manera que no debe causar alarma el regreso de figuras políticas, ni ello comporta intentos de división de ningún sector. Es solo un mensaje que intenta ampliar, y comprender la diversidad política nacional. Reordenar el juego para la más amplia participación de todos los sectores sin restricciones.
En fin, esta nueva etapa de la vida nacional necesita de la participación de todos los sectores interesados en el desarrollo, pero para que ello ocurra hay que trabajar con sinceridad; honestidad, y sin demora. No es posible que siga habiendo centenares de presos políticos; ni chantajes gubernamentales como alcabalas imposibles de superar. Hace falta libertad plena de todos; civiles, y militares; hombres y mujeres; venezolanos y extranjeros; mayores y menores de edad. Sí, libertad plena!
Solo así se puede entender la voluntad de corregir por parte de los tutelados, y quizás eso les garantice la supervivencia partidista en el futuro inmediato. Una sociedad nueva en la que la política se dedique a los asuntos del Estado, y la institución de la justicia, a sus actividades propias consagradas en la Constitución. El que no la debe, no la teme!
A la espera de que ello ocurra con prontitud, seguimos observando con atención el desarrollo de la Copa Mundial de Futbol; deseando que gane el mejor; que haya el más alto desempeño deportivo, y el arbitraje más profesional e imparcial. Que los hinchas se comporten a la altura de la cita que convoca a los fanáticos del Rey universal de los deportes, para que cada evento sea mejor que los anteriores, sin manchas, y mucho brillo.
Que cada quien haga su apuesta generosa por la selección de su preferencia. Nosotros hemos de confesar que en esta ocasión deseamos de todo corazón el triunfo de la selección de Portugal. Creemos que sería la apoteosis de una carrera ejemplar, y excepcional como la de Cristiano Ronaldo, y por ello, bien merecida la conquista de la Copa Mundial. Eu tenho …!
@romanibarra

